Angelino Medoro es una de esas figuras sobre las cuales, aunque ya se ha escrito mucho, aún quedan varios puntos por explorar y aclarar. Su producción permite seguir la circulación de modelos, artistas y obras entre Italia, España y los territorios americanos durante el tránsito del siglo XVI al XVII.
El estudio de sus pinturas chilenas debe integrarse en el conjunto de su trayectoria americana, formada por etapas documentadas en Nueva Granada, Perú y, finalmente, Sevilla. En este recorrido, las obras conservadas en Santiago de Chile ocupan un lugar específico, pues permiten reconsiderar tanto la extensión geográfica de su actividad como la persistencia de su lenguaje manierista en los virreinatos.
Quién fue Angelino Medoro
Angelino Medoro (1567-1631) fue un pintor italiano originario de la región Lazio[1]. Después de una formación probablemente romana, emigra muy joven a Sevilla en 1587. Esta decisión se debería a su intención de embarcarse para América o a la atracción ejercida por la ciudad española, en ese entonces entre las más ricas y artísticamente activas de Europa.
La primera hipótesis parece ser la más probable, pues en el mismo año el pintor es documentado en Tunja, en el reino de Nueva Granada. Como punto de partida se aportan algunas aclaraciones sobre los datos anagráficos del pintor, es decir, su verdadero nombre, su origen romano y su año de nacimiento.
A continuación, se señalan documentos posiblemente referidos a los padres de Medoro Angelino y se encuadra el artista dentro de la pintura romana de la segunda mitad del siglo XVI, destacando los maestros que pudieron influir en su arte, que se muestra sistemáticamente relacionado con la tarda Maniera.
La formación romana y el lenguaje de la tarda Maniera
Después de una formación probablemente romana, Medoro desarrolló un lenguaje estrechamente vinculado con la cultura artística de la segunda mitad del siglo XVI. Hablando de la tarda Maniera, se hace una digresión sobre el uso de este término y la necesidad del abandono de las etiquetas contramaniera y antimaniera.
Las obras de Medoro, en su mayoría de sujeto religioso, alternan un antimanierismo postridentino con una maniera de inspiración florentina, evidente, por ejemplo, en la Virgen con el Niño del Museo de Arte Colonial de Bogotá.
El pincel de Medoro produce figuras típicamente manieristas: esbeltas, levemente torcidas y caracterizadas por evidentes desproporciones, sobretodo en el cuello y los brazos. Esta primera obra refleja un manierismo esquemático, estático y de un dramatismo moderado.
La producción del artista se relaciona así con una tensión característica del arte religioso posterior al Concilio de Trento: por una parte, la claridad devocional y la contención expresiva; por otra, la elegancia artificial de las figuras, las posturas alargadas y la construcción manierista de los cuerpos.
El recorrido americano de Medoro
La actividad americana de Medoro permite contextualizar siete documentos, seis de ellos inéditos, referentes a sus veinte años en Lima. La estancia del pintor en Colombia se reparte entre los principales centros de la región: Tunja y Santa Fe de Bogotá.
Al artista se atribuyen también dos obras conservadas en la iglesia de San Francisco, en Tunja: un Cristo atado a la columna y un Calvario. Lienzos de Medoro se conservan además en Quito.
Una posible estadía del artista en la capital ecuatoriana sigue siendo argumento de debate, aunque parezca más probable que las obras presentes en la ciudad hayan sido comisiones enviadas por el mismo artista desde Colombia.
Entre 1599 y 1624 Medoro es documentado en la Ciudad de los Reyes. Su primer encargo limeño parece haber sido un lienzo, hoy día perdido, para el convento de los padres mercedarios.
Una serie de lienzos de 1601 situada en el Convento de los Descalzos del Rímac constituyen las obras limeñas más célebres de Medoro, junto con su contribución en la Capilla de las Ánimas de la Catedral.
| Etapa | Lugar | Datos principales |
|---|---|---|
| 1587 | Sevilla y Tunja | Emigra muy joven a Sevilla y en el mismo año es documentado en Tunja. |
| Finales del siglo XVI | Tunja y Santa Fe de Bogotá | La estancia del pintor en Colombia se reparte entre los principales centros de la región. |
| Etapa americana | Quito | Una posible estadía del artista en la capital ecuatoriana sigue siendo argumento de debate. |
| 1599-1624 | Lima | Medoro es documentado en la Ciudad de los Reyes. |
| 1601 | Convento de los Descalzos del Rímac | Una serie de lienzos constituye una de las obras limeñas más célebres del pintor. |
| 1622 | Sevilla | Una Sagrada Familia fechada 1622 ha permitido fijar el regreso del pintor a España en este año. |

Las pinturas chilenas de Santiago
De Nicolo, F. (2022). Riconsiderando Medoro Angelino (Roma, 1560 ca. - Siviglia, 1633): le tre opere di Santiago del Cile.
El estudio de las tres obras de Santiago del Chile permite ampliar la visión tradicional de la producción de Medoro y situarla dentro de las redes de circulación artística del ámbito virreinal. Estas pinturas deben observarse junto con los encargos documentados en Lima, los lienzos atribuidos en Colombia y las obras vinculadas con Quito.
La presencia de tres obras en Santiago resulta especialmente significativa porque confirma la difusión de modelos italianizantes más allá de los centros en los que el artista trabajó directamente. Una posible estadía del artista en la capital ecuatoriana sigue siendo argumento de debate, aunque parezca más probable que las obras presentes en la ciudad hayan sido comisiones enviadas por el mismo artista desde Colombia.
Este tipo de circulación ayuda a comprender que la localización actual de una pintura no siempre coincide con el lugar de ejecución. Las obras podían trasladarse entre ciudades, conventos, iglesias y colecciones, siguiendo las rutas comerciales y religiosas que conectaban los territorios americanos.
La América española: entre el pacífico y el atlántico. Globalización mercantil y economía política, 1580-1840. Las relaciones entre los distintos espacios virreinales contribuyeron a la movilidad de obras y modelos, mientras que las ciudades portuarias y los centros administrativos funcionaron como puntos de recepción, redistribución y consumo artístico.
En este contexto, las pinturas chilenas de Medoro pueden considerarse testimonios de la circulación de la pintura italiana en América. La impronta italianista, 1575-1610. En Pintura en Hispanoamérica, 1550-1820 (pp. 257-274).
Características formales de las obras de Medoro
Las obras de Medoro, en su mayoría de sujeto religioso, alternan un antimanierismo postridentino con una maniera de inspiración florentina, evidente, por ejemplo, en la Virgen con el Niño del Museo de Arte Colonial de Bogotá.
El pincel de Medoro produce figuras típicamente manieristas: esbeltas, levemente torcidas y caracterizadas por evidentes desproporciones, sobretodo en el cuello y los brazos.
Esta primera obra refleja un manierismo esquemático, estático y de un dramatismo moderado. La construcción de las figuras privilegia la verticalidad, la estilización y una expresividad controlada, elementos que facilitan la lectura devocional sin eliminar la sofisticación formal.
La iconografía de sus pinturas se inscribe en la tradición religiosa de la época y responde a la necesidad de ofrecer imágenes capaces de organizar la devoción, la contemplación y la enseñanza. Los modelos podían proceder de estampas, pinturas italianas o composiciones conocidas en los talleres y circuitos artísticos de Sevilla y Roma.
En una de las referencias se señala la presencia de una iconografía de derivación nórdica cuanto en el rostro del Cristo, que recuerda aquello del Cristo muerto (1522) de Holbein el Joven del Kunstmuseum de Basilea.
Es además llamativa la estrecha semejanza del sujeto con aquello de un ilustre lienzo de Caravaggio: el Descendimiento de la cruz (1602-1603) de la Pinacoteca Vaticana.
Modelos, atribuciones y réplicas
Santiago ha identificado otro lienzo cuyo modelo parece haber sido la Virgen de la Antigua. Tratase de una Coronación de la Virgen procedente de la colección Montejo que ha sido donada al Museo de Arte Colonial de Bogotá”, que el estudioso atribuye a Medoro.
Una réplica de la obra se encuentra en la iglesia de San Ignacio, en la misma ciudad.
La identificación de modelos y réplicas resulta fundamental para estudiar la producción de Medoro. La repetición de composiciones no implica necesariamente una ejecución idéntica ni permite atribuir automáticamente cada ejemplar al pintor, pero sí ayuda a reconstruir los circuitos de transmisión de imágenes y las prácticas de taller.
En el caso de las pinturas chilenas, la comparación con otras obras atribuidas al artista puede aportar elementos para examinar la disposición de las figuras, los tipos fisonómicos, los gestos, el tratamiento de los pliegues y la relación entre los personajes y el espacio pictórico.
Medoro y la pintura virreinal
El pintor Angelino Medoro y su obra en Sud América. El manierismo en los Andes. Influencia Italiana en la Pintura Virreinal.
La trayectoria de Medoro se inserta en un momento de formación y consolidación de la pintura virreinal. Sus obras participaron en la introducción y adaptación de fórmulas italianas en territorios donde convivían tradiciones europeas, prácticas locales y formas de consumo religioso propias de cada ciudad.
Arte e identidad: las raíces culturales del barroco peruano. En R. Mujica Pinilla (Ed.). El Barroco Peruano, 1 (pp. 1-57). Pintura de la región andina: algunas reflexiones en torno a la vida de las formas y sus significados.
El estudio de estas obras exige evitar una separación rígida entre Europa y América. Los pintores, los grabados, las esculturas, los retablos y los objetos de devoción participaban en redes transatlánticas, pero sus significados se transformaban al ingresar en nuevos contextos sociales y religiosos.
La pintura colonial en el Virreinato de Perú. En R. Gutiérrez (Ed.). Pintura, escultura y artes útiles en Iberoamérica, 1500-1825 (pp. 159-176).
La producción de Medoro también debe compararse con la de otros artistas italianos activos en América, especialmente Bernardo Bitti y Mateo Pérez de Alesio. En Se identifica nuevo Medoro (1967) el autor compara a Medoro con Bernardo Bitti, atribuyendo a los dos pintores una relevancia superior a aquella de Mateo Pérez de Alesio por su prolífica producción y por la vasta influencia de su obra.
La etapa limeña
Entre 1599 y 1624 Medoro es documentado en la Ciudad de los Reyes. Su primer encargo limeño parece haber sido un lienzo, hoy día perdido, para el convento de los padres mercedarios.
Una serie de lienzos de 1601 situada en el Convento de los Descalzos del Rímac constituyen las obras limeñas más célebres de Medoro, junto con su contribución en la Capilla de las Ánimas de la Catedral.
El templo de la Merced de Lima: documentos para la historia del arte. San Francisco de Lima. Estudio histórico y artístico de la iglesia y convento de San Francisco de Lima. Arquitectura virreinal religiosa de Lima.
La documentación limeña permite observar a Medoro como un artista integrado en una estructura de encargos religiosos, talleres, conventos y redes profesionales. Noticias del pintor Angelino Medoro en Lima y Sevilla.
El retrato de Santa Rosa de Lima por Angelino Medoro constituye asimismo un punto importante para la comprensión de la relación entre pintura, devoción e imagen religiosa. Sobre la imagen de la muerte: el retrato de Santa Rosa de Lima por Angelino Medoro.

La relación con Sevilla
Después de una formación probablemente romana, emigra muy joven a Sevilla en 1587. Esta decisión se debería a su intención de embarcarse para América o a la atracción ejercida por la ciudad española, en ese entonces entre las más ricas y artísticamente activas de Europa.
A partir de 1622 el artista se encuentra nuevamente en Sevilla, donde toma como aprendiz a Juan de Mesa.
El descubrimiento, en 2005, de una Sagrada Familia de Medoro fechada 1622, ha permitido fijar el regreso del pintor a España en este año. El artículo de Ramos Sosa reporta el hallazgo de una Sagrada Familia de Medoro en una colección privada sevillana.
La importancia de esta señalación reside en la datación del lienzo, fechado 1622, ya que adelantaría el regreso del pintor a España del 1624 a 1622.
La documentación sevillana completa la imagen de un artista que no desarrolló su carrera en un solo espacio. Roma, Sevilla, Tunja, Santa Fe de Bogotá, Lima y posiblemente Quito forman parte de un itinerario en el que la experiencia italiana se articuló con las necesidades artísticas de los territorios hispánicos.
Historiografía y revisión de la figura de Medoro
El juicio sobre Medoro que estos escritos reflejan resulta contrastante y muestra la evolución del marco teórico del historiador.
Ensayos como El manierismo en la pintura colonial latinoamericana (1981) han marcado una etapa fundamental en la historiografía dedicada a este ámbito artístico.
En Se identifica nuevo Medoro (1967) el autor compara a Medoro con Bernardo Bitti, atribuyendo a los dos pintores una relevancia superior a aquella de Mateo Pérez de Alesio por su prolífica producción y por la vasta influencia de su obra.
La revisión historiográfica ha permitido pasar de una valoración general del artista a una investigación basada en documentos, atribuciones, comparaciones formales y análisis de las rutas de circulación. Nuevos datos sobre el pintor Angelino Medoro. Noticias inéditas para ilustrar la Historia de las Bellas Artes en Lima durante los Siglos XVI y XVII.
El proceso inquisitorial a que fue sometido el pintor Angelino Medoro y su familia por la muerte de Fernando Medina Melgarejo veinticuatro de Sevilla aporta además una dimensión documental y social a la biografía del artista.
Su testamento es reportado por José Chichizola en su: El manierismo en Lima, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1983, p. [9].
Por qué son importantes las obras de Santiago
Las tres obras de Santiago del Chile permiten reconsiderar el alcance de la producción de Medoro desde una perspectiva transregional. No se trata únicamente de añadir pinturas a un catálogo, sino de comprender cómo una cultura figurativa de raíz romana y florentina se desplazó hacia América y adquirió nuevas funciones dentro de las instituciones religiosas y las prácticas devocionales.
Su análisis también ayuda a precisar la relación entre obra original, réplica, modelo y atribución. Las pinturas conservadas en una ciudad podían haber sido realizadas en otra, enviadas desde un taller distinto o producidas a partir de composiciones difundidas por estampas y copias.
La comparación entre las pinturas chilenas y las obras documentadas en Lima, Colombia y Sevilla permite examinar la continuidad del repertorio formal de Medoro. Las figuras esbeltas, las torsiones moderadas, las desproporciones visibles y el dramatismo controlado constituyen rasgos que deben analizarse junto con la iconografía concreta de cada lienzo.
La pintura en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile formó parte de un espacio artístico conectado. La movilidad de artistas y obras favoreció la aparición de afinidades estilísticas entre territorios alejados, sin eliminar las diferencias derivadas de los encargos, los destinatarios y las tradiciones locales.
En este marco, las pinturas chilenas de Angelino Medoro ocupan un lugar relevante dentro del estudio de la impronta italiana en la pintura virreinal y de la permanencia de la tarda Maniera en América.