Funciones del lenguaje infantil ejemplificadas con situaciones concretas

Las funciones comunicativas se definen como unidades abstractas y amplias que reflejan la intencionalidad comunicativa del hablante.

Podríamos definir a las funciones del lenguaje como los distintos cometidos con los que se usa el lenguaje, es decir, los diferentes propósitos por los que emitimos una determinada oración, sea escrita u oral.

Las funciones del lenguaje representan los diferentes propósitos con los que las personas utilizamos la lengua en una situación comunicativa.

Cuando hablamos del lenguaje hacemos referencia a un conjunto de áreas (niveles) que en conjunto forman el lenguaje. Dentro de estas áreas tenemos aquella que se conoce como la pragmática.

La comunicación no solo es verbal, sino también todo lo que son gestos, expresiones, mímicas, etc. nos ayuda a comunicarnos también.

Desde que nacemos comenzamos de descubrir esta función por medio del llanto.

Por ejemplo cuando el niño señala algo, está utilizando la función instrumental de forma más básica que es por medio de la comunicación no verbal.

Funciones comunicativas iniciales del lenguaje infantil

Durante esta primera fase el niño tiene un sistema organizado, aunque no utilice unidades léxicas o palabras, pero que no son el resultado de ninguna imitación del habla adulta.

1. Función instrumental: pedir algo que se necesita

Se utiliza el lenguaje como medio para que las cosas se realicen, se dirige a satisfacer las necesidades.

En una situación concreta, el niño puede señalar un vaso y emitir un sonido o decir «agua» porque tiene sed. También puede extender los brazos hacia un adulto para pedir que lo cargue o señalar un juguete para solicitarlo.

Por ejemplo cuando el niño señala algo, está utilizando la función instrumental de forma más básica que es por medio de la comunicación no verbal.

La función instrumental muestra que el niño emplea el lenguaje para conseguir algo que necesita o desea. El llanto, los gestos, los sonidos, las palabras aisladas y las frases pueden cumplir el mismo propósito comunicativo, aunque aparezcan en momentos diferentes del desarrollo.

2. Función reguladora: influir en la conducta de los demás

Utilización del lenguaje como instrumento de control, para modificar o regular la conducta de los demás.

Por ejemplo, un niño puede decir «dame el coche» cuando quiere que otra persona le entregue un juguete, o «ven» mientras llama a su madre para que se acerque. También puede decir «no toques» para impedir que otro niño tome un objeto suyo.

La función apelativa se da cuando el emisor emite un mensaje del cual espera una respuesta, acción o reacción por parte de su interlocutor.

Recibe el calificativo de “apelativa” en tanto que el emisor apela a un receptor, es decir, es empleada con el propósito de llamar la atención.

La función apelativa suele usar los siguientes elementos: el vocativo (llamar por el nombre o un pronombre a alguien), el modo imperativo (dar órdenes) y el modo interrogativo (hacer preguntas).

En el lenguaje infantil, esta función puede aparecer en órdenes, pedidos, sugerencias, preguntas o instrucciones. «Mamá, ven», «dame la pelota» y «¿me ayudas?» son situaciones en las que el niño busca provocar una respuesta o una acción en su interlocutor.

3. Función interactiva: relacionarse con otras personas

Utilización del lenguaje como medio para relacionarse con los demás.

Un niño utiliza la función interactiva cuando saluda a otro niño, lo invita a jugar, responde a una pregunta o participa en una conversación familiar.

Por ejemplo, puede decir «hola» al llegar a la escuela, «¿jugamos?» al acercarse a un compañero o «mira lo que hice» para compartir una actividad con otra persona.

La función interpersonal es la que permite establecer y mantener relaciones entre personas, esto es, relaciones sociales.

La función fática, también llamada de contacto, se centra en el canal, y se usa para iniciar, mantener o interrumpir una comunicación.

También sirve para corroborar si el canal es idóneo y posibilita el intercambio, es decir, para comprobar que no presenta obstáculos físicos.

En una situación concreta, el niño puede preguntar «¿estás ahí?» cuando habla por teléfono, decir «¡hola!» para iniciar el contacto, repetir «mira, mira» para mantener la atención de un adulto o decir «adiós» para terminar la comunicación.

4. Función personal: expresar la propia identidad

Utilización del lenguaje manifestando la individualidad, con el fin de exponer y afirmar la propia personalidad frente a los demás.

El niño utiliza esta función cuando expresa sus gustos, opiniones, emociones, preferencias o deseos personales. Por ejemplo, puede decir «a mí me gusta el rojo», «yo lo hice solo» o «no quiero esa comida».

La función emotiva, como su propio nombre indica, se emplea con el propósito de comunicar y transmitir sentimientos, emociones, estados de ánimo o deseos del emisor.

Prevalece cuando el hablante expresa sus propios sentimientos, estados de ánimo, deseos, emociones, sensaciones, lamentos, preferencias, es decir, estados vinculados con su propia subjetividad.

Normalmente, la persona a la que se hace referencia en frases con función expresiva es el propio emisor, con lo cual es normal que se haga uso de la primera persona del singular (“Estoy deprimido”), aunque también las hay en plural (“Estamos consternados”) o, incluso, apersonales (“¡Qué hermoso día que hace hoy!”).

En el habla infantil, expresiones como «estoy triste», «tengo miedo», «me gusta este cuento» o «¡qué bonito!» permiten observar cómo el niño manifiesta su mundo interior y afirma su manera particular de percibir la situación.

5. Función heurística: investigar y aprender

Utilización del lenguaje como instrumento para investigar la realidad y aprender sobre las cosas.

Un niño emplea la función heurística cuando pregunta «¿por qué llueve?», «¿qué es esto?», «¿cómo funciona?» o «¿dónde vive el perro?». Estas preguntas le permiten obtener información, resolver dudas y comprender el entorno.

Observar a un infante haciendo preguntas que ayudaran a resolver un problema o clarificar la información.

La función referencial es aquella en la que el emisor elabora mensajes relacionados con su entorno o con objetos externos al acto comunicativo, es decir, describe el mundo.

La función referencial se utiliza para transmitir información de manera objetiva; es decir, tal cual son las cosas.

Por ejemplo, mientras observa un experimento, el niño puede decir «el hielo se derrite con el calor» o preguntar «¿por qué la planta necesita agua?». En estos casos, el lenguaje se relaciona con la realidad y con el deseo de conocerla.

6. Función imaginativa o poética: crear mundos y jugar con las palabras

La función poética se da cuando comunicamos algo pero con una finalidad estética, tratando de hacerlo sonar bello y con cierto aire lúdico.

Se tiene en especial consideración el cuidado de la forma en sí y se usan figuras retóricas, siendo esta función característica de textos literarios y, también, formas populares del discurso.

La función poética, también denominada estética, se centra en la forma del mensaje y se utiliza para producir un efecto estético.

Se suele utilizar en la literatura: novelas, cuentos, poemas, textos dramáticos, canciones, rimas, entre otros géneros.

Además, prevalece en los refranes, los juegos de palabras y los trabalenguas.

En una situación concreta, un niño puede convertir una caja en un barco, hablar como si fuera un pirata o inventar una historia en la que sus juguetes son personajes. También puede repetir una rima, jugar con sonidos o crear un nombre divertido para un objeto.

«Tres tristes tigres comen trigo en un trigal.»

«Oro parece, plata no es, el que no sepa un tonto es.»

«No hay mal que por bien no venga.»

La función imaginativa aparece cuando el niño utiliza el lenguaje para construir ficción a partir de su imaginación, de figuras retóricas y de otros elementos literarios.

7. Función ritual: utilizar fórmulas de cortesía

Ritual: Lenguaje de los buenos modales.

El niño emplea la función ritual cuando dice «por favor», «gracias», «perdón», «buenos días» o «hasta luego» en situaciones sociales concretas.

Por ejemplo, puede decir «por favor, pásame el pan» durante la comida, «gracias» cuando recibe un juguete o «perdón» después de empujar accidentalmente a un compañero.

Estas expresiones no solo transmiten información, sino que ayudan a organizar la relación con los demás y a participar en las normas sociales de la familia, la escuela y otros espacios de convivencia.

La evolución de las funciones del lenguaje infantil

Fase I: primeras formas comunicativas

Durante esta primera fase el niño tiene un sistema organizado, aunque no utilice unidades léxicas o palabras, pero que no son el resultado de ninguna imitación del habla adulta.

El llanto puede expresar hambre, incomodidad, dolor o necesidad de contacto. Un gesto, una mirada, una sonrisa o el señalamiento de un objeto también pueden transmitir una intención comunicativa.

Primero recordemos que la comunicación no solo es verbal, sino también todo lo que son gestos, expresiones, mímicas, etc. nos ayuda a comunicarnos también.

En esta etapa, una misma conducta puede cumplir funciones diferentes según la situación. El niño puede señalar un objeto para pedirlo, para mostrarlo o para llamar la atención del adulto sobre él.

Fase II: de 18 a 24 meses

Fase II (18-24 meses). Etapa de transición. Las funciones se combinan, se reagrupan.

Función pragmática

Pragmática: Procede de las funciones instrumental, reguladora e interactiva.

Lenguaje en cuanto acción, está vinculada al desarrollo de la sintaxis.

En esta etapa, el niño empieza a combinar intenciones que antes aparecían separadas. Por ejemplo, puede decir «mamá, dame agua» para dirigirse a una persona, pedir un objeto y conseguir una acción concreta.

También puede decir «ven a jugar» para establecer contacto y regular la conducta de otra persona al mismo tiempo.

Función matética

Matética: Procede de las funciones personal, heurística e imaginativa.

El niño utiliza el lenguaje para expresar lo que siente, preguntar sobre el mundo y desarrollar juegos de imaginación.

Por ejemplo, puede decir «yo soy el doctor» durante un juego simbólico, preguntar «¿por qué está oscuro?» y afirmar «me gusta este cuento» dentro de una misma actividad.

Función informática

Informática: El lenguaje es un medio para transmitir mensajes, dar información.

El niño puede informar a su familia de un acontecimiento diciendo «se cayó el vaso», «papá está en la cocina» o «el perro está afuera».

La función referencial se centra en el referente y el contexto, es decir, elementos externos a la situación comunicativa.

Se utiliza para transmitir información concreta vinculada con la realidad objetiva, y suele encontrarse en textos informativos, periodísticos, científicos y educativos o de divulgación, así como también en la vida cotidiana.

Fase III: a partir de los 24 meses

Fase III (A partir de los 24 meses) Se inicia el sistema adulto.

Función ideacional o ideativa

Ideacional o iderativo (evolución de la función matética). Lenguaje para hablar sobre el mundo real.

La función ideativa representa la relación entre el hablante y el mundo real que lo rodea, incluyendo al propio emisor.

En una situación concreta, el niño puede contar lo que ocurrió en el parque, describir cómo se prepara una comida o explicar qué sucedió con un juguete.

Puede decir «ayer fuimos al parque», «el gato está debajo de la mesa» o «la torre se cayó porque puse muchas piezas».

Función interpersonal

Interpersonal (evolución de la función pragmática). Lenguaje como medio para participar en la situación de habla, su papel, actitudes, deseos.

La función interpersonal es la que permite establecer y mantener relaciones entre personas, esto es, relaciones sociales.

El niño utiliza esta función cuando adopta distintos papeles en una conversación, expresa deseos, negocia turnos o manifiesta actitudes.

Por ejemplo, puede decir «yo soy el papá y tú eres la bebé» durante un juego, «ahora me toca a mí» al compartir un juguete o «¿quieres venir conmigo?» para invitar a otro niño a participar.

Funciones del lenguaje infantil y modelo de Jakobson

Son varios los modelos de las funciones del lenguaje que se han propuesto a lo largo del siglo XX.

Grandes lingüistas como Roman Jakobson, John Searle, J. L. Podríamos definir a las funciones del lenguaje como los distintos cometidos con los que se usa el lenguaje, es decir, los diferentes propósitos por los que emitimos una determinada oración, sea escrita u oral.

La función apelativa, también llamada conativa, se centra en el receptor de la comunicación y se utiliza para incitar o motivar al interlocutor a que realice una acción.

Puede ser una orden, una exhortación, una sugerencia, un pedido, una pregunta, una instrucción, y es frecuente encontrarla en la publicidad y la propaganda política o ideológica.

En una situación infantil, «cierra la puerta», «¿me alcanzas el lápiz?» y «vamos al patio» son mensajes centrados en provocar una acción o una respuesta del receptor.

La función referencial, también llamada representativa o informativa, se centra en el referente y el contexto, es decir, elementos externos a la situación comunicativa.

Un niño utiliza esta función cuando informa de un hecho, identifica un objeto o describe una situación: «hay tres pájaros en el árbol», «mi mochila está en la silla» o «hoy hace frío».

La función emotiva, también denominada expresiva o sintomática, se centra en el emisor de la comunicación y se utiliza para transmitir realidades psíquicas o emocionales.

«¡Ay!»

Un niño que dice «¡ay!» después de golpearse está expresando dolor. Si dice «¡qué alegría verte!» transmite una emoción, y si afirma «quiero volver a casa» comunica un deseo.

La función poética, también denominada estética, se centra en la forma del mensaje y se utiliza para producir un efecto estético.

Una canción infantil, una rima inventada o un trabalenguas repetido durante un juego son ejemplos de mensajes en los que importa especialmente cómo suenan las palabras.

La función fática, también llamada de contacto, se centra en el canal, y se usa para iniciar, mantener o interrumpir una comunicación.

¿Aló? ¡Hola!, ¿cómo estás? ¿Estás ahí? ¡Adiós!

Estas expresiones pueden aparecer cuando el niño inicia una conversación, comprueba que el adulto lo escucha o señala que desea terminar la interacción.

La función metalingüística se centra en el código y se utiliza para explicar algún aspecto del lenguaje mismo.

Implica usar el lenguaje como referente o tema de la comunicación, como cuando preguntamos el significado de una palabra o cómo se escribe.

Un niño activa esta función cuando pregunta «¿qué significa “enorme”?», «¿cómo se dice esto?» o «¿se escribe con b o con v?». También aparece cuando corrige una palabra o comenta que una expresión suena rara.

Funciones del lenguaje infantil según Halliday

Halliday plantea esta discusión en su libro “El lenguaje como semiótica social” (1978) en el que formula un nuevo punto en la lingüística de aquel entonces que integra el componente sociocultural como clave en la comprensión del lenguaje, situando al contexto como parte intrínseca de este.

La función ideativa representa la relación entre el hablante y el mundo real que lo rodea, incluyendo al propio emisor.

La función interpersonal es la que permite establecer y mantener relaciones entre personas, esto es, relaciones sociales.

La función textual es instrumental para las dos anteriores.

En la vida cotidiana, la función textual permite organizar el mensaje para que las funciones ideativa e interpersonal puedan desarrollarse. Por ejemplo, cuando el niño cuenta «primero fuimos al parque y después comimos», organiza la información para que los demás comprendan la secuencia.

Las funciones infantiles como actos de habla

La teoría de los actos del habla de John Langshaw Austin y John Searle, expuestas en sus libros “Cómo hacer cosas con palabras” (1962) y “Actos de habla” (1969) es un modelo que expande el esquema expuesto por Jakobson.

Es muy parecida al modelo de Jakobson, coincidiendo en algunos puntos pero cambiando los nombres.

Acto locutivo

Los actos locutivos consisten en emitir un enunciado, es decir, pronunciar unas palabras, las que sean.

Se trata de una actividad proposicional de predicación, en tanto que el enunciado consiste en, simplemente, decir algo y predicar algo de ese algo.

Simplemente nos está diciendo que “la madre” de nuestro interlocutor ha llamado.

En una situación infantil, el acto locutivo se observa cuando el niño pronuncia «la pelota está debajo de la mesa». El enunciado contiene unas palabras y una información determinada.

Acto ilocutivo

Los actos ilocutivos son intencionales y se realizan con una función comunicativa concreta, como afirmar, prometer, sugerir...

Es decir, se está haciendo el acto a la vez que se está emitiendo el enunciado.

Se relacionan con la modalidad o actitud psicológica del hablante.

Cuando el niño dice «te prometo que te voy a ayudar», «ven conmigo» o «¿me prestas tu lápiz?», no solo pronuncia palabras, sino que realiza una promesa, una petición o una invitación.

Acto perlocutivo

Un acto perlocutivo es aquel que provoca una reacción en el interlocutor, como puede ser convencer, interesar, calmar...

Así pues, afecta a las acciones, creencias y sentimientos del oyente, modificando su conducta y pensamiento.

Por ejemplo, un niño puede decir «no tengas miedo, estoy contigo» para calmar a otro niño, o «mira, si colocamos esta pieza aquí, la torre no se cae» para convencerlo de seguir una estrategia.

«Llama a tu madre.»

Este enunciado puede funcionar como una orden y provocar que el interlocutor realice una acción concreta.

Situaciones concretas para identificar las funciones del lenguaje infantil

SituaciónExpresión infantilFunción predominante
El niño tiene sed«Agua, por favor»Instrumental
El niño quiere que alguien se acerque«Mamá, ven»Reguladora y apelativa
El niño inicia un juego«¿Jugamos?»Interactiva
El niño expresa una preferencia«Me gusta el azul»Personal y emotiva
El niño busca una explicación«¿Por qué llueve?»Heurística
El niño cuenta un hecho«El vaso se cayó»Informativa y referencial
El niño inventa un personaje«Yo soy un dragón»Imaginativa y poética
El niño utiliza una fórmula social«Gracias»Ritual
El niño comprueba el contacto«¿Estás ahí?»Fática
El niño pregunta por una palabra«¿Qué significa?»Metalingüística

La importancia de observar el contexto

Para cumplir un propósito u objetivo específico al comunicarnos, debemos adaptar nuestro lenguaje a la situación en la que vamos a hacerlo y a las personas a quienes nos estamos dirigiendo, a esto se le conoce como funciones del lenguaje.

Una misma expresión puede cumplir funciones diferentes dependiendo de la situación, la entonación, el gesto y la respuesta que espera el niño.

Por ejemplo, «mamá» puede ser una llamada para conseguir ayuda, una forma de iniciar el contacto, una expresión de afecto o una manera de informar que la madre está presente.

La interpretación debe considerar quién habla, a quién se dirige, qué ocurre en ese momento, qué canal utiliza, qué código comparte con el interlocutor y qué reacción espera.

Contexto.

Hablante o emisor.

Mensaje.

Oyente o receptor.

Canal.

Código.

Las funciones del lenguaje están presentes cada vez que nos comunicamos, tanto en textos como en conversaciones.

Recordemos que la comunicación también son gestos, expresiones, mímicas, etc.

A como utiliza el niño las funciones del lenguaje de su lengua materna así las utilizara en un segundo idioma.

Funciones pragmáticas y desarrollo del lenguaje

Los niños con retraso en el desarrollo del lenguaje que tienen alteraciones en el nivel pragmático, en la mayoría de los casos, “las frases que se utilizan para comunicarse son limitadas a pocas o una palabra” (Chamberlain & Medinos- Landurand 1991; Mattes & Omark 1984).

La observación de situaciones concretas permite identificar si el niño pide, rechaza, informa, pregunta, inicia una interacción, mantiene el contacto, expresa emociones o comenta aspectos del propio lenguaje.

Un niño puede comunicarse mediante una palabra, un gesto o una frase más compleja, y en todos los casos es necesario atender a la intención que organiza su conducta comunicativa.

Observar a un infante haciendo preguntas que ayudaran a resolver un problema o clarificar la información.

Entender las funciones del lenguaje te ayudará a mejorar las distintas maneras en que te comunicas, desde tus conversaciones cotidianas hasta tus ensayos, artículos u opiniones escritas.

El lenguaje lo utilizamos para comunicar ideas y pensamientos.

Como hay diferentes propósitos, existen seis funciones de la lengua: expresiva, referencial, apelativa, fática, poética y metalingüística.

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