El misterio de los hititas de C. W. Ceram: arqueología, poder y desciframiento de un imperio olvidado

El misterio de los hititas, escrito por C. W. Ceram, es una fascinante crónica histórica y arqueológica que desentierra el auge y la repentina caída del Imperio Hitita, una civilización indoeuropea olvidada que llegó a desafiar al poderoso Egipto de Ramsés II en la icónica batalla de Kadesh por el control de Siria.

El autor del famoso ensayo Dioses, tumbas y sabios cuenta la dramática historia de los hititas, un pueblo indoeuropeo que se convirtió en una potencia dominante en Oriente Medio.

El misterio de los hititas no es únicamente una historia de guerras, reyes y fronteras. Es, sobre todo, la historia de cómo una civilización ignorada durante milenios volvió a hacerse visible gracias a una sucesión de excavaciones, inscripciones, tablillas y desciframientos.

Ruinas de Hattusa capital hitita

Un imperio desconocido hasta el siglo XIX

Vosotros habréis oído que si los asirios esto... que si los asirios lo otro... ¿Y quién carajo eran los hititas?

Porque... admitámoslo: ¿qué sabemos de los hititas?

No, no se trata de que faltáramos a clase el día que tocaban los hititas, es que la humanidad desconocía este pueblo hasta el siglo XIX, y ni siquiera tomó conciencia de su importancia hasta bien entrado el XX.

A los hititas se les menciona en la Biblia, pero nadie había dado importancia a aquél pueblo hasta que una serie de hallazgos en Turquía, primero losas con extrañas inscripciones en una lengua desconocida y después una ciudad (que luego se supo que era nada menos que la capital del imperio, Hattusas, la actual Boğazkale), empezaron a hablarnos de una gente cuya existencia llevaba olvidada 3.000 años.

La magnitud de este descubrimiento (una civilización ignorada más que perdida) y su, luego, clasificación como Hitita hizo tambalear la estructura de la historia de la época.

Porque en el segundo milenio antes de Cristo el imperio hitita (sí, sí, imperio), que ocupaba prácticamente toda la península de Anatolia, era la tercera potencia de Oriente Próximo al lado de los egipcios (nada menos) y los asirios.

Esta obra trata de las excavaciones, los protagonistas y los hallazgos que han ido perfilando durante muchos siglos el desconocido imperio Hitita.

Qué cuenta realmente el libro

Este libro, cuyo título exacto es en alemán: «Desfiladero angosto y montaña negra», trata de los arqueólogos y de sus excavaciones; de viajeros y de descifradores, y en el transcurso de la narración, gracias a los objetos desenterrados, va perfilándose, por decirlo así, una realidad que necesita ser interpretada: la imagen del imperio de los hititas, el cual, basta fecha relativamente reciente, era poco menos que desconocido.

Es un libro de divulgación histórica, obra del escritor alemán C. W. Ceram.

Se publicó por ver primera en 1949.

Tuvo la virtud de acercar al gran público los secretos de la arqueología.

Esta información sobre el descubrimiento del imperio de los hititas constituye un libro completo por sí solo.

El libro de Ceram es bastante más que la historia de los hititas.

Como ocurría en Dioses, tumbas y sabios, la reconstrucción histórica se va intercalando con los relatos de los descubrimientos arqueológicos o los del desciframiento de la lengua hitita.

Y todo ello con el pulso narrativo de la novela de intrigas.

«...una saga muy rica en giros dramáticos y apasionantes relatos detectivescos de investigaciones arqueológicas».

Historia de los Hititas: El Misterioso Imperio que Rivalizó con Egipto y Babilonia

La «novela arqueológica» de C. W. Ceram

En su famosa obra Dioses, tumbas y sabios Ceram demostró ser un maestro de la «novela arqueológica», como dio en llamar a este peculiar género que él mismo inventó.

Allí contaba la historia de Grecia, Egipto, Mesopotamia y Centroamérica -y los respectivos estados e imperios que allí medraron-, a la vez que relataba, en clave de novela de intriga, los hallazgos arqueológicos que los sacaron a la luz.

Por suerte Ceram desitio de hacer un ensayo e hizo una especie de "novelización" de todos estos descubrimientos; lo cual hizo a este libro mucho más ágil y divertido de leer.

Para alguien que no tiene mayor conocimiento de arqueología, o de los hititas o, siquiera, de como se descifra una lengua muerta hace mucho, de la cual no se conoce absolutamente nada; este libro nos señala un camino muy claro y divertido de seguir.

Ceram, de una manera clara y divertida, nos muestra simultaneamente en su libro tres tópicos que se mezclan:

  • La cronología de los descubrimientos de la cultura hitita.
  • Los aspectos más preponderantes de la cultura hitita.
  • Las diferentes disciplinas que intervinieron en dichos descubrimientos.

Este es un libro con una particularidad, no sólo es la historia de los hititas, si no que primordialmente es la historia del descubrimiento de los hititas.

Otra de las obras interesantes de C.W. Ceram, donde se narran muchas anécdotas de la arqueología de los hititas.

Y lo interesantes es que el material hace que guste leer, aunque no se tenga afición por la arqueología.

El redescubrimiento de Bogazköy y Hattusas

Todo este sinnumero de descubrimientos se inicaron con una casualidad, cuando a finales del siglo XIX Charles Félix Trexier llega a la aldea de Bogazköy, buscando algo totalmente diferente y encuentra unas ruinas desconocidas y, por la magnitud de estas, sospechaba de un imperio que podría rivalizar con Egipto o con Babilonia.

A los hititas se les menciona en la Biblia, pero nadie había dado importancia a aquél pueblo hasta que una serie de hallazgos en Turquía, primero losas con extrañas inscripciones en una lengua desconocida y después una ciudad, empezaron a hablarnos de una gente cuya existencia llevaba olvidada 3.000 años.

La ciudad que se llamaba Bogazkoy se encontraba cerca al mar Negro, en otro lugar llamado Karatepes, ambas en Turquía.

La ciudad, que luego se supo que era nada menos que la capital del imperio, Hattusas, es la actual Boğazkale.

La magnitud de este descubrimiento y su clasificación como Hitita hizo tambalear la estructura de la historia de la época.

El presente libro reconstruye la historia de los arqueólogos y de sus excavaciones, de los viajeros y de los descifradores que hicieron posible identificar aquella capital y establecer la existencia de un imperio que hasta entonces apenas tenía presencia en la memoria histórica.

Las tablillas cuneiformes y el desciframiento

Por suerte para los arqueólogos los hititas escribían en varias lenguas, el acadio entre ellas, y además lo escribían en caracteres cuneiformes asirios, con lo que muy rápidamente se empezaron a saber cosas de ellos.

Contar con las numerosas tablillas cuneiformes halladas en diversos yacimientos tuvo una ventaja adicional: ayudó a desentrañar la escritura jeroglífica hitita.

Destacan hitos fundamentales como la identificación de las ruinas monumentales de Bogazköy y el desciframiento crítico de sus enigmáticas tablillas cuneiformes y jeroglíficos.

Con todo ello y un mucho de paciencia y tesón se pudo reconstruir, a grandes rasgos, la historia de este pueblo y su tremenda importancia durante el segundo milenio a. de C.

La cronología de los descubrimientos de la cultura hitita se mezcla así con los aspectos más preponderantes de la cultura hitita y con las diferentes disciplinas que intervinieron en dichos descubrimientos.

De nuevo, como en una investigación detectivesca, cada inscripción, cada tablilla y cada ruina aporta una pieza parcial de una historia que debe ser interpretada.

Los hititas: origen y expansión

Los hititas fueron un pueblo indoeuropeo (de hecho, el más antiguo del que se tiene constancia histórica) que invadió Anatolia desde el norte hacia el 1800 a. de C., conquistando las ciudades-estado de los pueblos autóctonos (conocidos como proto-hititas).

En el segundo milenio antes de Cristo el imperio hitita ocupaba prácticamente toda la península de Anatolia.

El imperio hitita era la tercera potencia de Oriente Próximo al lado de los egipcios y los asirios.

AspectoInformación
PuebloPueblo indoeuropeo
Área principalLa península de Anatolia
Inicio de la expansiónHacia el 1800 a. de C.
CapitalHattusas, la actual Boğazkale
Centro arqueológicoBogazköy
Potencias rivalesEgipto y Asiria

El apogeo bajo Shubiluliuma I

Hacia 1300 a. de C. los hititas alcanza su máximo esplendor, bajo el reinado del gran rey -con nombre de trabalenguas tirolés- Shubiluliuma I.

En esta época el imperio hitita ocupa prácticamente toda Anatolia.

Les favorece el hecho de que los egipcios tienen un faraón pirado, Akhenaton, y andan muy ocupados construyendo ciudades en el desierto y enzarzados en debates teológicos de gran calado.

En Tel El Amarna, el poblado del Valle de los Reyes, se encontraron cartas cruzadas con el rey Shubiluliuma del país de Hatti.

Y conocida la versión egipcia de la correspondencia se logró descrifrar con relativa facilidad la escritura jeroglífica hitita.

Personajes importantes de la historia Hitita fueron el rey Shubiliuma, el rey Hattusil, el rey Tudalia III y el rey Muwatasil.

Ramsés II y la batalla de Kadesh

Su enfrentamiento en Egipto con Ramsés II por el control de Siria dio lugar a una de las mayores batallas del mundo antiguo.

Para cuando el nieto de Shubiluliuma, Muwatalis, asciende al trono, los egipcios han resuelto expeditivamente sus «problemillas» teológicos y han puesto a la cabeza de su imperio a Ramsés II, apodado «el Grande».

Y a «el Grande» le toca mucho sus imperiales tener en la frontera a un enemigo tan chungo.

Así que decide que ya está bien de andar correteando por Anatolia sin su permiso y se lanza a por los hititas con todo su ejército.

Los murales del templo de Karnak cuentan el choque de imperios ocurrido en la famosa batalla de Kades (1296 a. de C.); la gran victoria que obtuvo Ramsés aplastando al ejército hitita, y su maganimidad al conceder el perdón a sus enemigos y establecer una paz que duró casi un siglo.

Todo mentira.

El relato egipcio presenta la batalla como una gran victoria de Ramsés II, pero la interpretación que recorre el libro cuestiona esa propaganda y reconstruye un enfrentamiento mucho menos favorable para el faraón.

El rey Muwatasil logró derrotar a Ramsés II en el enfrentamiento geopolítico de Kadesh, uno de los grandes hechos de armas entre las potencias de la época.

El tratado de Kadesh fue el convenio de Ginebra de su época, por primera vez se cuenta que se iban a respetar vida, bienes y honra de ciudadanos de Hatti y ciudadanos de Egipto, sin haber represalias entre las partes luego de la derrota.

Y la famosa paz es obra de Muwatalis.

Con muy buen juicio decidió que apoderarse del imperio egipcio era meterse en un sarao que le iba a traer más problemas y dolores de cabeza que otra cosa, así que se aseguró de que Ramsés firmara un pacto que fijaba la frontera entre los imperios, y lo ratificó dándole en matrimonio a una hija suya.

Batalla de Kadesh Ramsés II hititas

Diplomacia, fronteras y tecnología militar

Fueron un pueblo bastente mesurado, aunque eso sí, con un gran sentido de la diplomacia que impuso una organización en su imperio y un control de fronteras que no se voverían a ver hasta el Imperio Romano.

El tratado de Kadesh representa en el libro una muestra de la importancia política de los hititas y de su capacidad para resolver mediante la diplomacia un conflicto que no terminó con la conquista completa de ninguno de los dos imperios.

Los hititas conocían la tecnología del hierro, lo usaban sólo para ornamentos; sus armas seguían siendo de bronce.

Sus armas seguían siendo de bronce, aunque el conocimiento de la tecnología del hierro forma parte de los rasgos que contribuyeron a la imagen posterior de esta civilización.

También se destacan sus carros de guerra, una de las innovaciones militares asociadas a su poder y a su capacidad para enfrentarse a los ejércitos egipcios.

La caída repentina del imperio

Pese a todo, un siglo después el imperio hitita se desmorona, su capital es arrasada por las llamas y los restos de este pueblo, que ya nunca más levantaría cabeza, se refugian en las montañas del norte de Siria y Cilicia.

La caída del imperio hitita fue repentina y sus registros históricos escasos, hasta que el descubrimiento de las tablillas cuneiformes proporcionó una rica fuente de información, en la que se basa este trabajo.

¿Qué ocurrió?

Pues que fueron arrasados por los «pueblos del mar».

¿Y quienes eran los pueblos del mar?

Nadie lo sabe.

Hay teorías para todos los gustos.

Unos dicen que eran los aqueos que venían de Grecia, y para apoyar la tesis traen a colación la mítica guerra de Troya que, aunque mítica -dicen-, revela la existencia de un conflicto bélico entre aqueos y anatolios.

Otros sugieren que fueron los micénicos y hay quien apunta incluso a los ítalos.

Sean quienes fueren, entraron a hierro y fuego y arrasaron.

Y dieron por saco no sólo a los hititas: también los egipcios se quejan de ellos.

La explicación de la caída permanece vinculada a una de las zonas más discutidas de la historia del Mediterráneo oriental, precisamente porque los registros históricos son escasos y las interpretaciones dependen de evidencias arqueológicas fragmentarias.

El autor detrás del seudónimo

C. W. Kurt Wilhelm Marek, nació en Berlín.

Eligió luego firmar con el anagrama Ceram, invirtiendo su apellido Marek (Keram), para distanciarse en lo posible de su trabajo como propagandista del III Reich.

Pues fue alistado en 1938, eso sí al parecer con carácter forzoso, y estuvo como reportero en Polonia, Unión Soviética, Noruega e Italia.

En todo caso, durante la Segunda Guerra Mundial, fue miembro de las tropas de propaganda de Hitler (Propagandatruppe), y publicó por entonces Wir hielten Narvik, en 1941, y Rote Spiegel - überall am Feind. Von den Kanonieren des Reichsmarschalls, en 1943.

En 1947 se trasladó temporalmente a los EE. UU., pero estuvo siempre conectado con Alemania y de hecho murió en Hamburgo.

Comenzó su carrera como divulgador en 1949, sobre todo en arqueología; fue muy conocido por ello.

C. W. Ceram (Berlín 1915 - Hamburgo 1972) fue un periodista y crítico literario alemán, conocido por sus obras de divulgación de arqueología.

Su obra más famosa, Dioses, tumbas y sabios se ha traducido a veintiocho idiomas y a día de hoy siguen imprimiéndose nuevas ediciones.

Una obra sobre arqueólogos, viajeros y descifradores

La verdad es que entre los adeptos de la hititología no se dan figuras novelescas tales como Schliemann, el descubridor de Troya; el atleta Belzoni, el médico Botta y los agentes consulares Layaré, Stephens y Thompson.

Sin embargo, el libro reconstruye la labor de los arqueólogos, los viajeros y los descifradores que participaron en el proceso de recuperación histórica.

El autor describe con maestría el proceso de redescubrimiento científico de este pueblo en Anatolia.

Ceram logra transformar la rigurosa investigación documental en una epopeya humana apasionante, rescatando del olvido absoluto a una de las tres grandes potencias del Cercano Oriente antiguo.

Los lectores pueden seguir simultáneamente la cronología de los descubrimientos, los aspectos más importantes de la cultura hitita y las distintas disciplinas que intervinieron en la investigación.

El autor sabe comunicar el trabajo implicado en excavar, limpiar, catalogar, descifrar y comprender los elementos del arte, la tecnología, la guerra, la vida cotidiana y las personas que los produjeron.

Es posible que la razón se deba a que Ceram se implicó personalmente en los hallazgos hititas, ya que visitó varias de las excavaciones.

O quizá al propio misterio de su desconocido esplendor y su rápida desaparición.

Valoración y vigencia del libro

Dioses, tumbas y sabios es su indiscutida obra maestra, por la que se le conoce en todo el mundo, pero yo diría que en este libro Ceram se sale.

Muy malo tienes que ser para contar historias sobre Grecia, Egipto, Mesopotamia o Centroamérica y aburrrir, pero hay que ser un maestro para mantener el interés contando la historia de un pueblo del que se sabe tan poco, y que no destacó ni por fastuosas construcciones, ni por un arte deslumbrante, ni por la acumulación de riquezas.

Por eso es admirable que con tan magros ingredientes El misterio de los hititas resulte un libro tan absorbente.

El libro muestra una cultura que cursó simultáneamente con el Egipto imperial conocido por los icónicos reinados de Ramsés I, Seti I y Ramsés II, faraones guerreros que ensancharon las fronteras del imperio y dejaron estelas en la historia en los jeroglíficos del Rameseum.

Pues en el mundo antiguo no solamente estaba la cultura egipcia, también estaba el país de Hatti, de acá se deriva el término de hititas y su sede geográfica fue Anatolia, donde hoy es Turquía.

La capacidad de Ceram para contar historias, comunicarse con lectores no especializados y transmitir puntos de vista claros sobre situaciones complejas constituye una de las principales razones de la eficacia del libro.

Para quienes ya habían leído Dioses, tumbas y sabios, El misterio de los hititas confirma esas cualidades del autor.

Ficha bibliográfica

DatoInformación
AutorC. W. Ceram
Nombre realKurt Wilhelm Marek
Título originalEnge schlucht und schwarzen Berg
EditorialDestino
ISBN9788423325405
Número de páginas200
EncuadernaciónTapa blanda
Fecha de lanzamiento15/01/1997
Plaza de ediciónBarcelona
Primera publicación1949

También existen ediciones de 1957, 1958, 1962, 1973, 1978, 1981, 1983 y 1985.

Una edición registra 190×130, 271 pág., idioma español, editorial Destino, Barcelona, 1978, tapa blanda y primera edición.

Otra edición registra 283 páginas, ilustraciones, 25x18 y cubiertas en tapa estampada en oro.

Las ediciones conservadas y de segunda mano aparecen en tapa blanda, tapa dura o tela editorial, con láminas, fotografías e ilustraciones en blanco y negro según la edición.

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