Etapa de las operaciones concretas: características, habilidades y actividades según Piaget

La etapa de las operaciones concretas de Piaget forma parte de la teoría del desarrollo propuesta por Jean Piaget, cuyos descubrimientos han sido fundamentales en el devenir de la psicología cognitiva. Según la misma, el pensamiento del niño tiene unas características únicas que irán variando en función de la etapa madurativa y la interacción con el ambiente.

Durante esta etapa los niños y niñas adquieren una mejor capacidad para realizar operaciones relacionadas con la masa, el número, la longitud y el peso de los objetos. Esta etapa comienza más o menos a los 7 años y finaliza a los 11, siendo la tercera en la teoría, viniendo después de la etapa preoperacional y antes de la etapa de las operaciones formales.

A estas edades los niños adquieren la capacidad para poder descubrir cosas que antes no entendía y resolver problemas por medio del lenguaje. La principal característica de este período es la capacidad para poder utilizar el pensamiento lógico o de las operaciones.

Etapas del desarrollo cognitivo de Piaget

¿Qué es el desarrollo cognitivo según Piaget?

Los aportes de Jean Piaget al estudio de la infancia, además de su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, lo posicionaron como una de las figuras más importantes en el mundo de la teoría pedagógica. Uno de sus principales estudios fue el de la Teoría Cognoscitiva a partir de la cual planteó que el desarrollo cognitivo, es una construcción continua del ser humano, marcada por varias etapas, necesidades y acciones.

Piaget afirma que los procesos mentales de los niños evolucionan a través de diferentes etapas o fases. Esto no significa que su capacidad cognitiva esté todavía por desarrollar. La teoría del desarrollo cognitivo destaca la curiosidad de cada niño como motor del proceso de aprendizaje.

Esta posición supone un cambio de paradigma sobre las hipótesis de otras teorías que ponían el foco en los tutores y padres del niño. A esta postura se la denomina enfoque constructivista y destaca la autonomía de los individuos para interiorizar todo tipo de conocimientos.

Los niños van construyendo un conocimiento propio a través de su interacción continua con la realidad. Tal y como sostiene el psicólogo, el conocimiento del niño se va transformando de manera continua a medida que atraviesa distintas fases.

Si se puede decir algo del psicólogo suizo Jean Piaget es que revolucionó por completo las teorías del desarrollo infantil y el concepto de inteligencia que se tenía hasta entonces. Con su teoría del desarrollo, puso en duda que los niños fueran pensadores menos competentes que los adultos o que fueran moldeados a merced del ambiente, como se pensaba hasta los años cuarenta.

De esta forma, mostró a través de ingeniosos experimentos, que las formas del pensamiento infantil no eran inferiores a las de los adultos, sino distintas. Con su teoría del desarrollo, Piaget describió a los niños como «pequeños científicos» que operan de manera activa con el ambiente, experimentando y modificando su pensamiento en función de sus hallazgos.

Para Piaget, ellos van construyendo una serie de representaciones mentales del mundo conforme a su etapa madurativa. A medida que interactúan con el ambiente, observan las discrepancias entre ese mapa mental que poseen y la realidad que perciben.

La etapa de las operaciones concretas dentro de la teoría de Piaget

Piaget dividió su teoría del desarrollo en cuatro etapas principales: sensoriomotora, preoperacional, operaciones concretas y, por último, operaciones formales. Todos los niños transitan las etapas en el mismo orden hacia un pensamiento que evoluciona en complejidad y abstracción.

EtapaEdad aproximadaCaracterísticas principales
Etapa sensoriomotora o sensomotriz0 a 2 añosInteracción física con el entorno, experimentación e imitación.
Etapa preoperacional2 a 7 añosLenguaje, imaginación, pensamiento egocéntrico y juego simbólico.
Etapa de operaciones concretas7 a 11 añosPensamiento lógico aplicado a situaciones y objetos concretos.
Etapa de operaciones formalesA partir de los 11-12 añosPensamiento abstracto, hipótesis y resolución de problemas complejos.

Según la teoría piagetiana, la etapa de las operaciones concretas de Piaget se adquiere entre los siete y los once años de edad. Aunque, el autor acepta la existencia de una gran variabilidad individual y cultural.

Esta tercera fase del desarrollo se considera fundamental al plantearse como el inicio del pensamiento lógico u operativo en el niño. En este periodo, el niño ha adquirido la suficiente madurez biológica para actuar mediante reglas.

Es decir, este momento evolutivo se caracteriza por el desarrollo de un pensamiento lógico que ya no necesita tanto de una manipulación física. Además, le permite al menor hacer una reflexión más flexible, sin basarse solo en las apariencias de los objetos.

La principal característica de este período es la capacidad para poder utilizar el pensamiento lógico o de las operaciones. Este implica poder usar las reglas del pensamiento, teniendo una visión menos fantasiosa de los objetos reales, en el sentido que entiende que los cambios que se puedan dar en su número, área, volumen y orientación no significan, necesariamente, que hayan más o menos.

En esta etapa, los niños empiezan a usar la lógica para llegar a conclusiones válidas, pero para lograrlo necesitan situaciones concretas y no abstractas. También pueden categorizar aspectos de la realidad de una forma mucho más compleja. Otro punto esencial es que el pensamiento deja de ser tan egocéntrico.

Según los experimentos de Piaget, un niño que se encuentra en la etapa de las operaciones concretas podría ordenar una serie de palitos por tamaño mentalmente sin tener la necesidad de manipularlos de forma física.

En esta instancia, los niños tienen madurez para emplear la lógica y sus reglas, y llegar a conclusiones. Sin embargo, aún no son capaces de pensar de forma abstracta o hipotética, por lo que solo pueden aplicarlas a elementos físicos.

Su raciocinio se ve limitado por lo que pueden oír, tocar y experimentar, por ello la etapa se denomina de operaciones concretas.

Principales habilidades cognitivas

1. La conservación

La conservación es la habilidad del niño de comprender que un objeto permanece igual en cantidad aunque cambie su apariencia. Es decir, independientemente de qué tipo de redistribución se haga de la materia no se tiene por qué afectar a su masa, número, longitud o volumen.

Permite reconocer que un objeto puede ser el mismo a pesar de los cambios de apariencia. Dicho de otra forma, la redistribución de un elemento no afectaría a cualidades como su masa, volumen o longitud.

Otro ejemplo, muy recurrente, es el de la conservación de los líquidos. Para comprobar cómo eran capaces de ver la conservación del número de elementos Piaget realizó un experimento con fichas.

Acto seguido, Piaget cogía su fila y separaba un poco las fichas, preguntándoles a los niños si pensaban que habían más fichas. Pero también vio que la idea de la conservación para todos los aspectos, es decir, número, masa, longitud y volumen no se comprendía de forma homogénea.

Algunos niños aprendían primero una de un tipo sin entender de otro. Un posible experimento al respecto podría consistir en mostrarle a un niño un vaso de agua y verterlo, sin variar la cantidad, en otro más pequeño.

Si preguntáramos a un niño -que no ha iniciado la etapa de las operaciones concretas- si hay la misma cantidad, nos respondería no. Este mismo ejemplo no se da en los niños de 5 años, según Piaget.

Cómo trabajar la conservación

Animar el niño a observar cómo las cosas conservan la misma masa en diferentes recipientes. Al pasar el agua de un vaso ancho a uno más angosto, la cantidad de agua no varía (a menos que se derrame un poco).

El vaso de leche: toma un pequeño cartón de leche y viértelo en un vaso alto y angosto.

Construir torres: las piezas de lego también pueden enseñar conservación. Construye una gran torre y luego deja que el niño la divida.

2. La seriación

La seriación es la capacidad que permite comparar elementos y ordenarlos con base en sus diferencias. Esta operación es necesaria para el manejo de los conceptos como los números, el tiempo, las medidas o la orientación.

Piaget ideó tres opciones básicas que ayudarían a entender cómo los niños va desarrollando la capacidad para clasificar objetos y relacionarlos entre sí.

Piaget comprobó esta habilidad mediante un experimento, teniendo una muestra de niños de diferentes edades. Los niños de tres a 4 años tenían problemas para ordenarlos, mientras que a medida que tenían edades más avanzadas, disponían de cierta capacidad para ello.

En un ejemplo práctico, un niño que todavía no ha llegado a la etapa de las operaciones concretas no tiene un concepto del tiempo bien conformado. Por ende, no puede distinguir cuánto demora un minuto en comparación con una hora.

Cómo trabajar la seriación

Poner a realizar al niño juegos donde tenga que ordenar cosas por diferentes cualidades: tamaño o peso. La idea es que organice los objetos, por ejemplo, del más grande al más pequeño, o del más pesado al más liviano. Que haya una secuencia es imprescindible.

3. La clasificación

La clasificación es la habilidad que permite catalogar los objetos según sus características y determinar si pertenecen a un conjunto determinado o a una jerarquía.

Así, un niño que no ha llegado a adquirir las habilidades propias del estadio de operaciones concretas no entenderá la relación jerárquica entre ser humano y mamífero.

  • Inclusión de clases: se refiere a la capacidad de entender que un objeto puede pertenecer a una categoría amplia y específica al mismo tiempo.
  • Clasificación simple: alude a la capacidad de agrupar en categorías basadas en una característica.
  • Clasificación múltiple: se refiere a la agrupación de categorías según múltiples características.

Cómo trabajar la clasificación

Pidiéndole al niño que clasifique u organice objetos bajo una misma categoría, ya sea por color o forma. Invitarlo a guarde en una caja todos los muñecos de color azul o las muñecas con cabello rubio, etc.

4. La reversibilidad

La reversibilidad es la habilidad de volverse en el pensamiento, lo que le permite razonar en orden inverso.

El niño ahora sabe que, en algunas ocasiones, las cosas pueden volver a su estado original. Por ejemplo, el agua congelada puede volver a ser líquida. También pueden entender que las operaciones aritméticas pueden revertirse.

De acuerdo con un artículo publicado en Plumilla Educativa, Piaget sostenía que: «la reversibilidad es la característica más definida de la inteligencia. Si el pensamiento es reversible, entonces, puede seguir el curso del razonamiento hasta el punto del cual partió».

Cómo trabajar la reversibilidad

Jugar con piezas Lego donde el niño pueda observar que un construcción puede ser revertida a un estado más inicial. También puede armar rompecabezas.

5. El descentramiento

En el estadio de operaciones concretas los niños son capaces de considerar varios aspectos de una misma situación. Por ejemplo, pueden tener en cuenta la altura de un vaso y su anchura al mismo tiempo.

En etapas anteriores, los pequeños solo son capaces de centrarse en una de estas cuestiones para dar una respuesta.

Cómo trabajar el descentramiento

Plantear tareas, retos o desafío donde los pequeños tengan que tomar perspectiva y pensar en los diferentes aspectos del asunto. Construir una pequeña ciudad de legos teniendo en cuenta cierto número de calles, que las casas sean de color azul, etc.

6. Las relaciones espaciales

En la etapa de operaciones concretas, los niños son capaces de hacer relaciones espaciales. Esto les permite interpretar un mapa, ir y venir de la escuela, estimar cuánto tiempo se emplea para ir de un lugar a otro y recordar la ruta y los puntos de referencia que existen en un camino.

Cómo trabajar las relaciones espaciales

Las relaciones espaciales en el estadio de las operaciones concretas se puede potenciar jugando con el niño, por ejemplo, a encontrar un tesoro en la casa siguiendo un mapa. Esto le ayudará a ubicarse en el espacio.

7. Los juicios de causa y efecto

Otro desarrollo clave en esta etapa es la capacidad de formar juicios de causalidad. El menor puede entender que algunos sucesos pueden causar otros y puede reflexionar sobre las consecuencias o efectos de sus acciones.

Por ejemplo, el niño sabe que los objetos colocados en cada lado de una balanza afectarán la inclinación de esta.

Cómo trabajar la causalidad

Realizar experimentos sencillos y no peligrosos para que el niño pueda ver los efectos que producen ciertas acciones controladas. También para que pueda manipular variables y ver sus resultados.

8. Resolución de problemas aritméticos

Los niños también adquieren habilidades para resolver problemas aritméticos simples planteados en palabras. En esta etapa aprenden a usar operaciones matemáticas como la suma, la resta, la multiplicación y la división, y pueden aplicarlas en su cotidianidad.

Asimismo, pueden contar con la mente y de manera ascendente.

Cómo trabajar las habilidades aritméticas

Animarlo a hacer sumas y restas. Para hacerlo, se puede jugar con él al supermercado, donde cumple el rol de cajero y debe cobrar y regresar el dinero que le sobre al comprador.

Matemáticas en la cocina: hornea galletas (u otro producto) y usa las tazas medidoras para que el niño tenga un buen sentido de las fracciones.

9. La consistencia del autoconcepto

El desarrollo cognoscitivo durante esta etapa les permite a los niños formar conceptos más complejos de sí mismos y mejorar la comprensión y el control de sus emociones.

Antes de entrar en esta etapa, los niños tienen dificultades con el pensamiento abstracto y con la conexión de las diferentes dimensiones del yo. Sus autoconceptos se concentran en atributos físicos, posesiones y descripciones globales.

Sin embargo, alrededor de los siete u ocho años, los juicios acerca del yo se vuelven más conscientes, realistas, equilibrados y generales, a medida que los niños forman sistemas representacionales.

Cómo trabajar el autoconcepto

Permitirle al niño que haga actividades que le gustan y apasionen. Esto le ayudará a conectar más consigo mismo. También se puede conversar con él sobre lo que piensa, siente y hace. Estos diálogos aumentan su autoconocimiento.

10. Reducción del egocentrismo

La etapa operacional concreta está marcada por la disminución del egocentrismo. En fases anteriores, los niños tienen problemas para tomar la perspectiva de los demás. En cambio, en la etapa concreta pueden pensar sobre las cosas de la manera en que los demás las ven.

En niños de finales de guardería y principios de primaria esta habilidad se puede encontrar de forma parcial, puesto que muchos tienen una actitud prepotente y desafiante hacia sus iguales.

Cómo trabajar la toma de perspectiva

Hacer que el niño participe en actividades grupales para que empiece a entender que los demás tienen su propia perspectiva. El trabajo colaborativo le ayudará a salir de su egocentrismo.

La fiesta sorpresa: pídele al niño que piense una fiesta sorpresa para la abuela. Tendrá que pensar en las comidas favoritas de ella e incluso qué tipo de regalo querría la abuela.

11. La transitividad

La transitividad es la capacidad para establecer deductivamente la relación que existe entre dos elementos.

En cuanto al concepto de transitividad, esta se caracteriza por encontrar la relación que hay entre dos elementos. Por ejemplo, comprender que si un perro es un mamífero y un caniche es un perro, entonces el caniche es un mamífero.

Cómo trabajar la transitividad

Para fomentar la transitividad en el estadio de operaciones concretas de Piaget se pueden usar juegos de razonamiento y ejercicios de analogías, donde el pequeño debe reconocer patrones y relacionarlos entre ellos para hacer deducciones.

Experimentos relacionados con las operaciones concretas

Conservación del número

Para comprobar cómo eran capaces de ver la conservación del número de elementos Piaget realizó un experimento con fichas. Colocaban dos hileras idénticas de dulces delante de sus niños sujetos experimentales, de 4 a 6 años, comrpobando que veían que ambas eran iguales.

Sin embargo, de repente, aparecía un elemento que alteraba las hileras, un peluche al que vamos a llamar el travieso Teddy. El osito arruinaba el orden de una de las filas de dulces y volvía a su caja a esconderse.

Este experimento sugería, una vez más, que la idea de Piaget de que la conservación era una noción adquirida con más de 7 años no era cierta.

Críticas a los experimentos de conservación

Varios psicólogos posteriores a Piaget se mostraron críticos con los hallazgos realizados por el psicólogo suizo. Estas críticas se han centrado, sobre todo, a sus afirmaciones sobre a qué edad se adquiría la capacidad de la conservación.

Rose y Blank, en 1974 argumentaron que con 5 años no es difícil confundir, accidentalmente, a los niños haciéndoles dos veces la misma pregunta. Según Rose y Blank, esto es un error de procedimiento, y Piaget, de hecho, lo cometió.

El suizo les preguntaba a los niños dos veces, antes y después de la transformación. Como la pregunta era cerrada (¿ahora hay más líquido? Rose y Blank replicaron este experimento, pero haciendo la pregunta una sola vez, después de haber pasado el líquido de un envase más grueso a uno más esbelto.

Encontraron que muchos niños de entre 5 y 6 años dieron la respuesta correcta igualmente.

La influencia de la cultura

Les hizo realizar las tareas de conservación de líquidos y conciencia espacial, encontrando que en esta cultura la capacidad de conservación se producía más tarde, entre los 10 y 13 años.

Curiosamente, las habilidades de conciencia espacial se desarrollaban antes en los niños aborígenes que en los niños suizos. En el caso de la conciencia espacial, parece que esto era una habilidad adquirida tempranamente en los pueblos nómadas dado que para ellos el poder orientarse por el espacio físicoes algo fundamental.

Operaciones concretas y operaciones formales: diferencias principales

La etapa de las operaciones formales es la última de las propuestas por Jean Piaget en su Teoría del Desarrollo Cognitivo. El pensamiento operacional formal se manifiesta a partir de los 12 años abarcando hasta la edad adulta, caracterizándose por el hecho de que los niños, ya casi adolescentes, tienen una visión más abstracta y un uso más lógico del pensamiento.

En cambio, en la etapa de las operaciones formales los niños pueden trabajar a partir de ideas que solo se encuentren en su cabeza. Los niños que se encuentran en la etapa de las operaciones concretas necesitan algún tipo de soporte visual para poder entender este ejercicio, como un dibujo o muñecos que representen a Ana, Luisa y Carmen y, así, poder averiguar quien es la más alta de las tres.

Esto no sucede en niños mayores y adolescentes, que ya se encuentran en la etapa de las operaciones formales. Si se les pregunta quién es la más alta de las tres, sin necesidad de tener que dibujar a estas tres niñas, sabrán contestar el ejercicio.

Analizarán la frase, entendiendo que si Ana > Luisa y Luisa > Carmen, por lo tanto, Ana > Luisa > Carmen.

El individuo adquiere la capacidad para aplicar la lógica y llegar a conclusiones abstractas que no están relacionadas con vivencias que han experimentado de primera mano. Destaca la metacognición o interés por la toma de conciencia a través de materias como la filosofía o la autoevaluación.

Otro de los nombres que dio Piaget a esta etapa fue la del "razonamiento hipotético-deductivo", puesto que este tipo de razonamiento es esencial durante este período de desarrollo. Mediante estos planteamientos hipotéticos los jóvenes pueden llegar a muchas conclusiones sin necesidad de tener que basarse en objetos físicos o soportes visuales.

A estas edades se les presenta un gigantesco mundo de posibilidades para resolver todo tipo de problemas. Como hemos comentado, es a estas edades en las que se adquiere un pensamiento más científico y reflexionado.

El individuo tiene una mayor capacidad para abordar problemas de manera más sistemática y organizada, dejando de limitarse a la estrategia del ensayo y error. Aunque la técnica del ensayo y error puede ser de ayuda, obteniéndose beneficios y conclusiones mediante ella, el disponer de otras estrategias de resolución de problemas expanden de forma significativa el conocimiento y experiencia del joven.

El problema del tercer ojo

Piaget realizó una serie de experimentos para poder comprobar el razonamiento hipotético-deductivo que atribuía a los niños mayores de 11 años.

El más simple y conocido para comprobar esto fue el famoso “problema del tercer ojo”. La mayoría de los niños de 9 años decían que lo pondrían en la frente, justo encima de los otros dos.

Sin embargo, al preguntarle a niños de 11 años en adelante, éstos daban respuestas muy creativas, eligiendo otras partes del cuerpo para colocar el tercer ojo.

El experimento del péndulo

Otro experimento conocido, realizado junto con su colega Bärbel Inhelder en 1958, fue el experimento del péndulo. Los sujetos experimentales debían ir probando a ver si descubrían cuál de esas tres variables era la que cambiaba la velocidad de movimiento, midiendo esta velocidad en cuántas oscilaciones hacía por minuto.

Los niños más pequeños, que todavía se encontraban en la etapa operacional concreta, intentaban resolver esta actividad manipulando varias variables, muchas veces al azar.

El experimento de la viga de equilibrio

En 1979 Robert Siegler llevó a cabo un experimento en el que presentaba a varios niños una viga de equilibrio. Sin embargo, la sorpresa vino cuando hizo este experimento con adolescentes de entre 13 y 17 años.

Actividades para estimular el pensamiento concreto

Una manera de aplicar las etapas del desarrollo cognitivo de Piaget al día a día de tu hijo es proponiéndole actividades relacionadas con la fase del modelo cognitivo en la que se encuentra.

Siguiendo la teoría constructivista, lo ideal es que padres y profesores impulsen desafíos a los niños adaptados a su nivel de madurez.

  • Ordenar objetos: organizar elementos por tamaño, peso, longitud, color o forma.
  • Experimentar con líquidos: pasar agua entre recipientes de distinta forma y observar que la cantidad no cambia si no se derrama.
  • Construir y desmontar: utilizar piezas Lego para observar cómo una construcción puede volver a un estado más inicial.
  • Resolver problemas cotidianos: jugar al supermercado para practicar sumas, restas, cobros y devoluciones.
  • Usar mapas: organizar una búsqueda del tesoro en casa siguiendo referencias espaciales.
  • Clasificar objetos: agrupar muñecos y otros elementos según varias características.
  • Contar historias: tomar la historia favorita del niño y escríbela. Luego corta la historia en párrafos.
  • Trabajar la perspectiva: preparar una actividad grupal en la que el niño tenga que considerar las ideas y necesidades de otras personas.
  • Practicar fracciones: utilizar tazas medidoras al hornear galletas u otro producto.

Aplicación educativa y acompañamiento familiar

El modelo piagetiano es clave para adaptar la planificación educativa según la edad o etapa de desarrollo. El desarrollo cognoscitivo de Piaget ha tenido un impacto muy significativo en los enfoques actuales del campo de la educación.

La perspectiva constructivista ha inspirado numerosos programas educativos en todo el mundo. Teorías como esta permiten a los maestros entender mejor las fases por las que pasan los niños y cómo van evolucionando.

Si tenemos claras las diferentes etapas será más fácil adaptar los espacios de los centros educativos, los materiales y las actividades a las diferentes necesidades.

Un ejemplo de ello es evitar tratar temas excesivamente abstractos cuando el niño se encuentra en una etapa de operaciones concretas.

En la práctica, la teoría del desarrollo cognitivo no puede aplicarse de forma homogénea a todos los niños. Aunque se habla de edades en las etapas de desarrollo de Piaget, no hay límites fijos y estas edades sirven como referencia de las fases de transición entre una etapa y otra.

Su teoría es mucho más compleja y se extiende más allá de la síntesis de sus cuatro etapas, pero lo más importante es entender que su trabajo ha sido una pieza fundacional de la Psicología del Desarrollo y sin duda ha tenido una gran influencia, especialmente en psicólogos y pedagogos.

Críticas y límites de la teoría de Piaget

La teoría del desarrollo de Piaget ha recibido varias críticas que ponen en duda la validez de sus hallazgos. Algunas de ellas se centran en la subestimación de la capacidad de los bebés y, por el contrario, la sobreestimación de la capacidad de los adolescentes.

Por otro lado, Piaget no consideró la influencia de la interacción social y cultural en el pensamiento cognitivo de los infantes. Esto sumado a que muchos de estudios tenían problemas éticos, pues los realizó con sus propios hijos.

La falta de atención a la individualidad y la variabilidad en el desarrollo cognitivo son otras de las faltas dentro de la teoría que suelen mencionarse.

Para algunos críticos Piaget se concentró en describir patrones generales y no consideró las diferencias individuales en la velocidad y secuencia como los niños adquieren las habilidades cognitivas.

Además, la teoría se percibe como algo rígida al no reflejar la realidad de un modo preciso. Esto porque algunos niños llegan a mostrar habilidades de pensamiento más avanzadas antes o después de las edades sugeridas en las distintas etapas del desarrollo propuestas.

No obstante, no se niegan sus contribuciones al proceso educativo y de transferencia de la cognición a la esfera psicológica.

La importancia de respetar el ritmo de cada niño

La etapa de las operaciones concretas de Piaget: «el niño práctico».

A pesar de las críticas, es innegable que la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget construyó las bases de la psicología evolutiva actual. Por primera vez, se propuso una visión del pensamiento particular y único del niño.

Además, se describieron los procesos de maduración biológica y la relación con el ambiente que subyace al desarrollo de los procesos mentales.

Este estadio del desarrollo se suele describir como el nacimiento de «el niño práctico», ya que ha superado las anteriores fases a través de la actividad y la intuición.

Para terminar, es posible que, aunque el niño haya entrado en la etapa de operaciones concretas, siga teniendo problemas con los conceptos abstractos. Esto puede ser normal, siempre y cuando el niño no tengas problemas en su desarrollo.

Cada niño crece a su propio tiempo y alcanza estos y otros hitos a su propio ritmo. Tu tarea es estar allí acompañándolo y animándolo.

Referencias relacionadas: Inhelder, B., & Piaget, J. (1958). Piaget, J. (1970). Science of education and the psychology of the child. Trans. D. Schaffer, H. R. (1988). Child Psychology: the future. In S. Chess & A. Thomas (eds), Annual Progress in Child Psychiatry and Child Development. Siegler, R. S. & Richards, D. (1979). Development of time, speed and distance concepts. Dasen, P. (1994). Culture and cognitive development from a Piagetian perspective. In W .J. Lonner & R.S. Malpass (Eds.), Psychology and culture. Greenfield, P. M. (1966). On culture and conservation. McGarrigle, J., & Donaldson, M. (1974). Conservation accidents. Piaget, J. (1954). The construction of reality in the child. Piaget, J. (1954). The child’s conception of number. Piaget, J. (1968). Quantification, conservation, and nativism. Rose, S. A., & Blank, M. (1974). The potency of context in children’s cognition: An illustration through conservation.

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