Gerardo Murillo Cornado, conocido como Dr. Atl, fue pintor, escritor, crítico de arte, filósofo, geólogo y vulcanólogo mexicano. Considerado uno de los más destacados paisajistas mexicanos de principios del siglo XX, también fue uno de los iniciadores del muralismo mexicano e impuso un estilo del que derivaron tanto Diego Rivera como David Alfaro Siqueiros.
“No nací pintor, nací caminante, y el caminar me ha conducido al amor por la naturaleza y el deseo de representarla”. Esta frase resume una trayectoria marcada por la exploración, la observación directa del paisaje y el deseo de representar la naturaleza mexicana mediante nuevas formas, materiales y perspectivas.

Quién fue Gerardo Murillo Cornado
Dr. Atl, seudónimo de Gerardo Murillo Cornado, nació en Guadalajara, Jalisco, el 3 de octubre de 1875, en el tradicional barrio de San Juan de Dios. Su padre, Eutiquio Murillo, era farmacéutico y boticario; su madre, Rosa Cornado, ama de casa.
Desde la infancia se interesó por el arte, la cultura y el aprendizaje. Gerardo no fue el típico niño que traía sus bolsillos llenos de canicas, trompos y baleros; mostraba inquietud y curiosidad por las cosas y buscaba aprender sobre ellas, ya fuera preguntando, indagando o buscando en algún libro.
Desde temprana edad mostró un marcado interés por los montes, cerros y volcanes, por las manifestaciones artísticas y, aunque parezca extraño, por el agua. Aunque nunca teorizó sobre el tema, Gerardo pensaba que el agua era un ser viviente, tanto así que, ya como adulto, tomó de ahí su seudónimo de “Atl”.
Formación artística y científica
A los quince años ingresó al taller de Felipe Castro. A la edad de 19 años se decidió a entrar de lleno a la pintura y se inscribió en el taller del maestro Felipe Castro en Guadalajara, donde recibió sus primeras lecciones de pintura.
En 1895, ya con veinte años, se mudó a Aguascalientes y en el Instituto Científico y Literario terminó sus estudios de preparatoria. Después regresó a Guadalajara, donde frecuentó el taller y estudio de Félix Bernardelli, un artista brasileño que se consagró en México como uno de los pilares del modernismo y con quien el joven Gerardo Murillo trabó una sólida amistad.
En 1896 se inscribió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México. En 1897, a sus veintidós años, Gerardo Murillo eligió irse a la Ciudad de México a la prestigiosa Academia de San Carlos, hoy Escuela Nacional de Bellas Artes y Diseño de la UNAM.
En la capital se relacionó con muchos artistas librepensadores, con ideas políticas disidentes y contrarias al porfirismo de la época. También estableció relación con José Vasconcelos, convirtiéndose ambos en aguerridos activistas políticos de ideas revolucionarias antiporfiristas.
Su activismo político lo llevó a aportar ideas acerca de la reconstrucción del Estado mexicano, fortaleció su nacionalismo y su sentido de la mexicanidad y, con el tiempo, su involucramiento en luchas sociales lo llevó a adoptar conductas y posturas políticas totalitarias e intransigentes.
Las becas y los años de estudio en Europa
En 1897 le concedieron una beca del gobierno para estudiar en Europa, obteniendo su doctorado en Filosofía y Derecho por la Universidad de Roma en 1898. El gobierno del general Porfirio Díaz había establecido un programa de becas para el extranjero con el fin de motivar y estimular a jóvenes mexicanos talentosos en las áreas de la ciencia, la tecnología y las artes.
Gerardo Murillo también recibió el apoyo económico del gobernador de Jalisco, Luis Curiel. Gracias a las becas, estuvo en Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia.
En la Universidad Sapienza de Roma estudió y terminó su doctorado en Filosofía. En la Universidad Sorbona de París terminó su licenciatura en Derecho Penal, terminó sus estudios y se recibió como vulcanólogo.
De los años que pasó en Italia le quedaron las imágenes monumentales del Renacimiento. También en París quedó impresionado con la pintura mural renacentista, por lo que se interesó en estudiarla.
Asistió a la cátedra de sociología con el fundador de dicha ciencia, Émile Durkheim, y a la cátedra de psicología del arte con Henri Bergson. Fue caminando hasta París para escuchar las cátedras de Henri Bergson sobre arte.
Durante su estancia en Italia colaboró con el Partido Socialista de Italia y con el periódico Avanti, órgano informativo de ese partido.
Visitó la Exposición Universal de París de 1900 y viajó por Inglaterra, Alemania, España y Francia, donde recibió la influencia de los impresionistas. En esos años empezó a ser conocido por el seudónimo de “Doctor Atl”, que en náhuatl significa “agua”.
El impresionismo europeo influyó considerablemente en su obra. Durante su larga trayectoria se ocupó de los elementos lumínicos y colorísticos de la imagen, a través del lenguaje simbólico con el cual representó el paisaje de México.
A su regreso a México trajo consigo un gran entusiasmo por la pintura renacentista, el neoimpresionismo y el fauvismo.
El origen del nombre Dr. Atl
En 1902 cambió su nombre para reforzar su identidad mexicana. Su seudónimo Atl significa agua en náhuatl y lo adoptó “por la maravillosa alegría de vivir que tiene el agua”.
En su segunda etapa parisina comenzó a firmar sus obras con el seudónimo “Atl”. Luego conoció al poeta y escritor argentino Leopoldo Lugones, quien se había declarado admirador de sus obras. Lugones le dijo que debía aprovechar que tenía un doctorado en Filosofía y lo rebautizó como “Dr. Atl”. A Murillo le gustó, firmó sus obras con ese seudónimo y se quedó para siempre.
Solo hay un nombre para reconocer al artista, y ese es Dr. Atl.
Regreso a México y enseñanza en la Academia de San Carlos
Cuando regresó a su país en 1903, se dedicó a pintar y a impartir clases en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México.
Como profesor era conocido como “El agitador”, ya que su rol como profesor de artes era sacudir las mentes de sus alumnos y cambiar su pensamiento sobre las artes y la cultura.
Entre sus alumnos se encontraban Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Sus primeros alumnos fueron David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Chávez Morado, Julián Márquez y el muy jovencito Ignacio M.
En sus clases incitaba a sus alumnos a ver la importancia del arte popular, a plasmar los problemas sociales y políticos en la pintura y a reflejar también las ideas políticas del artista.
De vuelta en México organizó una exposición para la revista Savia Moderna, que patrocinaban los jóvenes más brillantes del momento. Exhibieron sus primicias Francisco de la Torre, Diego Rivera y Ponce de León, quienes acabaron con el llamado estilo pompier.
Dr. Atl
Dr. Atl y el nacimiento del muralismo mexicano
Dr. Atl fue ideólogo del movimiento muralista y uno de los iniciadores del muralismo mexicano. A pesar de ser el iniciador de la reconocida y poderosa Escuela Mexicana de Muralismo y de haber producido a sus mejores exponentes, jamás perteneció ni se identificó con el muralismo.
En París se interesó por la pintura mural renacentista. La presencia del Dr. Atl fue determinante para el desarrollo de la pintura moderna mexicana y para la formación de artistas que posteriormente ocuparían un lugar central en la historia del muralismo.
Murillo decía que “el arte social plasmado en un lienzo, en un cuadro, nadie lo va a comprar, pero si lo plasmas en un mural, nunca te va a faltar trabajo e influyes políticamente en las personas”.
Así creó El Renacimiento Artístico Mexicano y la Escuela Mexicana de Muralismo. Su pensamiento defendía un arte relacionado con la sociedad, la cultura popular y los problemas políticos de México.
Entre 1921 y 1922 decoró los muros del Antiguo Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, los cuales fueron destruidos.
Organizó, junto con Jorge Enciso y Roberto Montenegro, la Exposición de Arte Nacional de 1921, una muestra de arte popular mexicano.
Diego Rivera dijo en alguna ocasión que Dr. Atl “es uno de los personajes más curiosos que han nacido en la modernidad del Continente Americano”. También afirmó: “Tiene la historia más pintoresca de todos sus pintores”.
La exposición nacionalista de 1910
En 1910, Gerardo Murillo ya era conocido en la comunidad artística y pictórica con el mote de “El Agitador”, por sus ideas y conceptos políticos.
Ese mismo año, Porfirio Díaz ordenó al maestro Justo Sierra, secretario de Educación Pública y Bellas Artes, organizar las festividades para celebrar los cien años del inicio del movimiento de Independencia.
Como parte de los festejos se organizó una exposición pictórica con pintores españoles encabezados por Ignacio Zuloaga y Joaquín Sorolla, lo que provocó el descontento del medio artístico de México.
Murillo organizó una protesta social y política, tomando la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes. Porfirio Díaz le entregó tres mil pesos para que aplacara su protesta, y con ese dinero organizó una exposición masiva en la Alameda Central de la Ciudad de México, desde luego con temática política y social.
A lo largo de su vida, Atl sostuvo que la revolución artística se inició en el otoño de 1910. Ese año organizó una exposición que celebraba el centenario de la Independencia. El hecho, de carácter nacionalista, se convirtió en un escándalo trascendente.
Actividad política, cárcel y exilio
Tomó parte activa en la política a favor de Venustiano Carranza y se unió al movimiento constitucionalista publicando el periódico La Vanguardia.
En 1911 regresó a Europa y se estableció en París, donde comenzó a realizar exposiciones pictóricas. Fundó el periódico Action d’Art y la Liga Internacional de Pintores y Artistas.
Su objetivo era reunir a escritores y artistas combativos para convertirlos en factores primordiales de progreso, según sus creencias y conceptos políticos.
En 1912 fundó la Liga Internacional de Escritores y Artistas y el periódico Action d’Art, donde difundía sus teorías pictóricas y sociales.
Durante esta segunda estancia europea emprendió una campaña contra Victoriano Huerta entre 1911 y 1912.
El 19 de febrero de 1913, el general Victoriano Huerta usurpó el poder asesinando al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez. Murillo reaccionó fundando el periódico La Révolution au Mexique, en el que informaba al público francés sobre los pormenores y las atrocidades de Victoriano Huerta.
Huerta había solicitado un préstamo por 130 millones de francos al gobierno de Francia. Murillo hizo gala de sus relaciones e influencias en el mundo artístico e intelectual de Europa y ejerció presión en el gobierno y en los bancos franceses.
Murillo consiguió entrevistarse con el ministro de Finanzas Charles Dumont y con el primer ministro y jefe de Gobierno de Francia, Georges Clemenceau, apodado “El Tigre”, y logró impedir el préstamo de los 130 millones de francos.
Este servicio a su patria le trajo consecuencias al Dr. Atl. Victoriano Huerta ordenó su arresto, encarcelamiento y fusilamiento si se le veía en territorio nacional.
En noviembre de 1913, en el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, desembarcó el capitán Giorgio Stello, piloto de la Real Fuerza Aérea Italiana y supuesto enviado especial del primer ministro italiano Giovanni Giolitti.
Al ser abordado por el comandante de la Comandancia Militar de Coatzacoalcos, Stello se identificó plenamente y dijo que venía a ofrecer la ayuda de Italia al presidente Victoriano Huerta. Después se retiró en un coche que ya lo esperaba: era el Dr. Atl, y no se dieron cuenta.
El Dr. Atl se puso de inmediato en contacto con su amigo Venustiano Carranza, jefe del Ejército Constitucionalista, y se puso a sus órdenes para ayudar a la Revolución desde su trinchera.
Participó activamente en política dentro del bando carrancista. En 1915 se involucró en la organización de la Confederación Revolucionaria y apoyó al sector obrero a través de la Casa del Obrero Mundial.
En Orizaba, Veracruz, convenció a los 67 miembros de la Casa del Obrero Mundial para que movilizaran a todos sus obreros desempleados y se unieran a Carranza y a su Ejército Constitucionalista, con la promesa de casa y sustento para sus familias.
De esta acción surgieron las grandes centrales obreras y su corporativismo político. Ya había surgido el movimiento obrero y su primer gran líder: Luis N. Morones.
La pasión por los volcanes
El interés de Dr. Atl por los volcanes fue persistente durante toda su carrera. Se interesó en el estudio de la vulcanología, realizó trabajos científicos, ilustraciones y pinturas de los volcanes de México, en especial del Popocatépetl y del Paricutín, así como de otras partes del mundo.
En 1926 estudió vulcanología y comenzó a realizar diversos paisajes con volcanes mexicanos, dedicando especial interés al Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Paricutín.
La fascinación del Dr. Atl por los volcanes lo llevó a convertirse en vulcanólogo y a pintar y estudiar todos los volcanes de México y de Italia.
Según decía, durante sus caminatas infantiles se sorprendió a sí mismo copiando los paisajes ante sus ojos. Por eso escaló frecuentemente el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
Su pasión por la naturaleza y las vistas al horizonte hicieron del Dr. Atl, al lado de Joaquín Clausell y José María Velasco, uno de los paisajistas más importantes de México.
Los árboles y las montañas fueron los modelos de sus pinturas, siguiendo una línea fauvista-impresionista, con un manejo monumental del espacio, lleno de fuerza y vigor, y con horizontes curvados en busca de amplitud y movimiento.

El Paricutín: registro del nacimiento de un volcán
Dr. Atl estudió y registró cada detalle del volcán Paricutín, en Michoacán, desde su nacimiento hasta su extinción.
Tuvo la oportunidad de ser testigo del nacimiento del Paricutín en 1943. Registró el fenómeno y elaboró apuntes y pinturas que expuso al año siguiente en el Palacio de Bellas Artes.
La experiencia se convirtió en una de las principales contribuciones de su carrera científica y artística. Sus apuntes y pinturas fueron reunidos posteriormente en el libro Cómo nace y crece un volcán. El Parícutin, editado en 1950.
El libro, ahora considerado una joya bibliográfica, reúne observaciones, ilustraciones y pinturas relacionadas con la formación y el desarrollo del volcán.
Dr. Atl nunca se amedrentó por las explosiones y erupciones de los volcanes al estar en el mismo cráter, ni temió por su salud al respirar los gases tóxicos de las emanaciones volcánicas.
En una expedición geológica sufrió una caída y, como consecuencia, perdió una pierna. Aun así continuó pintando volcanes, paisajes y montañas.
Dr. Atl
Principales obras sobre volcanes y paisajes
Entre las obras de Dr. Atl destacan sus lienzos sobre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, así como sus representaciones de los volcanes italianos Etna y Strómboli.
- Popocatépetl (1909).
- El Izta desde el Popo (1932).
- Fuego verde (1943).
- Erupción del Paricutín (1943).
- Volcán en la noche estrellada (ca. 1950).
- Cráter y Vía Láctea (1960).
- Amanecer en el Popocatépetl.
- Mañana luminosa (1942).
- La lluvia (1945).
- Paisaje curvilíneo del Valle de México (1942).
- Barranca (1929).
- La montaña (1941).
- Ladera (ca. 1922).
- Valle brumoso (ca. 1925).
- Paricutín (1944).
| Obra | Fecha | Características señaladas |
|---|---|---|
| Popocatépetl | 1909 | Paisaje volcánico mexicano |
| El Izta desde el Popo | 1932 | Vista del Iztaccíhuatl desde el Popocatépetl |
| Erupción del Paricutín | 1943 | Registro pictórico del volcán Paricutín |
| La montaña | 1941 | Atlcolor sobre Masonite |
| Paricutín | 1944 | Óleo sobre panel |
| Volcán en la noche estrellada | ca. 1950 | Paisaje volcánico nocturno |
| Cráter y Vía Láctea | 1960 | Volcán y paisaje celeste |
El paisajismo de Dr. Atl
Dr. Atl es considerado uno de los más destacados paisajistas mexicanos de principios del siglo XX. Su pintura se concentró en la naturaleza, los volcanes, las montañas, los árboles, los valles y los horizontes.
Sus composiciones se caracterizan por el manejo monumental del espacio, lleno de fuerza y vigor, y por el empleo de horizontes curvados que buscan producir amplitud y movimiento.
El paisaje aparece como una experiencia dinámica y simbólica. El impresionismo europeo influyó considerablemente en su obra, especialmente en la atención a la luz y al color.
También son obras maestras sus lienzos sobre el Pedregal de San Ángel y la zona aurífera de Oaxaca. Su trabajo se encuentra en el mismo nivel de los grandes paisajistas José María Velasco y Joaquín Clausell.
En 1957 inició una nueva forma de mostrar el paisaje, visto desde el aire. Así, sobre las convulsiones de la Tierra se levantan incomparables de belleza y de desprecio los grandes volcanes de México.
El aeropaisaje
Al perder una pierna en una expedición volcánica, creó una nueva técnica plástica: el “aeropaisaje”.
El aeropaisaje consiste en pintar paisajes sobrevolando en helicóptero y en vuelo fijo. Dr. Atl inició lo que hoy conocemos como aeropaisaje, que son conjuntos geográficos tomados desde las alturas.
Esta perspectiva modificó la relación tradicional entre el pintor y el territorio. El paisaje dejó de observarse únicamente desde un punto terrestre y pasó a representarse como una extensión amplia, curva y cambiante.

Los Atl-colors
Una de las aportaciones técnicas de Dr. Atl a la pintura fueron los Atl-colors. Se trata de una pasta dura, compuesta de cera, resina y petróleo, con la que se puede pintar sobre tela, papel y roca.
Dr. Atl quería dejar aportaciones técnicas, como los atl-color, que se podían imprimir sobre papel, tela o roca.
Las obras realizadas con Atl-color presentan colores muy vivos y son difíciles de falsificar.
El empleo de estos materiales permitió al artista trabajar superficies y soportes distintos de los utilizados habitualmente en la pintura, además de intensificar la presencia del color en sus paisajes.
Otras obras y publicaciones
Además de sus pinturas de volcanes y paisajes, Dr. Atl realizó retratos, dibujos, ilustraciones y estudios sobre la arquitectura, las iglesias y las artes populares de México.
- Retrato de Nahui Ollín (ca. 1922).
- Amanecer en el Popocatépetl.
- Mañana luminosa (1942).
- La lluvia (1945).
- Fuego verde (1943).
- Paisaje curvilíneo del Valle de México (1942).
- Barranca (1929).
- La montaña (1941).
- Ladera (ca. 1922).
- Valle brumoso (ca. 1925).
- Paricutín (1944).
- Volcán en la noche estrellada (ca. 1950).
- Cráter y Vía Láctea (1960).
Sus monografías sobre las iglesias de México y las artes populares fueron en su tiempo revelaciones fundamentales.
Entre sus libros se encuentran:
- Les Volcans du Mexique (1911).
- La Nuit sur la Montagne (1912).
- Las artes populares de México (1920).
- Las sinfonías del Popocatépetl (1921).
- A la sombra de un árbol (1924).
- Iglesias de México (1926).
- Cuentos bárbaros (1929).
- Un hombre más allá del Universo (1935).
- Petróleo en el Valle de México (1938).
- Volcanes de México (1938).
- Crítica científica (1946).
- Cómo nace y crece un volcán. El Parícutin (1950).
- Gentes profanas en el convento (1959).
Como escritor publicó dos novelas, una serie de cuatro cuentos titulada Cuentos de todos colores, un libro de poesías, una autobiografía y dos ensayos.
La publicación de Cuentos de todos colores, que contiene temas de la Revolución, lo colocó entre los destacados narradores de su época, gracias al atinado uso del habla popular.
Retratos, relaciones y figura pública
Entre sus obras se encuentra Retrato de Nahui Ollín, realizado aproximadamente en 1922.
Sostuvo uno de los romances más escandalosos y tormentosos con Nahui Ollin, Carmen Mondragón Valseca, una figura excéntrica con quien el Dr. Atl sostuvo temibles y sonados arrebatos y pleitos pasionales. El Dr. Atl siempre la protegió a través de una pensión.
Artista de las más diversas facetas expresivas, el Dr. Atl fue un hombre polémico que, además de su labor como paisajista, escribió numerosos libros que contenían cuentos controversiales en su tiempo por su temática y tratamiento.
Reconocimientos y últimos años
Fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes entre 1914 y 1915. En 1920, cuando regresó a México, comenzó a ejercer como director del Departamento de Bellas Artes.
El Dr. Atl ingresó en El Colegio Nacional el 5 de marzo de 1951. Renunció a su nombramiento el 5 de julio de 1951.
En 1950 fue admitido como miembro del Colegio Nacional y renunció un año después debido a que, según declaró, “el prestigio y seriedad del Colegio Nacional disminuirían su espíritu revolucionario”.
En 1956 el Senado de la República le otorgó la Medalla Belisario Domínguez. En 1958 obtuvo el Premio Nacional de Bellas Artes.
El paisajista y vulcanólogo Gerardo Murillo, Dr. Atl, murió en la Ciudad de México el 15 de agosto de 1964.
Importancia de su legado artístico
El legado de Dr. Atl se encuentra en la convergencia de varias disciplinas: la pintura, la literatura, la crítica de arte, la enseñanza, la política, la geología y la vulcanología.
Su interés por la naturaleza mexicana dio lugar a una extensa producción de paisajes, dibujos y pinturas de volcanes. Sus estudios sobre el Paricutín combinaron la observación científica con el registro artístico de un acontecimiento geológico.
Su influencia sobre Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco contribuyó a crear las condiciones intelectuales y artísticas del muralismo mexicano.
Aunque nunca se identificó plenamente con el muralismo, su defensa del arte social, del arte popular y de la expresión nacionalista dejó una huella profunda en la cultura mexicana.
La colección completa de la obra pictórica del Dr. Atl pertenece al Museo Nacional de Arte, MUNAL, del Instituto Nacional de Bellas Artes y puede ser prestada a otros museos para su exhibición.
Sus obras continúan apareciendo en exposiciones, colecciones y subastas internacionales. Entre los trabajos ofrecidos se encuentran paisajes, volcanes, dibujos a carboncillo, acuarelas, tintas, gouache, óleos sobre tabla y obras realizadas con resinas y materiales asociados a los Atl-colors.
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