Biofeedback para el suelo pélvico: cómo funciona y cuándo puede ayudar

El suelo pélvico es fundamental para todos los seres humanos, ya que es uno de los apoyos imprescindibles en nuestro organismo. Estos músculos son importantes para el control de la vejiga y los intestinos, así como para nuestra salud sexual.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cubren la parte inferior de la pelvis, extendiéndose desde el hueso púbico hasta el coxis. Estas estructuras tienen la función de entregar soporte a los órganos pélvicos que se encuentran dentro de esta: vejiga, útero, vagina, próstata y recto, además de cumplir un papel importante en la función sexual, la continencia urinaria y fecal e intervenir en los procesos de micción y defecación.

Cuando se habla de biofeedback del suelo pélvico, se hace referencia a una herramienta de rehabilitación que permite observar o recibir información sobre la actividad de esta musculatura para aprender a contraerla y relajarla de manera más precisa. Habitualmente, el tratamiento se basa en la práctica de ciertas técnicas que ayudan a tonificar la zona como ejercicios, electroestimulación, el uso de bolas chinas, la contracción y relajación muscular con un dispositivo biofeedback, etc.

Dispositivo de biofeedback para suelo pélvico

Qué es el suelo pélvico y qué estructuras lo forman

Se trata de un conjunto de músculos y ligamentos que se extienden desde el hueso púbico hasta el hueso sacro. Es decir aquella estructura que se encuentra en la base de la pelvis, y que forman el cierre de la parte baja de esta y del abdomen.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cubren la parte inferior de la pelvis, extendiéndose desde el hueso púbico hasta el coxis.

El piso pélvico es un grupo de músculos y otros tejidos que forman una especie de cabestrillo o hamaca a través de la pelvis. En la mujer, mantiene el útero, la vejiga, los intestinos y otros órganos pélvicos en su lugar para que puedan funcionar adecuadamente.

El suelo pélvico es una estructura de músculos, y tejido conectivo que entrega soporte y estructuras de suspensión a los órganos pélvicos y abdominales. Su principal componente es el músculo elevador del ano, un músculo que cubre la mayor parte de la pelvis.

La pelvis es un espacio que se continúa con la cavidad abdominal y contiene los órganos de distintos sistemas, tanto del sistema urinario (vejiga y uretra), sistema genital o reproductivo (útero, anexos y vagina en la mujer), y sistema digestivo en su extremo más distal (recto y ano). Estas estructuras se apoyan y se anclan en el piso pélvico, una estructura de músculos y tejido conectivo.

Su principal componente es el músculo elevador del ano (MEA), un músculo que cubre la mayor parte de la pelvis, formado por tres fascículos y que su forma de “U” o „V“ abierta hacia anterior permite el paso de los extremos distales de los sistemas urinario, genital y digestivo.

Además existen otras estructuras de tejido conectivo fibroso que sirven de soporte y suspensión para estas estructuras, como ligamentos, arcos tendinosos, etc. Existe una íntima relación entre estas estructuras determinando no sólo un soporte mecánico estático, sino además una estructura dinámica que participa en la continencia urinaria y fecal.

Funciones principales del suelo pélvico

Estos músculos se encargan de la sujeción de los órganos pélvicos incluyendo la vejiga, el útero y el recto, y ayudan a controlar la función de la vejiga y los intestinos.

Estas estructuras tienen la función de entregar soporte a los órganos pélvicos que se encuentran dentro de esta: vejiga, útero, vagina, próstata y recto, además de cumplir un papel importante en la función sexual, la continencia urinaria y fecal e intervenir en los procesos de micción y defecación.

Todas estas funciones son de vital importancia para nuestro organismo y se pueden ver afectadas si no existe una correcta musculatura de la zona.

Soporte de los órganos pélvicos

El piso pélvico debe sostener los órganos situados en la pelvis y colaborar con las estructuras de tejido conectivo que los fijan y suspenden.

Apoyo durante el embarazo y el parto: en la gestación, el piso pélvico debe sostener el peso adicional del útero en crecimiento.

Las estructuras musculares y de tejido conectivo (fascia, ligamentos, etc) forman una estructura que entrega soporte a los órganos abdominopélvicos durante la bipedestación y cambios de la presión intraabdominal, además existen estructuras de tejido conectivo que fijan los órganos a la pelvis funcionando como puntos de fijación y suspensión.

Control urinario y fecal

El suelo pélvico interviene en la continencia urinaria y fecal, así como en los procesos de micción y defecación.

El músculo elevador del ano es una estructura dinámica que en reposo presenta la forma de un “embudo” o “domo”, que al contraerse se horizontaliza, elevandoy llevando hacia anterior a la unión anorrectal generando un ángulo que dificulta el paso de las heces desde el recto hasta el ano por un cambio en los ejes de ambos, y finalmente se relaja y estira coordinadamente durante la defecación descendiendo la unión anorrectal y alineando el recto con el conducto anal para permitir la defecación.

Este es parte del mecanismo tanto de continencia fecal, para evitar la salida de la heces en un momento inapropiado, como de defecación adecuada.

En algunos pacientes puede producirse una descoordinación de este mecanismo y al momento de la defecación se genera una contracción paradojal e inconsciente del haz puborrectal lo que es causa de constipación por obstrucción defecatoria.

Esta alteración funcional pude ser tratada ya que al ser un músculo estriadodependiente del control voluntario, puede ser reeducado y entrenado para devolver la coordinación inconsciente al acte defecatorio.

Función sexual

El suelo pélvico también participa en la respuesta sexual.

En una relación sexual, por ejemplo, el estado de nuestro suelo pélvico puede cambiarlo todo. Esta zona se contrae antes y durante el orgasmo.

Tener un suelo pélvico fortalecido equivale a tener una buena calidad de vida y unas relaciones sexuales más placenteras.

Qué significa utilizar biofeedback

El biofeedback permite relacionar la sensación corporal con la actividad de la musculatura del suelo pélvico. Mediante un dispositivo, la persona puede recibir información sobre la contracción y relajación muscular, lo que facilita el aprendizaje del control consciente.

La contracción y relajación muscular con un dispositivo biofeedback puede formar parte de un tratamiento de fisioterapia dirigido a tonificar la zona.

Se trata de un conjunto de ejercicios que ayudan a identificar y trabajar la musculatura de la zona pélvica.

Los ejercicios de Kegel se basan, principalmente, en contraer y relajar los músculos del suelo pélvico de manera consciente para fortalecerlos y aprender a controlarlos.

El biofeedback no sustituye la valoración profesional ni debe utilizarse para establecer una rutina idéntica para todas las personas. La dosificación de estos ejercicios (cuántos hacer, cuántos segundos mantener etc..), debiera ser absolutamente personal y depende de el estado inicial de tu musculatura.

Cómo se relaciona el biofeedback con los ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel constituyen una de las formas más conocidas de entrenamiento del suelo pélvico. Consisten en contraer y relajar de manera consciente la musculatura de la zona.

Identifica los músculos adecuados: imagina que estás deteniendo el flujo de orina o evitando expulsar gas. Los músculos que contraes al hacer ese gesto son los del piso pélvico.

Debemos ser constantes y realizar los ejercicios diariamente para conseguir unos buenos resultados.

El biofeedback puede ayudar a comprobar si la contracción se está realizando con los músculos adecuados y si existe capacidad para relajar después del esfuerzo.

Sin embargo, la dosificación debe adaptarse al estado inicial de la musculatura. Una contracción más intensa o más prolongada no es necesariamente mejor si la persona no puede coordinarla con la relajación.

Ejercicios hipopresivos y trabajo complementario

Existen diferentes ejercicios de fisioterapia que permiten reforzar el suelo pélvico. Ya sea para prevenir como para volver a disfrutar del placer sexual, la continencia urinaria, y el bienestar de los órganos pélvicos sin molestias.

Se trata de un conjunto de ejercicios que ayudan a trabajar los músculos del abdomen, y mejorar nuestra postura corporal. La práctica más conocida dentro de este tipo de ejercicios son los abdominales hipopresivos.

Estos se basan principalmente en vaciar todo el aire que tenemos en nuestros pulmones, vetar el paso de aire a través de nariz y boca, y abrir las costillas al máximo manteniendo el abdomen hacia dentro durante unos segundos.

La elección de ejercicios y técnicas depende de los síntomas, la fuerza, la coordinación, la capacidad de relajación y el estado general de cada persona.

Cuándo puede debilitarse el suelo pélvico

Como consecuencia de los partos (especialmente si se ha practicado una episiotomía), de una vida sedentaria, de la genética o de algún problema de salud, el suelo pélvico puede volverse laxo y no realizar correctamente su función.

Pero el piso pélvico puede debilitarse o lastimarse. Las causas principales son el embarazo y el parto. Otras causas pueden ser la obesidad, tratamientos con radiación, cirugía y envejecimiento.

Aunque solemos hablar principalmente de mujeres, los hombres también pueden sufrir daños en el suelo pélvico que pueden debilitar su función.

La atención está dirigida a mujeres en las distintas etapas de su ciclo vital, a hombres (especialmente posterior a una cirugía de próstata) y a niños con alteraciones miccionales y defecatorias.

Este tipo de trastornos son transversales a cualquier edad.

Embarazo, parto y menopausia

Un piso pélvico debilitado puede generar varios problemas de salud y molestias.

«Por lo general, son más comunes en el género femenino, especialmente durante momentos específicos como el embarazo, tras el parto o durante la menopausia.

El escenario hormonal, el aumento de carga y cambios posturales hacen que durante la gestación las mujeres estén más predispuestas a sufrir disfunciones de piso pélvico, cómo por ejemplo incontinencia urinaria, sin embargo es muy importante saber que eso nunca es normal y el tratamiento de primera línea es el entrenamiento de la musculatura de piso pélvico.

La bipedestación en este sentido tuvo un efecto deletereo para el ser humano al cambiar la distribución del peso y el eje en que se ordenan los órganos.

“Se sabe por ejemplo que el 44% de las mujeres que sufren un desgarro vaginal durante el parto, desarrollan más adelante algún grado de disfunción del piso pélvico. El riesgo de desarrollar una incontinencia urinaria aumenta con la paridad, como también la probabilidad de un prolapso genital”, explica la doctora Elizabeth Iost, Ginecóloga y Obstetracia de Clínica Las Condes.

Durante el parto además, pueden producirse lesiones a nivel de la inervación, especialmente de los nervios pudendos lo cual provocaría una denervación y atrofia de este músculo.

Lo anterior determina una pérdida de la estructura y secundariamente descenso del piso pélvico, especialmente de los compartimentes anterior y medio.

Sin embargo, estas alteraciones no siempre se asocian con la aparición de síntomas como incontinencia urinaria y fecal así como sensación de bulto por prolapso uterino.

Problemas asociados a la debilidad del suelo pélvico

Cuando el suelo pélvico se debilita puede provocar incontinencia urinaria, cambios negativos en sensibilidad durante el acto sexual, así como dolor en los órganos y la zona pélvica, entre otros.

  • Incontinencia urinaria.
  • Prolapso de órganos pélvicos.
  • Incontinencia fecal.
  • Constipación.
  • Disfunciones sexuales.
  • Dolor pélvico crónico.
  • Disfunciones miccionales y defecatorias en niños.

Incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria: que se define como cualquier pérdida involuntaria de orina.

Ésta puede ser de esfuerzo, es decir, aparecer ante aumentos bruscos de presión intraabdominal cómo toser, reír, estornudar.

Puede aparecer también ante la sensación de urgencia al orinar, o tener ambos componentes.

El 40% de las mujeres mayores de 30 años sufren pérdida de orina por esfuerzo (al saltar, reír, hacer deporte, etc.).

Por esta misma razón es que el 40% de las mujeres mayores de 50 años sufren de algún grado de incontinencia de orina.

Prolapso de órganos pélvicos

Prolapso de órganos pélvicos: es el descenso o desplazamiento de los órganos internos, como el útero, la vejiga o el recto, hacia la vagina o el canal vaginal.

El riesgo de desarrollar una incontinencia urinaria aumenta con la paridad, como también la probabilidad de un prolapso genital.

Dolor y disfunción sexual

Dolor pélvico: los tejidos debilitados en esta zona pueden contribuir al desarrollo de dolor crónico en la región pélvica.

Cuando el suelo pélvico se debilita puede provocar cambios negativos en sensibilidad durante el acto sexual, así como dolor en los órganos y la zona pélvica, entre otros.

Cuándo consultar a un especialista

Cuando el suelo pélvico ya está debilitado es imprescindible acudir a un especialista e iniciar el tratamiento de fisioterapia más adecuado para rehabilitar la musculatura afectada.

Indicaciones para solicitar una evaluación

  • Incontinencias urinarias.
  • Prolapso de órganos pélvicos.
  • Incontinencias fecales.
  • Constipación.
  • Disfunciones sexuales.
  • Dolor pélvico crónico.
  • Disfunciones miccionales y defecatorias en niños.

Su proveedor de cuidados de salud diagnostica este problema con un examen físico, pélvico o pruebas especiales.

Es importante tener una previa evaluación médica antes con las especialidades de ginecología, uroginecología, urología o colonproctología.

La rehabilitación de piso pélvico es un área de la kinesiólogía que se encarga de recuperar la función del piso pélvico, mediante múltiples herramientas y técnicas kinésicas.

Cómo se realiza la rehabilitación del suelo pélvico

Existen diferentes ejercicios de fisioterapia que permiten reforzar el suelo pélvico.

Habitualmente, el tratamiento se basa en la práctica de ciertas técnicas que ayudan a tonificar la zona como ejercicios, electroestimulación, el uso de bolas chinas, la contracción y relajación muscular con un dispositivo biofeedback, etc.

En TRAINFES, puedes tonificar tu suelo pélvico con electroestimulación y sencillos ejercicios.

La rehabilitación no se limita a fortalecer. También puede centrarse en identificar los músculos, mejorar la coordinación, aprender a relajar la musculatura y recuperar la relación adecuada entre el suelo pélvico, el abdomen, la respiración y los hábitos vesicales y defecatorios.

Otro punto muy importante en el cuidado de tu piso pélvico tiene que ver con tus hábitos vesicales y defecatorios.

Biofeedback y coordinación muscular

El biofeedback puede incorporarse cuando es necesario mejorar la percepción de la contracción y la relajación del suelo pélvico.

El músculo elevador del ano es una estructura dinámica que en reposo presenta la forma de un “embudo” o “domo”, que al contraerse se horizontaliza, elevandoy llevando hacia anterior a la unión anorrectal generando un ángulo que dificulta el paso de las heces desde el recto hasta el ano por un cambio en los ejes de ambos, y finalmente se relaja y estira coordinadamente durante la defecación.

En algunos pacientes puede producirse una descoordinación de este mecanismo y al momento de la defecación se genera una contracción paradojal e inconsciente del haz puborrectal lo que es causa de constipación por obstrucción defecatoria.

Esta alteración funcional pude ser tratada ya que al ser un músculo estriadodependiente del control voluntario, puede ser reeducado y entrenado para devolver la coordinación inconsciente al acte defecatorio.

Electroestimulación

La electroestimulación puede utilizarse como parte de un programa de rehabilitación del suelo pélvico.

¿La electroestimulación produce dolor?

La respuesta depende de la sensibilidad de cada persona, de la técnica aplicada y de la intensidad utilizada, por lo que debe ser indicada y supervisada por un profesional.

Bolas pélvicas

A muchas personas, por ejemplo, se les recomienda realizar ejercicios de Kegel o contracciones con bolitas pélvicas.

El uso de bolas chinas debe integrarse de acuerdo con las necesidades y características de cada paciente, especialmente cuando existen dolor, hipertonía, dificultad para relajar o síntomas sin diagnóstico.

Cuando los ejercicios conservadores no son suficientes

En algunos casos, los ejercicios de Kegel y otros tratamientos conservadores pueden no ser suficientes para tratar la debilidad del suelo pélvico.

Los tratamientos incluyen ejercicios pélvicos específicos llamados Kegel; un pesario, que es un dispositivo mecánico de apoyo y le es de ayuda a ciertas mujeres; cirugía y otros tratamientos.

Perineoplastia y reducción del músculo vaginal

Si el músculo afectado es el periné, se realiza una perineoplastia.

Si el problema es un ensanchamiento de la cavidad vaginal como consecuencia de diversos partos, se realiza una reducción del músculo de la vagina para mejorar su tono muscular y su elasticidad.

Esta suele ser una intervención corta, de unas dos horas, que requiere anestesia general y de una noche de ingreso.

Cirugía para la incontinencia urinaria de esfuerzo

Cuando la fisioterapia no es suficiente, esta cirugía permite corregir este problema.

Consiste en en corregir el soporte de la uretra colocando una malla debajo, a través de la vagina.

Es una cirugía ambulatoria que se realiza con anestesia local.

Anatomía funcional del suelo pélvico

La musculatura del piso pélvico corresponde a un grupo de músculos estriados dependientes del control voluntario, que forman una estructura de soporte similar a una “hamaca” para los órganos de la pelvis.

El músculo más importante es el elevador del ano.

El músculo elevador del ano en conjunto con un segundo músculo del piso pélvico, el músculo coccígeo, forman el llamado diafragma pélvico, siendo el primera el componente principal.

Este diafragma se extiende hacia anterior desde el pubis, posterior hacia el cóccix y lateral hacia ambas paredes laterales de la pelvis menor.

Se extiende como un embudo hacia inferior formando la mayor parte del suelo de la pelvis.

Existe además otro grupo muscular que conforma el diafragma urogenital, más inferior, es decir superficial al elevador del ano que, al igual que éste, participa en la continencia urinaria.

Fascículos del músculo elevador del ano

El elevador del ano es el músculo más extenso de la pelvis. Está compuesto por tres fascículos o haces: el haz puborrectal, pubococcígeo e iliococcígeo.

El haz puborrectal se origina desde la cara posterior de ambos lados de la sínfisis del pubis. Su origen es medial al origen del haz pubococcígeo.

El haz puborrectal es un fascículo muscular grueso que avanza hacia posterior e inferior hasta detrás del recto a nivel de la unión anorrectal donde sus fibras se cruzan dando la característica forma de “U”.

El haz pubococcígeo se origina lateral al origen del haz puborrectal, en la sínfisis del pubis, sobrepasando el recto e insertándose a nivel del cóccix.

El haz iliococcigeo se inserta en las regiones laterales a la sínfisis de pubis y en el arco tendinoso de músculo elevador del ano y hacia posterior se inserta en el ligamento anococcígeo lateral a las dos últimas vértebras coccígeas.

La disposición de las fibras adopta una dirección hacia inferior y medial en dirección al conducto anal, formando un “embudo” con forma de V o de “alas de paloma” al observar cortes coronales a esta altura.

El control de este músculo está dado por inervación proveniente del nervio para el músculo del elevador del ano proveniente del plexo sacra, ramas del nervio pudendo, perineal y rectal inferior.

Compartimentos de los órganos pélvicos

Los órganos pélvicos pueden dividirse en 3 compartimentos: anterior (vejiga y uretra), medio (útero y vagina, próstata y vesículas seminales) y posterior (recto, conducto anal y aparato esfinteriano).

CompartimentoÓrganos principales
AnteriorVejiga y uretra
MedioÚtero y vagina; próstata y vesículas seminales
PosteriorRecto, conducto anal y aparato esfinteriano

Desde un punto de vista clínico didáctico, la pelvis puede ser dividida en tres compartimentes.

Esta división es más bien práctica y no anatómica, ya que todas estas estructuras se encuentran estrechamente interrelacionadas mediante tejido conectivo sin existir una verdadera compartamentalización entre ellas.

Esta división práctica también obedece a las distintas especialidades médicas que se ocupan de los distintos compartimentes, la urología, la ginecología y la coloproctología, respectivamente.

Sin embargo, esta división artificial lleva muchas a veces a la evaluación dirigida de sólo uno de estes compartimentes, como ocurre en la práctica clínica de estas especialidades, perdiendo la visión global e integral del piso pélvico.

Relación con el sistema digestivo

El recto y ano constituyen el segmento más distal del tubo digestivo.

El recto corresponde a la continuación del colon o intestino grueso previo al conducto anal.

El recto limita hacia posterior con el sacra y cóccix, y hacia anterior con el fondo de saco rectovaginal, cara posterior de la vagina y útero en mujeresy próstata y vesículas seminales en el hombre.

Entre recto y vagina existe una capa fibrosa que mezcla elementos de la vaina del recto y la fascia rectovaginal o tabique rectovaginal que en su extremo inferior forma el cuerpo perineal, una estructura fibrosa donde se insertan u anclan músculosy ligamentos.

El recto y ano constituyen una estructura importante para lograr una adecuada continencia fecal, aunque esta dependa de un buen funcionamiento de múltiples factores.

Los músculos que forman el conducto anal juegan un rol fundamental en la continencia.

Estos están formados por el músculo del esfínter anal interno (EAI), constituido por musculo liso, involuntario, el cual permanece colapsado, siendo responsable del 50 a 80% de la presión de reposo del conducto anal, creando así una barrera natural frente a la pérdida involuntaria de heces, constituyendo así el músculo más importante de la continencia fecal en reposo.

Rodeando al EAI se encuentra el esfínter anal externo (EAE), músculo estriado, voluntario, de una altura de 15 a 20 milímetros, formado por tres partes musculares, el fascículo profundo y el fascículo puborrectal del elevador del ano por superior, fibras mediales y fascículos inferiores.

Estos diferentes fascículos adquieren una disposición espacial complementaria logrando una compresión del conducto anal en direcciones opuestas de modo que cada una de ellas potenciaría la acción de las restantes, favoreciendo la continencia anal voluntaria.

El inicio de la cascada de la defecación ocurre con los movimientos peristálticos del colon sigmoides, con lo cual ingresa aire o heces al recto, es en este momento cuando se envían señales nerviosas a los diferentes músculos del piso pélvico los cuales se relajaran o contraerán según corresponda.

Es la corteza cerebral la cual finalmente decide si se lleva a cabo o no defecación.

Relación con el sistema genitourinario

En la mujer, el tamaño del útero varía entre nulíparas y multiparas.

Está formado principalmente por una capa muscular o miometrio, gruesa capa de músculo liso con fibras en diferentes direcciones.

Y la capa mucosa o endometrio que varía su constitución dependiendo en la etapa del ciclo menstrual en que se encuentre la mujer.

El útero se fija a la pelvis por tres pares de ligamentos que lo mantienen en su lugar tanto en reposo como con los cambios de la presión intraabdominal.

Los ligamentos anchos, los ligamento redondos, y los ligamentos posteriores o pliegues rectouterinos.

La vagina se dirige oblicua hacia inferior y anterior. Posee una longitud promedio de 8 centímetres.

Limita hacia anterior con la vejiga urinaria y uretra y hacia posterior con el recto, separándose de éste superiormente por el fondo de saco rectovaginal e inferiormente por tejido conectivo laxo y la fascia del tabique rectovaginal.

Más hacia anterior se encuentra la vejiga, que corresponde al reservorio de orina, y por lo tanto su forma y relaciones son variables dependiendo si se encuentra vacía o distendida.

En su cara anteroinferior se une a la pelvis por los ligamentos pubovesicales, también presenta unión con la región umbilical a través del uraco.

Formada por músculo liso, y mucosa.

A nivel del cuello vesical se ubica el orificio interno de la uretra que posee normalmente forma circular.

La uretra tiene en la mujer una longitud es de 3 centímetres aproximadamente, siendo en el hombre de una longitud mayor, desembocando anterior a la vagina en la mujer y en el extremo distal del pene en el hombre.

Esta, al igual que en el conducto anal, tiene un esfínter interno formado por músculo liso de control involuntario y otro externo de músculo estriado dependiente del control voluntario.

Prevención y hábitos de cuidado

Existe la posibilidad de prevenir el debilitamiento de la zona a partir de algunas rutinas saludables que permiten anticiparse a las causas que lo provocan.

Conocer nuestro pélvico, prevenir su debilitamiento, mejorar su fortaleza y elasticidad… nos ayudará a gozar de una mejor calidad de vida en muchos aspectos.

La práctica regular de ejercicios adaptados puede contribuir a mantener la función del suelo pélvico, pero la dosificación de estos ejercicios debe ser absolutamente personal y depende del estado inicial de tu musculatura.

Otro punto muy importante en el cuidado de tu piso pélvico tiene que ver con tus hábitos vesicales y defecatorios.

Dónde puede realizarse la rehabilitación

La rehabilitación de piso pélvico es un área de la kinesiólogía que se encarga de recuperar la función del piso pélvico, mediante múltiples herramientas y técnicas kinésicas.

Es importante tener una previa evaluación médica antes con las especialidades de ginecología, uroginecología, urología o colonproctología.

  • Centro de Especialidades Médicas, ubicado en Marcoleta #352, piso 2, Santiago Centro. Teléfono: 226767000.
  • Clínica San Carlos de Apoquindo, ubicado en Camino El Alba #12407, Las Condes. Teléfono 226767000.
  • Centro Médico San Joaquín, ubicado en Av. Vicuña Mackenna #4686, San Joaquín. 223548524.
  • Centro de Diagnóstico Bilbao, ubicado en Av. Francisco Bilbao #4144, local 180.

¿Desde qué edad se puede trabajar el piso pélvico?

¿Quieres saber más sobre cómo fortalecer tu suelo pélvico?

¿Cómo evitar las pérdidas de orina o mejorar tu salud sexual?

🚀BIOFEEDBACK para el SUELO PÉLVICO💪🏼 || En Suelo Firme 💕

tags: #bioficpat #en #piso #pevico