Hacer una compostera doméstica con tarros o baldes de pintura permite transformar los restos orgánicos de la cocina y el jardín en un abono natural rico en nutrientes, incluso cuando no se dispone de mucho espacio en casa.
Para este proyecto se pueden reutilizar baldes de pintura de plástico, siempre que estén limpios, tengan tapa y no conserven restos de pintura seca. La cantidad ideal es de cuatro baldes: tres destinados al compostaje y uno inferior para acumular el líquido que drena desde los recipientes superiores.

Materiales necesarios
- 4 recipientes grandes, que pueden ser baldes de pintura o similares.
- Baldes de pintura de 20 litros, limpios y con tapa.
- 4 bulones con tuercas y arandelas por cada recipiente para que puedan darse soporte uno del otro.
- Un taladro.
- Una mecha fina de entre 4 y 6 mm.
- Una canilla plástica.
- Una junta de goma o silicona para evitar filtraciones.
- Material seco, como hojas secas, cartón sin tinta troceado, viruta de madera limpia o servilletas de papel.
- Restos de frutas y verduras, borra de café, saquitos de té y cáscaras de huevo.
- Tierra común.
- Carbón o un litro de hojas secas muy picadas.
Cómo preparar los baldes
Preparar el balde inferior
De los cuatro baldes, solo tres van a llevar agujeros en el fondo y bulones para que no se hundan en el balde de abajo.
El balde de abajo de todo es el único que va a estar entero.
Este balde no lleva orificios en el fondo.
Cerca de la base del primer balde, a unos 3 o 4 cm del fondo, marca e instala la canilla plástica.
Haz el agujero con el taladro y rosca o coloca la canilla.
Asegura el cierre con una junta de goma o silicona para evitar filtraciones.
El balde inferior va a acumular el líquido que drena desde los baldes superiores a través de las perforaciones, llamado lixiviado.
Perforar los baldes de compostaje
Los baldes medio y superior necesitan perforaciones para que el líquido pueda desplazarse entre los niveles y para favorecer la circulación de aire.
Fondo: con el taladro y la mecha fina de 4-6 mm, haz entre 15 y 20 agujeros en la base del balde medio y del balde superior.
Estos agujeros permiten el drenaje de líquidos y el paso de microorganismos o lombrices entre niveles.
Ventilación lateral: en la parte superior del cuerpo de ambos baldes, en los últimos 10 cm antes del borde, haz dos o tres filas de orificios pequeños en todo el perímetro.
Colocar los bulones
De los 4 baldes, solo 3 van a llevar agujeros en el fondo y los bulones para que no se hundan en el balde de abajo.
Una vez que tenemos los baldes agujereados y con los bulones puestos simplemente se apilan uno arriba del otro.
Los bulones, las tuercas y las arandelas funcionan como apoyos entre los recipientes, de modo que cada balde quede separado del que se encuentra debajo y pueda drenar correctamente.
Cómo apilar la compostera
Pondremos el balde sano abajo y, sobre él, el que está roto por la base.
En la versión de cuatro recipientes, el balde inferior permanece entero y los tres baldes superiores llevan perforaciones en el fondo y elementos de soporte.
La cantidad ideal es de 4 baldes, tres de composto y uno para acumulación del líquido, por un tema de procesos y espacies.
Cuando se va llenando cada balde se van agregando más arriba.
Debemos dejar que el primer balde continúe el proceso de descomposición.
Cuando ya no podamos distinguir los restos orgánicos que allí echamos, será una señal de que el compost ya está listo.
Qué materiales incorporar al compost
Material verde
Lo primero que necesitamos es el “material verde”, unos 14 litros, que tiene que ver con los vegetales verdes; al menos la mitad de estos deben ser crudos y tienen que ser ricos en potasio, magnesio y nitrógeno.
Se pueden utilizar pieles de frutas en general, especialmente de banana; pieles de papa, zanahoria, cebolla y berenjena; y troncos de brócoli, todo bien picadito.
Asimismo, son útiles y beneficiosas las hojas de las infusiones ya usadas, como el té, mate cocido y café.
Hay que tomarse el tiempo de quitar la bolsita en la que están envueltas las hojas de té, puesto que no se compostan.
Tierra y carbón
Lo que sigue es buscar 2 litros de tierra común, que puedes sacar del mismo jardín.
Otro ingrediente necesario es el carbón, un material poroso que puede almacenar agua, nutrientes y oxígeno, dándole estructura al compost.
En caso de no conseguir el carbón, es posible reemplazarlo con un litro de hojas secas muy picadas.
Cómo llenar los tarros de pintura
Cama inicial
En el balde medio, coloca una capa base de 5 cm de material seco: hojas secas, cartón sin tinta troceado, viruta de madera limpia o servilletas de papel.
Luego, agrega la medida de carbón en la base, siempre usando mascarilla o algo para cubrirnos.
Lo que sigue es agregar tan solo un puñado de tierra común, tres centímetros de material verde y, en seguida, tres centímetros de compost.
Repetir las capas
Como verás, el procedimiento se irá repitiendo hasta casi llegar a llenar el balde.
Volvemos a agregar un puñado de tierra común, otros tres centímetros de material verde, un puñado de compost.
Y repetimos hasta completar.
Cuando veamos que estamos llegando al final, vamos a tapar el compost con una gran cantidad de tierra común, lo que evitará la generación de olores.
Finalmente, humedecemos con un abundante riego.

Regla para evitar moscas y malos olores
Cada vez que agregues residuos húmedos, cúbrelos siempre con una capa equivalente o doble de material seco.
Esta regla 2:1 ayuda a equilibrar la humedad y evita moscas y malos olores.
Entre los materiales secos se pueden utilizar hojas secas, cartón sin tinta troceado, viruta de madera limpia o servilletas de papel.
Llenado secuencial de los baldes
Cuando el balde medio se llene, pasa a usar el balde superior.
Para cuando el superior se llene, el contenido del medio ya se habrá transformado en humus listo para cosechar.
El sistema vertical permite continuar agregando residuos mientras el material que se encuentra en los niveles inferiores sigue descomponiéndose.
Cuando ya no podamos distinguir los restos orgánicos que allí echamos, será una señal de que el compost ya está listo.
Cómo mantener la compostera
Durante los primeros treinta días
Durante treinta días, seguiremos regando al menos una vez al día el compost con abundante agua.
No puede entrar agua de lluvia, por lo que, si la tienes en la intemperie, lo mejor será tapar el balde con compost.
La compostera debe permanecer protegida del exceso de agua de lluvia para que el contenido no quede demasiado húmedo.
Después del primer mes
Pasado ese tiempo, dejaremos de agregar agua y vamos a remover el compost casi a diario.
Un mes más, verás que el compost está casi listo, hecho tierra.
Cuando el contenido ya no permita distinguir los restos orgánicos originales, el compost estará listo para utilizarse.
Cómo recoger y usar el lixiviado
El balde de abajo va a acumular el líquido que drena desde los baldes superiores a través de las perforaciones.
Este líquido se conoce como lixiviado.
Se puede mezclar con agua y usarlo como fertilizante para las plantas, mezclando 10 partes de agua y una de lixiviado.
La cosecha de lixiviados se realiza abriendo la canilla periódicamente.
También se puede reutilizar el agua que va quedando en el balde de abajo, puesto que es rica en nutrientes y no sirve como fertilizante.
Uso del compost maduro
Una vez que tengas compost maduro, es momento de darle uso a tan solo 3 litros de lo obtenido.
Los expertos agregan un puñado de compost antes de cultivar una nueva planta.
El compost maduro puede incorporarse al sustrato de las plantas como abono natural rico en nutrientes.
Como armo mi compostera casera con baldes
Recomendaciones para espacios pequeños
- Utiliza baldes de pintura de 20 litros, limpios y con tapa.
- Asegúrate de que los baldes no tengan restos de pintura seca.
- Coloca la compostera en un balcón o patio donde pueda permanecer protegida de la lluvia.
- Mantén el balde inferior entero para recoger el lixiviado.
- Perfora los baldes superiores para permitir el drenaje y la ventilación.
- Cubre los residuos húmedos con material seco cada vez que los incorpores.
- Remueve el compost casi a diario después de los primeros treinta días.
- Abre la canilla periódicamente para recoger el lixiviado.
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