El suelo es una estructura compleja que está compuesta por materiales minerales, por materia orgánica, organismos vivos, agua y aire.
Además el suelo no es una estructura continua, está formado por distintas capas u horizontes.
Constituye un conjunto complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que compone el sustrato natural en el cual se desarrolla la vida en la superficie de los continentes.
El suelo es el hábitat de una biota específica de microorganismos y pequeños animales que constituyen el edafón.
El suelo es propio de las tierras emergidas, no existiendo apenas contrapartida equivalente en los ecosistemas acuáticos.
Desde el punto de vista biológico, las características del suelo más importantes son su permeabilidad, relacionada con la porosidad, su estructura y su composición química.
Los suelos retienen las sustancias minerales que las plantas necesitan para su nutrición vegetal y que se liberan por la degradación de los restos orgánicos.
En el medio natural los suelos más complejos y potentes (gruesos) acompañan a los ecosistemas de mayor biomasa y diversidad, de los que son a la vez producto y condición.
La concepción del término fertilidad ha ido modificándose con el tiempo y en la actualidad más se acerca al concepto de productividad que a otra cosa.
O sea, lo que ofrece potencialidad nutricional a un suelo no es solo su contenido de nutrientes, sino todos aquellos factores tanto químicos como físicos y biológicos que influyen sobre la disponibilidad y accesibilidad de los nutrientes por la planta.
Perfil, horizontes y formación
Inicialmente, se da la alteración de factores físicos y químicos de las rocas, realizada, fundamentalmente, por la acción geológica del agua y otros agentes geológicos externos, y posteriormente por la influencia de los seres vivos, que es fundamental en este proceso de formación.
Se desarrolla así una estructura en niveles superpuestos, conocida como el perfil de un suelo, y una composición química y biológica definida.
Sobre los materiales del coluvión puede desarrollarse lo que comúnmente se conoce como suelo; el suelo es el resultado de la dinámica física, química y biológica de los materiales alterados del coluvión, originándose en su seno una diferenciación vertical en niveles horizontales u horizontes.
El estudio de la dinámica del suelo muestra que sigue un proceso evolutivo al que son aplicables por completo los conceptos de la sucesión ecológica.
La formación de un suelo profundo y complejo requiere, en condiciones naturales, largos períodos de tiempo y el mínimo de perturbaciones.
Los procesos que forman el suelo arrancan con la meteorización física y química de la roca bruta.
Continúa con el primer establecimiento de una biota, en la que frecuentemente ocupan un lugar prominente los líquenes, y el desarrollo de una primera vegetación.
El aporte de materia orgánica pone en marcha la constitución del edafon.
Este está formado por una comunidad de descomponedores, bacterias y hongos sobre todo y detritívoros, como los colémbolos o los diplópodos, e incluye también a las raíces de las plantas, con sus micorrizas.
El sistema así formado recicla los nutrientes que circulan por la cadena trófica.
La evolución natural del suelo produce una estructura vertical “estratificada” (no en el sentido que el término tiene en Geología) a la que se conoce como perfil.
El transporte vertical tiene dos dimensiones con distinta influencia según los suelos.
La lixiviación, o lavado, la produce el agua que se infiltra y penetra verticalmente desde la superficie, arrastrando sustancias que se depositan sobre todo por adsorción.
Se llama roca madre a la que proporciona su matriz mineral al suelo.
Se llaman horizontes del suelo a una serie de niveles horizontales que se desarrollan en el interior del mismo y que presentan diferentes caracteres de composición, textura, adherencia, etc.
Horizonte A o zona de lavado vertical: Es el más superficial y en él enraíza la vegetación herbácea.
Su color es generalmente oscuro por la abundancia de materia orgánica descompuesta o humus elaborado, determinando el paso del agua arrastrándola hacia abajo, de fragmentos de tamaño fino y de compuestos solubles.
Horizonte D u horizonte R (roca madre o material rocoso): es el material rocoso subyacente que no ha sufrido ninguna alteración química o física significativa.
La profundidad del suelo depende de factores como la inclinación, que permite el arrastre de la tierra por las aguas, y la naturaleza del lecho rocoso.
La piedra caliza, por ejemplo, se erosiona más que la arenisca, por lo que produce más productos de descomposición.
Agua, aire y composición
Este conjunto de componentes representa lo que podría denominarse el esqueleto mineral del suelo.
Humus elaborado formado por sustancias orgánicas resultantes de la total descomposición del humus bruto, de un color negro, con mezcla de derivados nitrogenados (amoníaco, nitratos), hidrocarburos, celulosa, etc.
Esta fracción está formada por una disolución a causa de las sales y los iones más comunes como Na+, K+, Ca2+, Cl-, NO3-, así como por una amplia serie de sustancias orgánicas.
La primera, está constituida por una partícula muy delgada, en la que la fuerza dominante que une el agua a la partícula sólida es de carácter molecular, y tan sólida que esta agua solamente puede eliminarse del suelo en hornos de alta temperatura.
La segunda es retenida entre las partículas por las fuerzas capilares, las cuales, en función de la textura pueden ser mayores que la fuerza de la gravedad.
Finalmente, el agua que excede al agua capilar, que en ocasiones puede llenar todos los espacios intersticiales en las capas superiores del suelo, con el tiempo percola y alimenta los acuíferos más profundos.
La fracción de gases está constituida fundamentalmente por los gases atmosféricos y tiene gran variabilidad en su composición, por el consumo de O2, y la producción de CO2.
El primero siempre menos abundante que en el aire libre y el segundo más, como consecuencia del metabolismo respiratorio de los seres vivos del suelo, incluidas las raíces y los hongos.
El color del suelo no afecta el comportamiento y uso del suelo; sin embargo, puede indicar su composición y dar pistas sobre las condiciones a las que está sometido.
El suelo puede exhibir una amplia gama de colores: grises, negros, blancos, rojos, marrones, amarillos y verdes.
Varias bandas horizontales de color en el suelo a menudo identifican un horizonte de suelo específico.
El desarrollo y distribución del color en el suelo resulta de la meteorización química y biológica, especialmente de reacciones de reducción-oxidación.
Como los minerales primarios en el clima del material principal del suelo, los elementos se combinan en compuestos nuevos y coloridos.
Clasificación de los suelos
Para denominar los diferentes tipos de suelo que podemos encontrar en el mundo, se han desarrollado diversos tipos de clasificaciones que, mediante distintos criterios, establecen diferentes tipologías de suelo.
Clasificación climática o zonal, que se ajustan o no, a las características de la zona bioclimática donde se haya desarrollado un tipo concreto de suelo, teniendo así en cuenta diversos factores como son los climáticos y los biológicos, sobre todo los referentes a la vegetación.
Clasificación analítica (conocida como soil taxonomy), en la que se definen unos horizontes de diagnóstico y una serie de caracteres de referencia de los mismos.
Hoy día, las clasificaciones más utilizadas se basan fundamentalmente en el perfil del suelo, condicionado por el clima.
Se atiende a una doble división: zona climática y, dentro de cada zona, el grado de evolución.
Se dice que, solo en Estados Unidos, hay unos 70.000 tipos de suelos.
Los suelos se clasifican sus características de origen y manejo según criterios establecidos por la FAO y la USDA.
En este tipo de clasificaciones se utilizan Órdenes, Subórdenes, Grandes Grupos, Subgrupos y Familias, que es dónde más precisa es la clasificación.
Sin embargo, si atendemos a la clasificación por los órdenes principales ya existen unas características bien diferenciadas entre los suelos.
Es conocida la Clasificación Taxonómica de los 12 Órdenes del Suelo de la USDA.
Estos órdenes son Alfisol, Andisol, Aridisol, Entisol, Espodosol, Gelisol, Histosol, Inceptisol, Mollisol, Oxisol, Ultisol y Vertisol.
D. Malagón (2014) establece una clasificación estableciendo un orden de evolución de los suelos, con una escala del 0 al 5.
Los Histosoles son los menos evolucionados, ya que son suelos derivados de materiales orgánicos que han quedado en zonas inundadas, páramos y tundras.
Por contra, los oxisoles son los más evolucionados, presentando una baja fertilidad y altos contenidos de óxidos de hierro y aluminio.
| Orden | Características | Presencia |
|---|---|---|
| Histosol | Grandes acumulaciones de materia orgánica sin evolucionar | 0,04 % del territorio |
| Entisol | Formados por arrastre y depósito de materiales; no se aprecian horizontes | 20% del territorio |
| Inceptisol | Baja o media evolución; horizontes no muy definidos | Más abundantes en la península (e islas) |
| Gelisol | Permanecen gran cantidad del tiempo congelados | No se encuentran en España |
| Andisol | Origen volcánico; gran cantidad de materiales amorfos | - |
| Vertisol | Alto contenido en arcilla; se agrietan al secarse | 0,21% del territorio nacional |
| Espodosol | Horizonte diferenciado con alto contenido en materia orgánica; pH ácido | 0,23% de España |
| Ardisol | Zonas áridas con baja precipitación y alta evapotranspiración | 9,5 % del territorio en España |
| Alfisol | Zonas semiáridas con cambios estacionales; horizonte argílico | Muchas zonas de España |
| Ultisol | Muy evolucionados; alto grado de impermeabilización | 0,25 % del territorio nacional |
| Oxisol | Muy evolucionados; pocos minerales activos | Zonas tropicales y subtropicales |
Detalles de los doce órdenes
Histosol: Suelos con grandes acumulaciones de materia orgánica sin evolucionar, por condiciones de baja temperatura y alta humedad.
La nomenclatura de estos suelos termina en IST.
Aparecen en zonas deprimidas como el delta del Ebro y las rías gallegas, ocupando un 0,04 % del territorio.
Entisol: Estos suelos se han formado por arrastre y depósito de materiales.
No se aprecian horizontes.
Su terminación es en ENT.
Ocupan aproximadamente el 20% del territorio y se asientan preferente en cotas altas (uso recreativo o forestal), en zonas planas de la costa mediterránea donde se desarrolla una agricultura productiva con frecuencia de regadío y en valles de ríos, donde se han desarrollado regadíos tradicionales.
Inceptisol: Son suelos con baja o media evolución.
Lo horizontes no están muy definidos.
Su nomenclatura acaba en EPT.
Son los suelos más abundantes en la península (e islas).
En las zonas con inclinación, la carencia de vegetación da lugar a problemas de erosión.
Gelisol: Son suelos que permanecen gran cantidad del tiempo congelados, ya que están cerca del llamado permafrost.
Su composición es variada.
Su nomenclatura termina en EL.
Este tipo de suelos no se encuentran en España.
Andisol: De origen volcánico.
Cuentan con gran cantidad de materiales amorfos.
Alta fijación de fósforo y bue drenaje.
En su denominación terminan en AND.
Vertisol: Suelos con alto contenido en arcilla.
Cuando se secan, se agrietan.
Suelen ser fértiles y de reacción ligeramente alcalina.
Sus nombres terminan en ERT.
Son fértiles por su contenido en arcilla y cationes de cambio.
Tienen unas propiedades fisicoquímicas adecuadas en la zona de las raíces.
Se reconocen en sus nombres porque terminan en OLL.
Se pueden encontrar en Asturias, Cantabria y País Vasco, suponiendo un 0,21% del territorio nacional.
Espodosol: Tienen un horizonte diferenciado con alto contenido en materia orgánica.
Por debajo tienen algo contenido en Aluminio.
Pueden contener o no Hierro.
Tienen pH ácido y una fertilidad baja.
Se reconocen en su nomenclatura por estar terminados en OD.
Ocupan el 0,23% de España, se concentran en zonas frías de Galicia y Cantabria.
Ardisol: Tipo de suelo de zonas áridas en las que hay baja precipitación y alta evapotranspiración.
Si no se riegan son poco fértiles.
Su denominación termina en ID.
Ocupan el 9,5 % del territorio en España y se encuentran en Almería, los llanos de Albacete y la cuenca del Ebro.
Alfisol: Típicos en zonas semiáridas con cambios estacionales.
Suelen tener un horizonte argílico y una buena capacidad de intercambio catiónico.
Son bastantes susceptibles a su degradación.
Suelen ser bajos en materia orgánica.
Su nomenclatura termina en ALF.
Exceptuando Galicia y la franja mediterránea, se suelen encontrar en muchas zonas de España.
Ultisol: Son suelos muy evolucionados con un alto grado de impermeabilización.
Ricos en sesquióxidos de Hierro y Aluminio.
Tienen un horizonte alto en arcilla, arrastrada desde la parte superior.
Son suelos pobres, con una capacidad de intercambio catiónico baja.
Se reconocen porque su nombre termina en ULT.
Ocupan el 0,25 % del territorio nacional, son pedregosos y pobres.
Oxisol: Son muy evolucionados.
Tienen pocos minerales activos.
En su fracción gruesa son ricos en cuarzo y en su fracción fina tienen alto contenido en sesquióxidos de Fe y AL.
Retienen poca humedad, limitan el crecimiento de las plantas.
Son típicos de zonas tropicales y subtropicales.
No tienen horizontes distinguibles.
Su nombre termina en OX.
Suelos evolucionados, poco evolucionados y no evolucionados
Los suelos no evolucionados son suelos brutos, muy próximos a la roca madre y apenas tienen aporte de materia orgánica.
Son resultado de fenómenos erosivos o de la acumulación reciente de aportes aluviales.
Los suelos poco evolucionados dependen en gran medida de la naturaleza de la roca madre.
Los suelos de estepa se desarrollan en climas continentales y mediterráneo subárido.
El aporte de materia orgánica es muy alto.
En los suelos evolucionados encontramos todo tipo de humus, y cierta independencia de la roca madre.
Hay una gran variedad y entre ellos se incluyen los suelos de los bosques templados, los de regiones con gran abundancia de precipitaciones, los de climas templados y el suelo rojo mediterráneo.
El suelo vegetal es aquel suelo que posee una cierta cantidad de materia orgánica producida por los organismos autótrofos.
Las plantas y ciertos microorganismos autótrofos son las únicas formas vivas capaces de producir materia orgánica, éstas captan del aire el dióxido de carbono y del suelo, el agua y las sales minerales disueltas en ella.
Cuando las plantas y los animales mueren, la materia orgánica vuelve al suelo y sufre la descomposición por la acción de los organismos descomponedores.
Estos la convierten en sustancias simples que pueden ser utilizadas de nuevo por las plantas.
Textura, color y tipos particulares
La textura del suelo está determinada por la proporción de los tamaños de las partículas que lo conforman.
Para los suelos en los que todas las partículas tienen una granulometría similar, internacionalmente se usan varias clasificaciones, diferenciándose unas de otras principalmente en los límites entre las diferentes clases.
El suelo puede formarse y evolucionar a partir de la mayor parte de los materiales rocosos, siempre que permanezcan en una determinada posición el tiempo suficiente para permitir las anteriores etapas.
Suelos alóctonos, formados con materiales provenientes de lugares separados.
La primera, está constituida por una partícula muy delgada, en la que la fuerza dominante que une el agua a la partícula sólida es de carácter molecular, y tan sólida que esta agua solamente puede eliminarse del suelo en hornos de alta temperatura.
La segunda es retenida entre las partículas por las fuerzas capilares, las cuales, en función de la textura pueden ser mayores que la fuerza de la gravedad.
Finalmente, el agua que excede al agua capilar, que en ocasiones puede llenar todos los espacios intersticiales en las capas superiores del suelo, con el tiempo percola y alimenta los acuíferos más profundos.
La principal causa de la destrucción de suelos es la erosión, que consiste en el desgaste y fragmentación de los materiales de la superficie terrestre por acción del agua, el viento, etc.
Los suelos se pueden destruir por las lluvias.
Conservación del suelo y del agua
La deforestación constituye una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y degradación ambiental a escala global.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año se pierden alrededor de 10 millones de hectáreas de bosques en el mundo, principalmente por la expansión agrícola, la ganadería y la explotación forestal.
Los impactos de la deforestación se extienden también a los suelos y los recursos hídricos.
La desaparición de la cobertura vegetal incrementa la erosión, acelera la pérdida de nutrientes y reduce la capacidad de infiltración del agua, lo que repercute en una mayor escorrentía y en el aumento de las inundaciones.
La deforestación tiene un papel decisivo en el cambio climático.
La conservación de los suelos se logrará con la educación de las personas.
Debemos tener en cuenta que un suelo se forma durante un lapso de miles y miles de años, gracias a la acción de factores como el viento, la temperatura y el agua.
Una vez formado, el suelo es protegido y conservado por la vegetación que crece sobre su superficie.
Cuando el ser humano corta los árboles y deja expuestas las partículas del suelo a la acción del sol, el viento y el agua, se produce la temida erosión.
La capa vegetal es arrastrada hacia el fondo de los océanos, y aquellos terrenos fértiles quedan transformados en desiertos.
Para detener la destrucción de este recurso, se hace urgente iniciar la plantación de árboles y la defensa de los bosques nativos.
El agricultor debe adquirir la sana costumbre de rotar los cultivos, de trazar los surcos en sentido diferente a la pendiente del terreno, de plantar barreras vivas para evitar el rodamiento de las partículas.
El suelo-cemento
GENERALIDADES Y CARACTERÍSTICAS DEL SUELO-CEMENTO: ¿QUÉ Y PARA QUÉ?
El suelo-cemento es un producto resultante de una mezcla compactada de suelos finos y/o granulares, cemento y agua, en proporciones establecidas a través de una dosificación racional, ejecutada de acuerdo con las normas aplicables al suelo, el cual se compacta y cura para lograr propiedades mecánicas específicas.
Existen diversas razones que actualmente determinan mayor uso del suelo-cemento en la construcción de estructuras de pavimentos y, para ello, es indispensable disponer de estructuras de este tipo con capas de elevada capacidad de soporte y resistentes a los agentes atmosféricos.
Otra razón es la posibilidad de reducir espesores de capas que conforman la estructura del pavimento sin que se disminuya la capacidad estructural, además de ayudar en la protección al medio ambiente, el cual cada vez impone mayores limitaciones a la búsqueda y explotación de bancos de materiales.
Dentro de las ventajas que el suelo-cemento puede ofrecer están:
- Material durable: numerosos registros de comportamiento indican que el suelo-cemento tiene mayor durabilidad que otros materiales de pavimentos de similar costo inicial.
- Mayor uso de materiales locales: el suelo-cemento permite utilizar gran cantidad de tipos de suelo para su elaboración, con lo que se consigue reducir considerablemente los costos de transporte de material de aporte y aumentar los rendimientos de construcción.
- Reducido impacto ambiental: porque hay menor necesidad de explotar bancos de material.
- Mayor rigidez y mejor distribución de las cargas aplicadas al pavimento: las propiedades de las mezclas de suelo-cementopermiten distribuir la carga aplicada en un área mayor que en el caso de una capa granular; por tanto, a igualdad de capacidad de soporte es posible contar con estructuras de pavimentos de menor espesor o con un menor número de capas.
- Resistencia a los agentes atmosféricos: es notable su prolongada durabilidad bajo condiciones adversas.
- Aumento de resistencia y menos intervenciones de mantenimiento: las propiedades mecánicas del suelo-cemento se incrementan con el tiempo, lo que reduce al mínimo la necesidad de mantenimiento del pavimento, obteniéndose prolongada vida útil y disminución del total de la estructura del pavimento.
A su vez el suelo-cemento también presenta algunas limitaciones, ya que es un material en el que se producen fisuras de contracción que pueden reflejarse en las capas superiores.
Sin embargo, es posible controlar en buena parte dicha contracción mediante uso de cementos adecuados, mezclas de cal, cemento y/o técnicas de prefisuración.
Se deben realizar tantas pruebas como sea necesario con el cemento, antes de pretender construir capas de suelo-cemento con suelos de mediana/alta plasticidad.
El plazo para ejecutar el mezclado, conformación y compactación está limitado por el tiempo de fraguado del cemento.
Tiene reducida resistencia al desgaste.
Por ello, las bases de suelo-cemento precisan capas de rodadura de concreto asfáltico, tratamientos superficiales o capas de rodadura de concreto hidráulico.
Clasificación del suelo-cemento
El suelo-cemento se ha definido y se ha clasificado desde diversos puntos de vista a partir de diferentes modificaciones realizadas en el material de partida, el contenido de cemento y el tipo de suelo.
Las más reconocidas son:
Suelo-cemento: El contenido de cemento en peso suele ser del orden del 3 al 7% en peso de materiales secos; a largo plazo, su resistencia a compresión suele ser superior a 4 MPa.
El contenido de agua se elige para obtener mezclas de consistencia seca que permitan su compactación con rodillo.
El suelo-cemento se usa normalmente como capa de apoyo de otros materiales tratados con cemento o de concreto hidráulico, o bien como capa resistente bajo capas bituminosas.
Puede fabricarse en planta central o ejecutarse in situ.
Suelo mejorado o modificado con cemento: Se usa en subrasantes o explanadas y se define como una mezcla de suelo y una cantidad pequeña de cemento, generalmente inferior al 2% en peso, añadida con el fin de mejorar algunas propiedades de los suelos.
Al contrario que el suelo-cemento, la mezcla resultante sigue teniendo la estructura de un material suelto, al menos a corto plazo.
La mejora o modificación con cemento se usa generalmente con suelos de grano fino, plásticos y a veces con humedades naturales excesivas con dificultad de compactación, expansividad y baja capacidad de soporte.
El conglomerado modifica moderadamente sus características a corto y largo plazo, haciendo utilizables los suelos.
Por su limitada o nula resistenciamecánica se recomienda usarlo como subrasante de pavimentos de tráficos ligeros y medios.
Para los casos de tráfico pesado y de alto volumen se sugiere colocar una subrasante de mayor capacidad de soporte sobre el suelo modificado con cemento.
Suelo estabilizado con cemento: Se usa también en subrasantes o explanadas, especialmente en estructuras de pavimentos para tráficos pesados.
Es una mezcla de suelo, cemento y agua, con un contenido mínimo de conglomerante en peso del 2% a fin de obtener un material dotado de una rigidez y resistencia mecánica.
Suelo-cemento plástico: Consiste en una mezcla de suelo fino, cemento y agua o aditivos suficientes para conseguir una consistencia fluida.
Este material se engloba dentro de los denominados por el comité 229R del American Concrete Institute(ACI por sus sigla en inglés) materiales de resistencia controlada.
Una de sus aplicaciones está en la construcción de bases de pavimentos, en cuyo caso se usan mezclas plásticas y no fluidas, diseñadas de tal forma que se puedan colocar y enrasar fácilmente teniendo, además, la menor contracción posible.
Los valores de resistencia a compresión simple sugeridos por el ACI en capas de base de suelo-cemento plástico varían entre 3 y 8,5 MPa.
Base granular tratada con cemento: La Portland Cement Association (PCA por su sigla en inglés) la define como una mezcla de agregados pétreos, cemento hidráulico y agua, que endurece después de ser compactada y curada para formar un material de pavimento durable.
Se usa como capa de base en estructuras de pavimentos, siendo necesaria una capa de rodadura.
Las propiedades estructurales de bases granulares tratadas con cemento dependen de los agregados, del contenido de cemento, de las condiciones de compactación y curado y de la edad.
Son usuales valores de resistencia a la compresión de 3 a 6 MPa, módulo de rotura de 0,7 a 1 MPa y de módulo de elasticidad de 7.000 a 14.000 MPa.
Es importante mencionar que las bases granulares tratadas con cemento son conocidas también con los nombres de bases tratadas con cemento y bases de agregados estabilizados con cemento.
Pavimentos unicapa de alto desempeño: Son estructuras de pavimento formadas por una sola capa usando el suelo existente, mezclado con un porcentaje de cemento hidráulico de entre 11 y 20% en peso que, compactada al porcentaje de diseño, es capaz de soportar las cargas y el desgaste producido por el tráfico, proporcionando a la vez una superficie de rodaje adecuada.
La filosofía de este pavimento es similar a la del concreto compactado, pero empleando como material de partida un suelo natural en vez de agregados procesados.
Las propiedades estructurales de los pavimentos unicapa dependen del tipo de suelo y del contenido de cemento, así como de la energía de compactación y del curado.
Los valores usuales de resistencia a compresión varían entre 5 y 13 MPa, el módulo de rotura entre 1 y 2,3 MPa y el módulo de elasticidad entre 10.000 y 20.000 MPa.
Pavimentos reciclados con cemento: Hay varias razones para optar por la solución de reciclado con cemento.
Normalmente se trata de pavimentos agrietados o fisurados debido al volumen de tráfico pesado, al final de su vida útil de servicio, o bien por problemas de drenaje y ahuellamientos.
Frente a otras soluciones de rehabilitación, el reciclado de estos pavimentos con cementopermite aprovechar las capas deterioradas logrando recuperar y aumentar la capacidad de soporte y características mecánicas en general, lo que se traduce en mejoramiento del nivel de servicio.
Técnicamente se consigue un pavimento mucho más durable y menos susceptible al agua.
Qué suelos se pueden estabilizar con cemento
En general, cualquier suelo puede estabilizarse, a excepción de los suelos muy plásticos, orgánicos o con altos contenidos de sales que puedan afectar el desempeño del cemento.
Existen diversos criterios en varios países que limitan y especifican las características que debe tener un suelo para considerarse aceptable en la elaboración de una mezcla de suelo-cemento.
Al comparar dichos criterios entre sí aparecen diferencias respecto a ciertos requerimientos; sin embargo, todos coinciden en limitar aspectos relativos a la granulometría del suelo, proceso constructivo y cumplimiento de requisitos del diseño de mezcla y de la estructura del pavimento.
El objetivo de limitar características del suelo, principalmente el índice de plasticidad y los requerimientos granulométricos, es obtener una mezcla económica en cantidad de cemento y buen comportamiento estructural.
Los suelos estabilizados con cemento no deben considerarse como materiales inertes.
La adición de agua y cemento al suelo produce reacciones químicas y cambios a través del tiempo que modifican sus propiedades físicas a corto, medio y largo plazo.
La mejora o modificación con cemento se usa generalmente con suelos de grano fino, plásticos y a veces con humedades naturales excesivas con dificultad de compactación, expansividad y baja capacidad de soporte.
Aplicación práctica y control de calidad
Los altos rendimientos en los cultivos son el resultado de múltiples factores que se inician con un buen diagnóstico de la fertilidad del suelo y de la calidad del agua de riego.
Es importante utilizar un adecuado sistema de muestreo, un buen procedimiento de análisis y un razonable control de calidad analítica en el laboratorio.
El siguiente paso es llevar a cabo una buena interpretación de los resultados de los análisis y posteriormente generar una adecuada recomendación de la fertilización, a partir de una meta determinada de rendimiento.

Practicas de conservacion de suelo
Referencias► Los tipos de Suelos de España (Hispagua)► The Twelve Orders of Soil Taxonomy (USDA Eng)