Hipertonía del suelo pélvico: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

La hipertonía del suelo pélvico es una disfunción caracterizada por un aumento excesivo del tono de los músculos pélvicos, incapaces de relajarse adecuadamente. Puede afectar a hombres, mujeres y personas transgénero, y provocar síntomas urinarios, intestinales, sexuales, musculares y dolor pélvico.

Hablar de fisioterapia de suelo pélvico es imaginarse embarazadas. Y cuando explicamos problemas de incontinencia que tratamos, pensáis en perinés debilitados.

Normalmente cuando hablamos de disfunciones del suelo pélvico, tendemos a pensar que están asociadas a una debilidad de la musculatura perineal. Pero en muchas ocasiones el problema es todo lo contrario. Ya que un aumento excesivo del tono muscular también puede provocar problemas.

Qué es la hipertonía del suelo pélvico

La hipertonía es el aumento del tono muscular, lo contrario a esta definición es la hipotonía, factores como son los físicos, nerviosos o psicológicos pueden generar un aumento o una disminución del tono muscular.

La hipertonía del suelo pélvico es una afección que afecta a hombres y mujeres y se caracteriza por una contracción excesiva o anormalmente alta de los músculos del suelo pélvico.

Otra definición más formal: “El suelo pélvico hipertónico se produce cuando los músculos del suelo pélvico están demasiado tensos y no pueden relajarse.

La hipertonía del suelo pélvico es un aumento excesivo del tono de los músculos pélvicos, incapaces de relajarse.

Los trastornos de la contracción de los músculos del piso pélvico están definidos por una contractura o hiperactividad muscular en reposo, con aumento significativo del tono, secundaria a una disfunción en la relajación de los mismos, que genera, como resultado, dolor pélvico y perineal crónico, acompañado o no de alteración en la función defecatoria, miccional y/o sexual.

Los trastornos activos se atribuyen a la falta de relajación o disinergia de la contracción de los músculos del piso pélvico; convirtiéndose en una causa importante y poco conocida de dolor pélvico y perineal crónico, disfunción miccional, defecatoria y sexual.

La función normal del suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico son como una especie de hamaca que está atada al hueso de la pelvis y al sacro soportando la vejiga, el útero en las mujeres, la próstata en los hombres, el recto y las vísceras del abdomen.

Estos músculos deben ser capaces de contraerse para mantener la continencia y de relajarse también para permitir la eliminación de la orina y las heces y, en el caso de las mujeres, las relaciones sexuales.

Para que un músculo funcione debe tener la capacidad de relajarse y contraerse, mantener un buen tono de base, pero relajado que permita activarse con fuerza cuando sea necesario.

La activación de los músculos del suelo pélvico es normal para mantener la continencia, como por ejemplo al toser, estornudar o hacer ejercicio.

Cuando estos músculos están permanentemente tensos, la relajación necesaria para orinar, defecar o mantener relaciones sexuales puede verse alterada.

Anatomía estructural y funcional

La musculatura del piso pélvico corresponde a un grupo de músculos estriados dependientes del control voluntario, que forman una estructura de soporte para los órganos pélvicos y que incluyen los elevadores del ano, el coccígeo, el esfínter anal externo, el esfínter uretral estriado y los músculos perineales superficiales y profundos.

Estos músculos, en particular los músculos elevadores del ano, tienen un papel crítico en el soporte de los órganos pélvicos y desempeñan un papel fundamental en la integralidad de la función urinaria, defecatoria y sexual.

El complejo de los músculos elevadores del ano consiste en 3 fascículos o haces: el pubococcígeo (también llamado pubovisceral), el puborrectal y el iliococcígeo.

El haz puborrectal es un fascículo muscular grueso que avanza con dirección posterior e inferior hasta detrás del recto a nivel de la unión anorrectal, donde sus fibras se cruzan dando la característica forma de «U».

El espacio entre los músculos elevadores a través del cual pasa la uretra, la vagina y el recto es llamado hiato urogenital.

La fusión de los elevadores del ano en la línea media posterior crea la llamada placa de los elevadores.

En una mujer con integridad de los mecanismos de contracción de los músculos del piso pélvico, el complejo de los elevadores del ano presenta un aumento del tono, reflejado por una contracción constante en reposo.

La contracción de la región anterior del complejo elevador del ano permite el cierre del hiato urogenital, la uretra, la vagina, el periné y el ano, acercándolos hacia el pubis, mientras que la región posterior orientada horizontalmente sirve como un diafragma de apoyo de las vísceras pélvicas y genera una fuerza de contratracción a nivel posterior, que permite los mecanismos de continencia.

El periné comprende la totalidad de la salida pélvica, inferior al piso pélvico, delimitado por las ramas isquiopúbicas, la tuberosidad isquiática, ligamentos sacrotuberosos y el cóccix.

Esta estructura marca el punto de convergencia de los músculos bulboesponjosos, transversos superficiales y profundos, la membrana perineal, el esfínter anal externo, la fascia rectovaginal y fibras del puborrectal y pubococcígeo, desempeñando un papel importante en el apoyo de la vagina distal y en la función anorrectal.

El papel de los nervios

El nervio pudendo se origina a partir de las raíces nerviosas S2 a S4 (mayor contribución de S3), pasa detrás del ligamento sacroespinoso justo medial a la espina ciática y abandona la pelvis a través del agujero ciático mayor.

Este nervio proporciona inervación al músculo estriado uretral y los esfínteres anales, así como a los músculos perineales superficiales y profundos; proporciona, además, inervación sensitiva para los genitales externos.

El nervio de los elevadores del ano se origina de S3, S4 y/o S5 e inerva tanto el coccígeo como el complejo de los elevadores.

Dada su ubicación, el nervio de los elevadores del ano es susceptible a la lesión en el parto y la cirugía pélvica.

Hipertonía frente a hipotonía

Cuando estos músculos están demasiado débiles o bajos de tensión, es decir, hipotónicos, se sufre el riesgo de padecer incontinencia de esfuerzo y prolapso de órganos.

Un suelo pélvico débil o poco tonificado puede provocar prolapso de los órganos, incontinencia urinaria o fecal, relaciones sexuales poco placenteras e incluso anorgasmia.

En cambio cuando están muy tensos o existe hipertonía pélvica el riesgo puede desembocar en multitud de disfunciones, como incontinencia urinaria de urgencia, incontinencia anal, dolor crónico, dispareunia, vaginismo, vulvodinia, neuralgia del nervio pudendo, cistitis intersticial o prostatitis crónica.

Para poder diferenciar un hipertonía o hipotonía del suelo pélvico es necesaria una buena evaluacion y valoracion de forma general involucrando el patrón respiratorio de la paciente, la actitud corporal y por supuesto la musculatura endopélvica.

El plan de tratamiento en Fisioterapia aplicado en ambos situaciones es el mismo, pero aunque suele parecer las mismas técnicas de abordaje cada una de ellas es utilizada con objetivos diferentes en cada caso de acuerdo a la afectación del tono muscular que posea el paciente.

AlteraciónCaracterísticasProblemas relacionados
HipotoníaTono demasiado débil en el suelo pélvicoProlapso, incontinencia urinaria o fecal, relaciones sexuales poco placenteras y anorgasmia
HipertoníaAumento excesivo del tono e incapacidad para relajarseDolor pélvico, urgencia urinaria, estreñimiento, dispareunia, vaginismo y dificultad para vaciar la vejiga

Frecuencia y relevancia clínica

Los trastornos de la contracción del piso pélvico se dividen en activos y pasivos en función del mecanismo subyacente.

Los trastornos pasivos o de relajación de la musculatura del piso pélvico incluyen los prolapsos de órganos pélvicos, la incontinencia fecal y la urinaria.

Los trastornos de la contracción explicados por la falta de relajación y un aumento del tono basal de los músculos del piso pélvico son menos conocidos y se caracterizan por dolor pélvico y perineal crónico.

Estos últimos constituyen una causa frecuente y poco conocida de dolor pélvico crónico, con un importante impacto en la calidad de vida de las pacientes afectadas, quienes a menudo presentan síntomas heterogéneos que comprometen el tracto genitourinario, el tracto gastrointestinal y la función sexual.

Se estima que el 3,8-24% de las mujeres entre los 15 y los 75 años tendrán algún síntoma relacionado con TCPP.

Si bien es cierto que la prevalencia exacta de los trastornos mediados por la hipertonía en reposo de los músculos del piso pélvico es desconocida, está claro que es una condición frecuente en mujeres con dolor pélvico y perineal crónico que representan el 15-30% de las causas de consulta ginecológica, con un impacto importante en la calidad de vida y una disminución de la productividad laboral en un 45%.

La prevalencia de asociación con síntomas urinarios que comprenden desde síntomas irritativos hasta incontinencia y retención puede ser tan alta como de un 76%.

La disfunción hipertónica del suelo pélvico (DHSP) está infradiagnosticada, pero los estudios sugieren que los trastornos del suelo pélvico afectan a una parte significativa de la población.

Qué síntomas puede causar

Los síntomas pueden ser diversos y pueden variar de una persona a otra.

Síntomas urinarios

  • Frecuencia urinaria y/o urgencia.
  • Discontinuidad de la micción o micción dolorosa.
  • Dificultad para iniciar la micción.
  • Vaciado incompleto de la vejiga.
  • Problemas para vaciar la vejiga.
  • Retención urinaria.

La prevalencia de asociación con síntomas urinarios que comprenden desde síntomas irritativos hasta incontinencia y retención puede ser tan alta como de un 76%.

Síntomas intestinales

  • Estreñimiento.
  • Dificultad para evacuar.
  • Dolor durante o después de defecar.
  • Disfunción defecatoria.

La tensión de los músculos del suelo pélvico puede dificultar la coordinación necesaria para evacuar.

Dolor y síntomas musculares

  • Dolor pélvico o perineal crónico.
  • Dolor en la zona lumbar.
  • Dolor en las caderas.
  • Dolor en el área genital o el recto.
  • Dolor referido en la parte baja de la espalda o las piernas.
  • Rigidez o sensación de contracción en los músculos pélvicos.
  • Contracturas o puntos gatillo en la musculatura perineal, glútea y lumbopélvica.

Muchos de los casos de dolor pélvico, dolores en la zona lumbar y en las caderas tienen relación con la hipertonía de suelo pélvico, una disfunción que se caracteriza por un aumento de tono de los músculos haciendo que éstos se tensen.

Síntomas sexuales

  • Dolor durante las relaciones sexuales con penetración.
  • Dolor después de las relaciones sexuales.
  • Dispareunia.
  • Vaginismo.
  • Vulvodinia.
  • Dificultad para utilizar un tampón.
  • Intolerancia a un examen ginecológico.
  • Imposibilidad de mantener relaciones sexuales con penetración.

Otros síntomas

  • Ansiedad o depresión relacionadas con el dolor crónico y la disfunción.
  • Fatiga generalizada que puede derivarse de dolor crónico o trastornos del sueño debidos a molestias.
  • Disminución del deseo sexual debido a molestias.

La disfunción hipertónica del suelo pélvico puede provocar problemas como estreñimiento, problemas para vaciar la vejiga, dolor pélvico, dolor en las relaciones sexuales e incluso problemas en la zona lumbar y la cadera, así como otros síntomas.

Por qué se produce

La hipertonía puede darse por múltiples motivos.

La hipertonía del suelo pélvico suele ser una respuesta involuntaria a un estímulo ambiental o a un cambio en el estado de salud.

El suelo pélvico hipertónico es el resultado de la hiperactividad del suelo pélvico, a menudo como respuesta de protección.

Factores físicos

  • Traumatismo o lesión física.
  • Traumatismo durante el parto.
  • Cirugía pélvica.
  • Cicatrices.
  • Cambio hormonal.
  • Menopausia.
  • Esfuerzo repetitivo o uso excesivo.
  • Postura pobre.
  • Estilos de vida sedentarios.

Otras veces, las causas de la hipertonía del suelo pélvico son meramente físicas, por ejemplo, debido a una cicatriz, un cambio hormonal, la menopausia o tras una cirugía.

Factores neurológicos y musculoesqueléticos

Los TCPP son de origen multifactorial, con una compleja interacción entre causas orgánicas, neurológicas, musculoesqueléticas, endocrinas, psicológicas y de comportamiento, que puede llevar a retrasos en el diagnóstico.

Así, por ejemplo, los pacientes con una vejiga dolorosa o radiculopatía S1, a menudo tienen un tono muscular del piso pélvico aumentado, como mecanismo compensatorio en reposo, lo que provoca dolor muscular concomitante.

Factores psicológicos

  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Experiencias traumáticas.
  • Miedo.
  • Preocupaciones persistentes.

También existe un aspecto psicológico, ya que la ansiedad, los traumas y el estrés pueden percibirse a menudo en forma de tensión muscular.

Debemos tener muy presente que el estrés, la ansiedad, muchas de nuestras preocupaciones y, a veces, traumas se reflejan físicamente y la actitud con la que afrontamos esas circunstancias es decisiva en la mejoría de los síntomas.

Una disfunción urológica, ginecológica o sexual puede afectar también.

Cómo se desarrolla la hipertonía

La evolución del ser humano hacia la bipedestación ha traído consigo una serie de cambios en la anatomía funcional del piso pélvico, como respuesta adaptativa a un aumento de la presión intraabdominal, con cambio en la dirección de los vectores de fuerza hacia abajo.

Esto ha resultado en un aumento del tono en reposo de la musculatura del piso pélvico como mecanismo de resistencia al prolapso de los órganos pélvicos generado por un daño de las estructuras de sostén.

Inicialmente, la disfunción hipertónica del suelo pélvico puede surgir como consecuencia de un estrés agudo o una lesión.

Con el tiempo, si no se trata, puede provocar tensión muscular crónica, síndromes de dolor y una importante limitación funcional.

La tensión muscular crónica puede contribuir a la molestia y la fatiga localizadas, posiblemente debido a una alteración del flujo sanguíneo.

A medida que los músculos permanecen tensos, las funciones normales como orinar, defecar y la actividad sexual se vuelven difíciles o dolorosas.

Imagina los músculos del suelo pélvico como una hamaca que sostiene los órganos pélvicos. Cuando esta hamaca está demasiado tensa, puede causar molestias y dificultar actividades cotidianas como ir al baño o tener relaciones sexuales.

Cómo se diagnostica

Debe ser un especialista quien diagnostique esta disfunción descartando otras patologías, y quien evalúe que la capacidad para contraer y relajar los músculos está dentro de los límites normales para nuestra edad, sexo y circunstancias.

Para poder diferenciar un hipertonía o hipotonía del suelo pélvico es necesaria una buena evaluacion y valoracion de forma general involucrando el patrón respiratorio de la paciente, la actitud corporal y por supuesto la musculatura endopélvica.

El diagnóstico suele implicar una evaluación completa de los síntomas y antecedentes médicos del paciente.

Historia clínica

Una evaluación clínica exhaustiva es esencial para diagnosticar la disfunción hipertónica del suelo pélvico.

  • Recopilar información sobre los síntomas del paciente, su duración y su impacto en la vida diaria.
  • Comprender cualquier afección hereditaria que pueda contribuir a la disfunción del suelo pélvico.
  • Evaluar factores como la actividad física, los niveles de estrés y cualquier antecedente de traumatismo pélvico.

Examen físico

El conocimiento de la anatomía y fisiología del piso pélvico, una completa historia clínica, el examen físico cuidadoso y estudios adicionales indicados en pacientes seleccionadas, se configuran como los pilares para el diagnóstico de estos trastornos.

Durante el examen físico, los profesionales de la salud pueden evaluar:

  • El tono de los músculos del suelo pélvico mediante examen manual.
  • La tensión y relajación muscular.
  • La sensibilidad y las zonas sensibles en la región pélvica.
  • La postura y la marcha.
  • La fuerza muscular y la coordinación del cuerpo.

Una exploración nos permitirá, asesorarte sobre la terapia indicada para recuperar la funcionalidad tratando tus síntomas.

Pruebas complementarias

Si bien los análisis de sangre no suelen ser diagnósticos para la disfunción hipertónica del suelo pélvico, pueden utilizarse para descartar otras afecciones, como infecciones o enfermedades inflamatorias.

La ecografía permite evaluar la posición y la función de los órganos pélvicos.

La resonancia magnética proporciona imágenes detalladas de las estructuras pélvicas, lo que ayuda a identificar cualquier anomalía anatómica.

La tomografía computarizada puede utilizarse en casos complejos para evaluar otras afecciones subyacentes.

Por qué puede ser difícil reconocerla

Los trastornos activos representan un reto diagnóstico para el clínico por tratarse de un grupo de entidades funcionales superpuestas, que comparten mecanismos fisiopatológicos y presentación clínica.

El dolor pélvico y perineal crónico con frecuencia es atribuido a disfunciones del área propia del conocimiento de cada especialista (Ginecología, Uroginecología, Urología, Gastroenterología, Coloproctología), representando un reto diagnóstico para el personal de salud.

La falta de una clara compresión de la etiología y la fisiopatología de los trastornos de la falta de relajación de los músculos del piso pélvico ha llevado al uso de diversos términos que tratan de describir la entidad: mialgia por tensión del piso pélvico, síndrome del piriforme y el elevador del ano espásticos, síndrome del piso pélvico espástico, coccigodinia, proctalgia fugaz, y disinergia puborrectal.

Esto a su vez ha determinado diferencias en la clasificación y nomenclatura a través del tiempo, lo que representa la principal dificultad para realizar estudios de comparación de métodos y diagnósticos.

Pensando entonces en unificar términos y dada la dificultad para caracterizar el músculo o grupo muscular responsables de la disfunción, se prefiere el término «trastornos de la contracción o falta de relajación del piso pélvico».

Tratamiento de la hipertonía

El tratamiento de la hipertonía del suelo pélvico puede implicar en algunos casos la intervención de un equipo multidisciplinar que afronte las diferentes causas, físicas y/o psíquicas.

Así, se puede recurrir a médicos internistas, ginecólogos, urólogos, fisioterapeutas, sexólogos o psicólogos.

El tratamiento puede implicar una combinación de enfoques.

Fisioterapia del suelo pélvico

La fisioterapia del suelo pélvico es el tratamiento de primera línea para el síndrome del suelo pélvico hipertónico o hiperactivo.

El tratamiento implica un examen exhaustivo de la postura, la fuerza muscular y la coordinación del cuerpo y, en concreto, del suelo pélvico.

La habilidad de relajar los músculos del suelo pélvico es una parte crítica que debe cumplir cualquier programa de rehabilitación antes de intentar conseguir que recuperen su función y se liberen del dolor.

En cualquier caso, antes de considerar una cirugía o cualquier tratamiento alternativo, hay evidencias científicas que demuestran que la primera opción debe ser el diagnóstico y tratamiento manual por parte de un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico.

El grado de superación de patologías como el dolor pélvico crónico, la incontinencia urinaria de esfuerzo y de urgencia, la incontinencia anal, la cistitis intersticial o simplemente la recuperación posparto, sólo con la ayuda de un fisioterapeuta especialista o combinándolo con otras ayudas y pautas es muy elevado.

Biofeedback

El biofeedback del suelo pélvico, considerado uno de los métodos más efectivos en el entrenamiento, emplea electrodos para captar la actividad muscular de dicha parte del cuerpo.

El uso de biofeedbacks, que aportan la información que necesita el paciente para saber con precisión cuándo y cuánto contrae y relaja sus músculos, son una ayuda importante para el seguimiento del tratamiento de la hipertonía de suelo pélvico a domicilio.

Tratamiento manual y educación muscular

Los ejercicios para programar en casa incluyen aprender a percibir cuándo el suelo pélvico está contraído y controlar los músculos para relajarlos.

A menudo, la mejor forma de aprenderlo es visualmente, observando cómo se contraen los músculos en un espejo, y utilizando técnicas de respiración suave para relajar los músculos que se contraen.

Para tratar estas alteraciones de la musculatura deberíamos trabajar en consulta la respiración y la conciencia perineal, saber cómo activar y relajar la zona.

Dilatadores y masajeadores

En estos casos, el uso de dilatadores vaginales o anales tiene resultados muy positivos, pues permiten entrenar y estirar la musculatura consiguiendo mayor elasticidad y control de la contracción con el uso progresivo de los diferentes tamaños de los que suele constar el tratamiento.

Además, se pueden utilizar herramientas como una varita pélvica o dilatadores para estirar los músculos tensos del suelo pélvico para reducir el dolor y mejorar la flexibilidad.

El uso de algunos masajeadores personales tales como BSwish BGee Classic, que tiene un diámetro de tan solo 25 mm, están teniendo resultados muy favorables para relajar y estirar los músculos de algunas mujeres que siguen el tratamiento en sus casas.

Medicamentos

Un médico o una enfermera especializada en el dolor puede recetar medicamentos como relajantes musculares, valium especializado o antiinflamatorios para ayudar a reducir el dolor y disminuir los espasmos mientras el paciente está en fisioterapia pélvica abordando las causas fundamentales de la hiperactividad.

Apoyo psicológico y sexológico

El asesoramiento, la terapia cognitivo-conductual y la terapia sexual son útiles para tratar la angustia emocional asociada al suelo pélvico hipertónico.

El equipo de Medicina del Dolor en Valencia está formado por médicos, preparadores físicos, fisioterapeutas, sexólogos, nutricionistas y psicólogos, para centrarnos en los problemas del suelo pélvico de forma concreta desde cada una de nuestras disciplinas.

Ejercicios y técnicas para relajar el suelo pélvico

Hemos comentado ya en alguna ocasión la importancia de la corrección o higiene postural para la salud, pero hasta ahora hemos hablado poco sobre el impacto directo que la respiración tiene sobre el suelo pélvico y los efectos sobre nuestra salud y bienestar.

Existen técnicas, algunas de tradición milenaria, que aportan múltiples beneficios y que podemos incorporarlas a nuestra vida sin que requieran ningún esfuerzo para la relajación del suelo pélvico.

Respiración diafragmática

La respiración abdominal o diafragmática es una técnica que pone especial atención en el movimiento del diafragma para conseguir una respiración profunda.

El diafragma es el principal músculo involucrado en la respiración.

Cuando inhalamos aire, se contrae y se mueve hacia abajo creando un vacío en el pecho que permite a los pulmones llenarse de aire aumentando su tamaño y expandiéndose.

Cuando el diafragma se relaja y vuelve arriba, comprime el pecho permitiendo que el aire sea exhalado de nuestros pulmones.

Así pues, gracias a la respiración diafragmática se mejora el nivel de oxígeno en los músculos y la sangre, aumenta la coordinación de todos los músculos que forman el core, se reduce la tensión en los músculos, la fatiga y la presión arterial, y disminuye el estrés y la ansiedad.

El core es el cilindro formado por los abdominales profundos, el suelo pélvico y el diafragma; es decir, el corset que todos llevamos; y, la manera en la que respiramos, afecta directamente al tono de todos esos músculos.

Por tanto, es fundamental mantener la corrección postural y practicar estos ejercicios para relajar el suelo pélvico promoviendo la coordinación de los músculos del core para plantearnos su rehabilitación.

Y es que, si no realizamos respiraciones diafragmáticas durante el día, el suelo pélvico permanecerá tenso, rígido y probablemente dolerá.

Podemos comenzar estos ejercicios tumbados con las rodillas ligeramente dobladas, con una mano sobre el abdomen por debajo del esternón y por encima del ombligo, y la otra mano sobre las costillas en un lado.

Inhalamos despacio y profundamente sintiendo cómo la barriga se eleva mientras el pecho permanece inmóvil y relajado.

Es el diafragma el que realiza todo el trabajo.

Exhalamos dejando que la caja torácica se relaje completamente hacia atrás y que la barriga vaya cayendo lentamente hacia abajo.

Una vez dominemos esta técnica, practicando cinco o diez minutos diarios, podremos empezar a hacerlo sentados, elongados, poniendo especial atención a la corrección postural, o de pie.

Ejercicio con el sonido “S”

Este ejercicio de respiración nos liberará de tensiones y aumentará la coordinación de los músculos del core.

Podemos comenzar a practicarlo tumbados aunque posteriormente deberemos ser capaces de realizarlo en cualquier postura.

Toma aire por la nariz despacio y profundamente y expúlsalo por la boca haciendo el sonido “S” durante toda la exhalación tan fuerte y tanto tiempo como te sea posible, como un globo cuando se desinfla.

Practícalo durante unos cinco minutos y después observa los resultados.

Podrás comprobar cómo tu respiración es más profunda ahora.

Esta exhalación es una manera muy eficaz de entrenar y fortalecer el diafragma y de redirigir el oxígeno hacia los músculos aliviando así su tensión.

Ritmo del suelo pélvico

El diafragma está posicionado por debajo de los pulmones como una especie de cúpula.

Durante la inhalación el diafragma empuja hacia abajo el abdomen haciendo que éste sobresalga y se abulte.

El suelo pélvico también se mueve hacia abajo durante la inhalación haciendo hueco a la presión hacia abajo que le están transmitiendo el diafragma y todo el contenido del abdomen.

Esto produce un ligero estiramiento o relajación de los músculos.

Durante este ejercicio para relajar los músculos del suelo pélvico éstos se elevan hacia arriba y se acortan levemente.

Concéntrate y observa si sientes, sin forzar, este ritmo del suelo pélvico con tu respiración.

Nuestros músculos estarán más oxigenados y menos tensos a lo largo del día.

Ejercicios de Kegel inversos

Cuando practicamos los ejercicios de Kegel inversos hay que dejar caer los músculos del suelo pélvico, intentando conseguir la misma sensación de alivio que cuando nos sentamos en el baño y nos dejamos llevar.

La clave para alcanzar esta misma sensación es visualizar ese momento, realizar una respiración diafragmática profunda e intentar relajar los músculos del suelo pélvico mientras realizas una inhalación.

El diafragma ayudará a alargar y estirar tu suelo pélvico en ese momento ya que está contrayéndose hacia abajo y presionando todo el contenido del abdomen hacia abajo.

A la hora de practicar los ejercicios de Kegel inversos es conveniente que los intentes de pie y luego sentado, que te ayudes de un espejo para comprobar los cambios y movimientos cuando contraes y relajas y, sobre todo, que te concentres y visualices la técnica.

Es importante que conozcas previamente cómo se realizan los ejercicios de Kegel normales para saber identificar qué músculos están implicados y cuáles no.

Luego, puedes comenzar contrayendo ligeramente tu suelo pélvico sintiendo esa contracción.

Relaja y libera la tensión.

Contrae y relaja.

Siente la diferencia entre tensión y relajación.

Tumbado, visualiza los huesos del pubis y el cóccix e imagina que el pubis intenta tirar hacia el techo y el cóccix hacia el suelo alargando los músculos del suelo pélvico que están entre ellos y haciendo más grande este espacio.

Al mismo tiempo inhala en una respiración profunda diafragmática.

No bascules tu pelvis, deja que el movimiento se produzca sólo en tu suelo pélvico.

Otro ejercicio de Kegel inverso consiste en imaginar que tu suelo pélvico es un ascensor donde la planta baja es tu estado normal de tensión, sin contraer ni relajar.

Intenta visualizar cómo las puertas del ascensor se cierran y se eleva hasta la primera planta.

Ahora relaja completamente tu suelo pélvico para descender hasta el sótano.

Déjalo caer completa y profundamente.

Libera cualquier tensión, imagina que las puertas del ascensor se abren y para justo en el momento en el que estés a punto de dejar escapar la orina.

Estiramientos y posturas

Además de los estiramientos de cadera y espalda, se pueden utilizar los estiramientos de la postura del niño, la sentadilla profunda y el bebé feliz para ayudar a restaurar la movilidad de los músculos del suelo pélvico y permitir una relajación concentrada.

¿Son adecuados los ejercicios de Kegel?

Cuando pensamos en problemas de suelo pélvico enseguida nos vienen a la cabeza los archiconocidos ejercicios de Kegel y la idea de ejercitar y fortalecer esos músculos, pero lo que no es tan conocido es que en algunos casos no sólo no son necesarios, sino que están completamente contraindicados.

Ni los ejercicios de Kegel son para todo el mundo, ni todo el mundo los realiza correctamente.

Como imaginas en estos casos, el problema empeorará si hacen ejercicios para fortalecer periné (k3gel, con boIas chinas…).

En presencia de hipertonía, los ejercicios de fortalecimiento no deben iniciarse sin una valoración profesional que determine si la persona puede contraer y relajar correctamente.

Radiofrecuencia y otras técnicas complementarias

Capenergy ha diseñado equipos de radiofrecuencia de segunda generación que nos ayudan a disminuir la tensión de la musculatura del suelo pélvico.

Su dispositivo MJS permite realizar un tratamiento intracavitario y conocer la temperatura de aplicación, con lo que se asegura trabajar sobre la estimulación de colágeno.

Algunos de los beneficios que se consiguen son:

  • Aumento de la circulación sanguínea.
  • Aumento de los nutrientes.
  • Mejora de la elasticidad de los tejidos.

Es una técnica indolora, agradable para la paciente y con efectos satisfactorios desde la primera sesión.

En algunos casos, se pueden emplear terapias complementarias, como la acupuntura o la terapia de masajes, para aliviar la tensión muscular y reducir los síntomas.

Hábitos que pueden ayudar

El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, como la gestión del estrés y la ansiedad, la modificación de la dieta para evitar alimentos que puedan irritar la vejiga o el intestino, y la adopción de hábitos de evacuación intestinal saludables.

Adoptar medidas para mantener un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir o reducir el riesgo de desarrollar esta afección.

Controlar el estrés y la ansiedad: El estrés emocional y la ansiedad pueden contribuir a la hipertonía del suelo pélvico.

En general y una vez que los síntomas de hipertonía del suelo pélvico han aparecido, debemos eliminar las actividades que pueden agravar el problema tales como ejercicios de Kegel, ejercicios abdominales, ropas apretadas y malas posturas habituales.

Cuánto puede tardar la mejoría

Los tiempos pueden variar mucho entre pacientes, desde ver resultados en un par de sesiones, a necesitar tres meses o más.

Cada caso es un mundo, influyen muchos factores.

Lo que es siempre esencial en los tratamientos de suelo pélvico es complementar el trabajo en clínica con ejercicios en casa.

Con la ayuda de los profesionales sanitarios y la dedicación a un programa en casa para aprender a coordinar el suelo pélvico, y con herramientas de salud pélvica, el suelo pélvico hipertónico puede vencerse.

Cuándo consultar a un especialista

Es fundamental buscar atención médica si se presentan síntomas de hipertonía del suelo pélvico para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Una evaluación médica inmediata está indicada ante dolor pélvico repentino e intenso que no responde a los analgésicos de venta libre, pérdida de peso inexplicable, sangre en la orina o las heces, o fiebre acompañada de dolor pélvico.

La incapacidad para orinar, el dolor abdominal intenso y los signos de infección requieren atención urgente.

Retrasar la atención médica puede provocar un aumento del dolor y de la disfunción, síndromes de dolor crónico, ansiedad, depresión y una disminución de la calidad de vida.

anatomía músculos suelo pélvico femenino

🌀💪🏼EJERCICIO de RESPIRACIÓN para POTENCIAR tu SUELO PÉLVICO || En Suelo Firme

tags: #hipertonia #del #piso #pelvico