Río con 30 metros cúbicos por segundo: cómo funciona el Cinturón de las Aguas de Ceará

En el interior del estado brasileño de Ceará, la lluvia puede faltar durante meses y dejar embalses, cultivos y poblaciones enteras pendientes de unas reservas cada vez más escasas.

Por este motivo, Brasil trata de responder a ese problema con una obra que, vista desde el aire, se parece a un río nuevo abierto entre las montañas pero no es natural ya que está hecho de canales de hormigón, túneles, tuberías y sifones.

El proyecto se llama Cinturão das Águas do Ceará, el Cinturón de las Aguas de Ceará, y su primer tramo recorre 145,3 kilómetros.

Mapa del Cinturón de las Aguas de Ceará

Qué es el Cinturón de las Aguas de Ceará

El Cinturón de las Aguas de Ceará es una infraestructura destinada a transportar y distribuir agua por diferentes zonas del estado.

Su primer tramo conecta la barragem de Jati, ubicada en el municipio homónimo, con el río Cariús, en Nova Olinda.

Parte de la presa de Jati, donde llegan los recursos del eje norte del trasvase del río São Francisco, y avanza hasta las cabeceras del río Cariús, en Nova Olinda.

A diferencia de un curso de agua natural, esta gigantesca estructura está formada por una sucesión de obras de ingeniería que permiten que el agua avance a través de terrenos con características muy diferentes.

La obra no pretende crear un río artificial en el sentido tradicional, sino establecer una compleja red capaz de transportar el recurso a través de distintos ambientes y conectarlo con los sistemas que ya funcionan en Ceará.

Aunque popularmente se le ha apodado “río artificial”, no es un río natural. Su recorrido está completamente controlado por el ser humano y su función es transportar parte del agua procedente del río São Francisco hasta regiones del nordeste brasileño donde la escasez hídrica ha sido un problema recurrente durante décadas.

Un canal de 145,3 kilómetros

El Tramo 1 del Cinturón de las Aguas tiene una longitud de 145,3 kilómetros.

El proyecto técnico de la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará recoge un recorrido de 145,334 kilómetros y una capacidad de hasta 30 metros cúbicos por segundo.

CaracterísticaDato
Primer tramo145,3 kilómetros
Recorrido técnico145,334 kilómetros
Capacidad máxima30 metros cúbicos por segundo
Punto de inicioPresa de Jati
Punto de llegadaNacientes del río Cariús, en Nova Olinda
Municipios con influencia directa24 municipios
Población directamente alcanzadaAproximadamente 561.000 personas

Con sus 145,3 kilómetros de extensión, una capacidad de conducción de hasta 30 metros cúbicos por segundo y conexión con el sistema del río São Francisco, el Cinturón de las Aguas de Ceará se convirtió en una de las principales obras de infraestructura hídrica del estado.

La descripción técnica suena fría, pero la idea es sencilla. Llevar agua de un punto donde puede ser transportada a otro donde hace falta para beber, producir y sostener actividades básicas.

De dónde procede el agua

El agua será captada en la represa de Jati, que integra el denominado Eje Norte del Proyecto de Integración del Río São Francisco.

El agua llega primero a la presa de Jati a través del llamado Eje Norte de la transposición del río São Francisco.

Desde ese punto, el sistema permitirá trasladar el agua hacia distintos sectores de Ceará.

La conexión con el São Francisco es determinante porque el Cinturón de las Aguas no fue pensado como una infraestructura independiente.

Por el contrario, su función es integrarse a la red hídrica existente y aprovechar mejor el agua que llega al estado desde una de las principales cuencas hidrográficas de Brasil.

Esta conexión es clave porque el Cinturón de las Aguas no funciona como una obra aislada. Su objetivo es integrarse al sistema hídrico que ya existe en la región y distribuir de manera más eficiente las aguas provenientes del río São Francisco.

El propósito es que el agua disponible pueda ser trasladada hacia lugares donde resulta más necesaria, evitando que las reservas existentes sean utilizadas de manera aislada.

Cómo circula un río artificial de 30 metros cúbicos por segundo

El sistema incluye canales a cielo abierto, túneles, sifones y estructuras hidráulicas de conducción, todos diseñados para mantener el flujo y superar los obstáculos que presenta el terreno.

A lo largo de su recorrido, el agua circula por una red formada por canales de hormigón, túneles, sifones y grandes tuberías capaces de superar desniveles del terreno y otros obstáculos geográficos.

  • Canales a cielo abierto, utilizados en los sectores donde las condiciones del terreno permiten una conducción superficial.
  • Túneles, construidos para atravesar zonas en las que mantener un canal abierto no resulta viable.
  • Sifones, destinados a permitir el paso del agua por sectores donde existen obstáculos o cambios en la configuración del terreno.
  • Estructuras de captación, necesarias para recibir el agua proveniente de la represa de Jati.
  • Obras de conducción y conexión, que permiten vincular el nuevo sistema con otras infraestructuras hídricas.

La combinación de estos elementos convierte al Cinturón de las Aguas en una obra de ingeniería de gran complejidad.

La obra comenzó en 2013 y ha obligado a adaptar el recorrido a una orografía complicada.

De este modo en los terrenos donde la pendiente lo permite, el agua avanza por canales abiertos revestidos de hormigón.

Y cuando aparece una sierra, el trazado continúa mediante túneles, mientras que si debe salvar una depresión, entra en grandes sifones capaces de mantener el flujo de un lado al otro.

Sección de canal túnel y sifón hidráulico

Por qué el sistema funciona principalmente por gravedad

Uno de los aspectos destacados del primer tramo es que fue proyectado para operar principalmente mediante el aprovechamiento de la gravedad, reduciendo la necesidad de utilizar sistemas de bombeo a lo largo de todo el recorrido.

La clave del diseño está en la gravedad, con el primer tramo del proyecto siguiendo las cotas del terreno para que el agua descienda desde Jati sin necesitar estaciones de bombeo propias.

El Tramo 1 fue diseñado para funcionar por gravedad y cuenta con una capacidad máxima de conducción de hasta 30 metros cúbicos de agua por segundo, de acuerdo con la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará.

Que el agua circule por gravedad no significa que la construcción haya resultado sencilla ni barata.

Para conservar la inclinación adecuada ha sido necesario perforar la roca y prolongar el recorrido en lugares donde una estación elevadora habría permitido escoger un camino más corto.

Los túneles y sifones permiten mantener la pendiente, pero requieren más excavación, estructuras especiales y años de trabajo.

La ventaja llegará durante la explotación: una vez que el caudal entra en el Cinturón, no hace falta consumir electricidad de forma continua para empujarlo.

Prescindir de bombas también ha encarecido y alargado las obras.

El Cinturón de Ceará evita esa factura eléctrica dentro de sus primeros 145 kilómetros aunque conviene añadir un matiz: el agua no llega por sí sola desde el São Francisco hasta la presa de Jati, porque el gran trasvase brasileño al que se conecta cuenta con sus propias estaciones elevadoras.

El ahorro se produce en el tramo cearense, desde el momento en que el caudal entra en el canal y comienza a descender siguiendo el relieve.

Qué municipios atraviesa

El trazado atraviesa distintos municipios y sectores del estado de Ceará, entre ellos Jati, Porteiras, Brejo Santo, Abaiara, Missão Velha, Barbalha, Juazeiro do Norte, Crato y Nova Olinda.

Cada zona presenta sus propios desafíos y obliga a adaptar la infraestructura a las condiciones geográficas del recorrido.

El Trecho 1 está dividido en diferentes lotes que atraviesan municipios como Jati, Porteiras, Brejo Santo, Abaiara, Missão Velha, Barbalha, Juazeiro do Norte, Crato y Nova Olinda.

Qué regiones recibirán el agua

Uno de los grandes focos de la obra está puesto sobre la región del Cariri, un territorio considerado estratégico dentro de Ceará y que históricamente sufrió las consecuencias de la escasez de agua.

Una de las zonas que más se beneficiará será Cariri, la segunda región más importante de Ceará por población y actividad económica.

El proyecto busca acercar las aguas del São Francisco al Cariri y, mediante su conexión con otros sistemas, reforzar también el abastecimiento de grandes embalses y de la región metropolitana de Fortaleza.

La llegada de los recursos provenientes del São Francisco permitirá reforzar los sistemas de abastecimiento y mejorar la conexión entre diferentes cuencas.

La infraestructura también permitirá mejorar la conexión entre diferentes cuencas hidrográficas y aprovechar de una manera más eficiente las aguas que llegan al estado a través de la transposición del río São Francisco.

El agua procedente del São Francisco puede ingresar al sistema y, posteriormente, ser distribuida hacia diferentes sectores mediante las obras construidas a lo largo del recorrido.

Esta estrategia resulta especialmente importante durante los períodos secos, cuando los reservorios locales pueden registrar una disminución considerable de sus niveles.

La infraestructura también permitirá mejorar el suministro en otras zonas vulnerables del interior del estado y facilitar el transporte de agua hacia embalses estratégicos como el de Orós, el segundo mayor de Ceará.

Desde los primeros lotes, el agua puede dirigirse al arroyo Seco y, desde allí, a los ríos Salgado y Jaguaribe hasta alcanzar el embalse de Castanhão.

Cuántas personas se beneficiarán

De acuerdo con información divulgada por el Gobierno de Ceará a finales de 2025, el proyecto tiene influencia directa sobre 24 municipios, donde viven aproximadamente 561.000 personas.

Cuando esté terminado, reforzará el suministro de cerca de cinco millones de personas, entre los habitantes del Cariri, otras ciudades del interior y la región metropolitana de Fortaleza.

Las estimaciones más recientes hablan de cerca de cinco millones de personas potencialmente beneficiadas cuando la infraestructura esté plenamente integrada.

El consumo de la población aparece como uno de los principales destinos del agua, pero no es el único.

La infraestructura también fue concebida para contribuir al desarrollo de actividades económicas que requieren un suministro estable.

  • Abastecimiento humano.
  • Agricultura irrigada.
  • Producción agropecuaria.
  • Industria.
  • Turismo.

Además, el sistema tiene importancia para el abastecimiento de la Región Metropolitana de Fortaleza, debido a su conexión con otras infraestructuras hídricas del estado.

El Gobierno de Ceará señala que esta integración puede alcanzar a más de 5 millones de habitantes.

Una respuesta a las sequías del nordeste brasileño

La importancia del proyecto se explica principalmente por las características climáticas del nordeste brasileño.

Ceará cuenta con zonas en las que la disponibilidad de agua depende fuertemente de las lluvias, lo que puede generar períodos de abundancia y otros de escasez.

Ceará está dentro del semiárido del noreste brasileño y su historia reciente está marcada por ciclos de sequía.

En el noreste de Brasil, donde la sequía no es una noticia puntual sino una realidad que vuelve una y otra vez, el estado de Ceará está cerca de terminar una de sus obras hidráulicas más importantes.

El objetivo final es mejorar la distribución del recurso y reducir la dependencia exclusiva de las precipitaciones.

En una región acostumbrada a atravesar ciclos de sequía, disponer de una infraestructura capaz de trasladar agua desde grandes reservorios hacia áreas con mayores necesidades puede convertirse en una herramienta fundamental para garantizar el abastecimiento.

Así, el proyecto busca reducir la vulnerabilidad de diferentes municipios frente a los períodos en los que las lluvias resultan insuficientes para sostener las reservas.

Frente a esa situación, las grandes obras hidráulicas permiten almacenar, trasladar y distribuir el recurso de una manera más planificada.

El Cinturón de las Aguas busca precisamente cumplir esa función.

Significa más margen cuando los embalses bajan, cuando el calor aprieta y cuando el agua deja de ser una comodidad para convertirse en una preocupación diaria.

Avance de las obras y fecha prevista

La construcción del Cinturón de las Aguas de Ceará se encuentra en una etapa avanzada.

A finales de 2025, el proyecto había alcanzado aproximadamente el 91% de ejecución física.

Posteriormente, en marzo de 2026, el Gobierno de Ceará informó que el avance había llegado al 92%.

En julio de 2026, el proyecto había alcanzado aproximadamente el 92% de ejecución y alrededor de 100 kilómetros ya podían recibir las aguas del São Francisco.

La diferencia puede parecer pequeña, pero representa un volumen significativo de trabajos debido a la dimensión y complejidad de la infraestructura.

Además, durante marzo de 2026 fueron habilitados otros 15 kilómetros del Cinturón de las Aguas, que quedaron disponibles para recibir agua procedente del Proyecto de Integración del Río São Francisco.

La última actualización oficial cambia ligeramente la fotografía que se conocía hasta ahora.

Ese nuevo tramo se sitúa entre el sifón de la CE-060 y el sifón São Francisco Salamanca.

En julio de 2026 se entregó además un nuevo tramo en Barbalha, mientras las obras continuaban en el último gran sector pendiente.

Los lotes 1, 2 y 5 ya habían sido terminados, mientras que los trabajos pendientes se concentraban principalmente en los sectores necesarios para completar la conexión hacia la región del Cariri y alcanzar el río Cariús.

La puesta en funcionamiento progresiva de diferentes sectores permite que el sistema avance hacia su objetivo final incluso antes de que se complete la totalidad del trazado.

El cronograma oficial apuntaba a completar la obra durante 2026, después de que el proyecto alcanzara un nivel de ejecución superior al 90%.

La previsión oficial de finalización se desplazó entonces a 2027.

Esto supone un nuevo retraso frente a los calendarios anteriores, que habían situado la entrega en 2026, pero también muestra que buena parte del sistema ya está físicamente preparada para transportar agua.

La previsión oficial mantiene la conclusión durante 2026. Aquí conviene ser prudentes, porque una obra de este tamaño depende de pruebas, ajustes y remates que no siempre se ven desde fuera.

La diferencia entre las previsiones responde a actualizaciones del calendario oficial: algunos anuncios situaron la conclusión durante 2026, mientras que la previsión más reciente del Ministerio de Integración y Desarrollo Regional de Brasil apunta a la entrega completa en 2027.

Qué sectores ya prestan servicio

Parte del sistema ya presta servicio.

Desde 2021, los primeros lotes permiten conducir agua hacia el arroyo Seco y, desde allí, a los ríos Salgado y Jaguaribe hasta alcanzar el embalse de Castanhão.

El sistema ya cuenta con sectores que fueron habilitados y que permiten avanzar en la distribución del recurso.

Alrededor de 100 kilómetros ya podían recibir las aguas del São Francisco en julio de 2026.

Esto explica por qué pueden aparecer imágenes de tramos secos sin que eso signifique, por sí solo, que la obra esté abandonada o que haya dejado de funcionar.

Un río artificial no es una barra libre de agua. Necesita reglas, mediciones, mantenimiento y prioridades claras.

El proyecto completo: una red de hasta 1.300 kilómetros

Los 145 kilómetros del tramo Jati-Cariús son la primera pieza de una red mucho mayor.

La planificación completa contempla alrededor de 1.300 kilómetros divididos en tres grandes tramos y cinco ramales.

El proyecto completo del Cinturón, tal y como lo plantea el Gobierno de Ceará, contempla cerca de 1.253 kilómetros de canales, túneles y sistemas de aducción repartidos por todo el estado, con el horizonte puesto en 2040.

El objetivo a largo plazo contempla crear una red de aproximadamente 1300 kilómetros de canales capaz de redistribuir agua por diferentes zonas del interior del país.

Su objetivo es repartir las aguas recibidas del São Francisco entre las principales cuencas de Ceará y llevarlas a una parte mucho más amplia del territorio estatal.

La mayor parte de esa futura red también se ha concebido para funcionar por gravedad.

El diseño sólo contempla un bombeo limitado en el tramo litoral final.

Según la documentación de la Secretaría de Recursos Hídricos, el sistema completo permitiría que cerca del 80% del territorio de Ceará se beneficiara de las aguas trasvasadas.

El horizonte de la planificación se extiende hasta 2040, aunque la prioridad inmediata consiste en terminar los 145 kilómetros que ya están en marcha.

Comparación con el acueducto Tajo-Segura

La escala y el caudal permiten establecer una comparación con una infraestructura muy conocida en España.

El acueducto Tajo-Segura recorre alrededor de 300 kilómetros y admite un máximo de 33 metros cúbicos por segundo, una cifra cercana a los 30 previstos en Ceará.

El acueducto Tajo-Segura mide 292 kilómetros y mueve un caudal muy parecido, 33 metros cúbicos por segundo.

Sin embargo, el agua española debe superar un desnivel importante al principio del recorrido.

Desde el embalse de Bolarque, el caudal tiene que elevarse 245 metros hasta La Bujeda.

La Confederación Hidrográfica del Segura explica que la central de Bolarque II dispone de cuatro grupos reversibles con una potencia conjunta de 203 megavatios.

Esa elevación inicial permite que el agua continúe después hacia el sureste peninsular, pero implica un gasto energético que forma parte de la explotación del sistema.

La elevación se paga en megavatios, cada año y cada hora de bombeo, y acaba repercutida sobre los regantes y los abastecimientos de Murcia, Alicante y el valle del Almanzora almeriense, que beben de ese canal desde 1979.

El Cinturón de Ceará evita esa factura eléctrica dentro de sus primeros 145 kilómetros.

La comparación tiene una condición importante: el ahorro energético de Ceará se refiere al tramo cearense desde Jati, mientras que el sistema brasileño de integración del São Francisco cuenta con sus propias estaciones elevadoras antes de que el agua llegue a la presa de Jati.

Una obra con una historia de casi dos siglos

La idea parece propia de una obra moderna, pero Brasil lleva casi 180 años pensando en cómo hacerla realidad.

Ya en 1847, el ingeniero cearense Marcos de Macedo propuso al emperador Pedro II desviar parte de las aguas del río São Francisco hacia el nordeste, una región donde las sequías recurrentes habían condicionado durante generaciones la vida de millones de personas.

La propuesta quedó archivada y volvería a aparecer una y otra vez durante el siglo siguiente, frenada por problemas técnicos, económicos y políticos.

Las obras comenzaron en 2013 y plantean una compleja red hidráulica de unos 145 kilómetros formada por canales de hormigón, túneles, sifones y grandes conducciones.

La inversión acumulada entre el Gobierno federal y el estado supera los 2.000 millones de reales.

Qué impacto puede tener en la región

Además del abastecimiento humano, la disponibilidad de agua puede tener consecuencias sobre la generación de actividad económica, la agricultura y el desarrollo de las ciudades.

En una región donde las condiciones climáticas pueden limitar la expansión de determinados sectores productivos, contar con una infraestructura hídrica de esta magnitud puede modificar las posibilidades de crecimiento.

La disponibilidad de agua puede ser especialmente relevante para las zonas que dependen de reservorios y sistemas de distribución que se encuentran expuestos a las variaciones climáticas.

El canal no puede hacer que llueva ni acabar por sí solo con todas las consecuencias de la sequía.

Sí puede guardar y trasladar agua entre cuencas, reducir el riesgo de desabastecimiento y dar margen a ciudades que durante décadas han vivido mirando al cielo.

El Cinturão das Águas no hará desaparecer las sequías del nordeste ni puede fabricar agua donde no existe.

Lo que sí puede hacer es algo que Brasil lleva imaginando desde el siglo XIX: transportarla desde donde está disponible hasta lugares donde una temporada sin lluvias puede convertirse rápidamente en una crisis.

Operación y mantenimiento del sistema

La etapa final representa un desafío particularmente importante porque no se trata solamente de terminar estructuras individuales.

También es necesario garantizar que los diferentes sectores puedan funcionar de manera coordinada y que la conexión entre ellos permita transportar el agua de manera eficiente.

El objetivo es que el sistema pueda operar como una red integrada, vinculada a las demás infraestructuras hídricas de Ceará.

Por eso, la conclusión física de los trabajos constituye solamente una parte del proceso.

La puesta en funcionamiento y la integración con el sistema existente serán determinantes para medir el verdadero impacto del proyecto.

Tras la conclusión integral, la Companhia de Gestão dos Recursos Hídricos, conocida como Cogerh, será responsable de la operación, el mantenimiento y el seguimiento de la infraestructura.

Ese será el examen real del proyecto.

No bastará con cortar una cinta o abrir una compuerta, porque la seguridad hídrica se demuestra año tras año, especialmente cuando las lluvias fallan y la demanda aumenta.

El Cinturón de las Aguas de Ceará puede convertirse en una pieza decisiva para una región acostumbrada a convivir con la escasez.

Ingenieria romana.Como se transportaba el agua entre dos puntos elevados.

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