BRP y «Vivan las mujeres que luchan»: murales, memoria y denuncia social en Chile

Las Brigadas Ramona Parra (BRP) son grupos organizados de jóvenes muralistas, cuyo objetivo es plasmar, en diferentes espacios públicos, mensajes relacionados a la ideología política de la izquierda chilena.

Su trayectoria se relaciona con la comunicación gráfica, la memoria histórica, las luchas sociales y la intervención del espacio público. En ese marco, la consigna «Vivan las mujeres que luchan» puede leerse junto a una tradición muralista que ha utilizado las paredes para denunciar la violencia, exigir derechos y representar a quienes han sido históricamente marginados.

El mural como espacio de denuncia y organización

Poseen una estrecha vinculación al quehacer de las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC) y, por extensión, a los lineamientos y propuestas formuladas por el Partido Comunista de Chile.

En quince metros por cuatro, se muestra una maquinaria siniestra, que se comienza a comer todo lo que va encontrando a su paso (con un muerto dentro de sus fauces).

Las próximas víctimas son el pescador que rescata el alimento marino, el mapuche que exhibe sus símbolos, el joven estudiante que postula “Educación de excelencia para todos los chilenos” y exige “Historia verdadera de Chile, lenguas indígenas, educación gratuita e inclusiva, ahora”.

El muralismo de las BRP convierte así el muro en una superficie de comunicación política. Sus imágenes y consignas articulan demandas vinculadas con el trabajo, la educación, los pueblos originarios, los derechos sociales y la denuncia del abuso.

La participación de mujeres organizadas amplía esa tradición y sitúa en el centro la violencia machista, la autonomía y las luchas feministas.

mural feminista mujeres luchadoras Chile

«Canciones que se pintan» y la canción «¿Para qué me casaría?»

El martes 3 de abril, la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres fue convocada por el Museo Violeta Parra para pintar uno de los 25 murales que contempla la segunda versión del proyecto Canciones que se pintan.

Esta iniciativa invita a diversas colectivas y organizaciones a interpretar y plasmar en un mural distintas canciones de la exponente nacional.

A la articulación feminista se le asignó la canción ¿Para qué me casaría? donde la folcklorista hace una crítica aguda sobre la violencia machista que sufren las mujeres en relaciones amorosas insanas.

Dentro de los versos destaca:

La vida, ¿para qué me casaría? Mi marí’o me estima como una reina, no me deja costilla que no me quiebra.

La canción expone mediante la ironía la contradicción entre el lenguaje afectivo y la violencia dentro de una relación. La imagen de una mujer tratada «como una reina» mientras sufre agresiones físicas concentra la crítica a las relaciones amorosas insanas y a la normalización del abuso.

El mural trasladó esa denuncia desde la canción hacia una composición visual colectiva. La palabra cantada se convirtió en imagen pública, y la experiencia de las mujeres organizadas pasó a ocupar un espacio visible dentro de la casa de Violeta Parra.

Participación de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

En la elaboración del proyecto participaron nueve integrantes de la organización, dentro de ellas, la artista chilena Soledad Benavides quien fue una ayuda fundamental en el diseño y realización.

Desde la Red Chilena destacaron la instancia asegurando que “fue una muy buena oportunidad para expresar mensajes en otros formatos. En ese sentido, el mural es una expresión privilegiada”.

La participación colectiva permitió unir experiencia política, trabajo artístico y reflexión feminista. El mural no se limitó a ilustrar una canción: convirtió su contenido en una intervención capaz de interpelar a quienes observan la obra.

La expresión «Vivan las mujeres que luchan» resume esa dimensión pública. Las mujeres aparecen como sujetas de acción y organización, no únicamente como víctimas de la violencia. La lucha se representa como una práctica colectiva que denuncia, exige derechos y ocupa espacios culturales.

El Museo Violeta Parra como lugar abierto

Por su parte, Esteban Torres, Jefe de Educación, Mediación y Audiencias del museo manifestó que este proyecto se pensó considerando que dicho espacio debe ser un lugar abierto “para que distintas personas sientan la casa de Violeta Parra como la suya.

La idea de invitar a ciertas organizaciones tiene que ver también con la propuesta curatorial.

Consideramos que en el caso de la canción que se les asignó, donde la violencia contra mujeres es algo que se expone claramente, uds.

El proyecto vinculó una institución cultural con organizaciones sociales y feministas. La convocatoria permitió que una problemática social ingresara al museo mediante una práctica participativa, en la que el diseño y la realización del mural fueron parte de un proceso compartido.

La referencia a Violeta Parra también relaciona la obra con una tradición de creación popular, memoria y crítica social. La canción seleccionada proporcionó el punto de partida para representar una experiencia de violencia que continúa siendo denunciada por los movimientos de mujeres.

Los orígenes de las Brigadas Ramona Parra

Los orígenes de las Brigadas resultan imprecisos, ya que algunos autores datan el inicio de sus intervenciones incluso antes del año 1965.

No obstante, algunos investigadores han reconocido dos hitos que pueden ser considerados como fundacionales para esta agrupación: la realización en 1968 del VI Congreso de las Juventudes Comunistas de Chile del cual emanó la necesidad de articular grupos abocados a la elaboración de propaganda; y la "Marcha por Vietnam", efectuada en 1969, que contó con la participación unas dos mil personas que se desplazaron desde Valparaíso a Santiago para exigir la liberación del país asiático.

En aquella manifestación, jóvenes convocados por uno de los fundadores de estas brigadas, Danilo Bahamondes, se adelantaron a los manifestantes para realizar diversas intervenciones gráficas en el camino que une al puerto con la capital.

AñoHecho relacionado con las BRP
1946Muere asesinada luego de una manifestación política en la Plaza Bulnes, Ramona Parra Alarcón.
1968Se realiza el VI Congreso de las Juventudes Comunistas de Chile.
1969Se realiza la "Marcha por Vietman" desde Valparaíso a Santiago.
1970Las Brigadas Muralistas Ramona Parra (BRP), y Elmo Catalán (BEC) intervienen las calles del país con consignas alusivas al candidato de la Unidad Popular, Salvador Allende Gossens.
1971Las Brigadas Ramona Parra (BRP) y el artista plástico chileno Roberto Matta pintan el mural El primer gol del pueblo chileno.
1972Las Brigadas Ramona Parra y artistas plásticos chilenos intervienen los tajamares del río Mapocho.
1973El gobierno democrático de Salvador Allende Gossens es derrocado por un golpe militar.
1988Las brigadas ven posibilitado el retorno al espacio urbano en víspera de la realización del plebiscito.

De la propaganda política al muralismo popular

En sus inicios, el trabajo de estas agrupaciones se centró en la elaboración de consignas alusivas a la cuarta candidatura presidencial de Salvador Allende Gossens y al plan de gobierno propuesto por la coalición de la cual el último fue representante, es decir, la Unidad Popular.

Posterior a la elección de Allende en 1970, las Brigadas integraron a los lemas característicos de la campaña allendista, coloridos dibujos e imágenes representativas de los más variados componentes de la realidad nacional, tales como los trabajadores, la familia, la geografía de nuestro país, entre otras temáticas pictóricas, como forma de comunicar y celebrar la gestión realizada por el gobierno de la época.

Fruto de estas motivaciones se realizaron enormes murales que, además de intervenir el espacio público, evocaron la experiencia latinoamericana del muralismo.

En esa etapa, la imagen política dejó de limitarse a la consigna escrita. Los trabajadores, la familia y la geografía del país pasaron a formar parte de composiciones visuales amplias, pensadas para comunicar una visión de la realidad nacional.

La práctica muralista se desarrolló como una forma de participación política y como una manera de hacer visibles determinados sujetos y demandas. Esa característica ayuda a comprender la continuidad entre los murales históricos de las BRP y las obras feministas que denuncian la violencia contra las mujeres.

El primer gol del pueblo chileno mural

Murales históricos de las BRP

El primer gol del pueblo chileno

A este período corresponden la confección del mural "El primer gol del pueblo chileno" (1971) en la comuna de La Granja, en cuya elaboración participaron las BRP y el destacado pintor chileno Roberto Matta.

La obra representa la colaboración entre brigadistas y artistas plásticos, y forma parte de la historia del muralismo político y popular chileno.

Exposición en el Museo de Arte Contemporáneo

Una exposición de trabajos de las Brigadas en el Museo de Arte Contemporáneo (1971).

La exposición evidenció que una práctica nacida en la movilización política también podía ser presentada en un espacio institucional dedicado al arte. La presencia de las Brigadas en el museo reforzó la relevancia de sus recursos gráficos y de su concepción del mural como herramienta de comunicación social.

Intervención en los tajamares del río Mapocho

Y la realización de un mural en los tajamares del río Mapocho que contó con la colaboración de artistas plásticos nacionales como Gracia Barrios y José Balmes (1972).

Las Brigadas Ramona Parra y artistas plásticos chilenos intervienen los tajamares del río Mapocho con un mural alusivo a la historia del Partido Comunista de Chile y al movimiento obrero chileno.

La escala de estas intervenciones confirma la importancia del espacio público en la tradición de las BRP. El mural podía funcionar como una imagen de gran formato, abierta a la circulación cotidiana y vinculada con acontecimientos políticos, sociales e históricos.

Represión, clandestinidad y retorno al espacio urbano

Inmediatamente después del Golpe de Estado de 1973 las intervenciones de estas brigadas fueron borradas y varios de sus integrantes fueron víctimas de la persecución política.

Debido a las dificultades que significó el establecimiento de una dictadura militar, los trabajos de las Brigadas se circunscribieron casi exclusivamente a producciones gráficas en pequeño formato como folletos, panfletos, carteles, entre otros, los cuales circularon dentro de un acotado espacio de clandestinidad.

Fue hacia la década de los ochenta, en víspera de la realización en nuestro país del plebiscito de 1988 que marcó la vuelta a la democracia, que estas brigadas vieron posibilitado el retorno al espacio urbano.

La desaparición de los murales y el desplazamiento hacia folletos, panfletos y carteles muestran cómo las condiciones políticas transformaron los medios de expresión. Cuando la intervención pública volvió a ser posible, el mural recuperó su función como herramienta de denuncia, memoria y movilización.

La historia de las BRP está marcada por esa tensión entre presencia y borramiento. Pintar en un muro significa ocupar un lugar visible; borrar el mural significa intentar eliminar el mensaje y la memoria asociada a él.

Una genealogía de mujeres, memoria y lucha

1946Descripciónenero 28. Muere asesinada luego de una manifestación política en la Plaza Bulnes, Ramona Parra Alarcón.

El nombre de Ramona Parra mantiene presente la memoria de una mujer asesinada tras una manifestación política. Esa memoria forma parte de la identidad histórica de las Brigadas y permite relacionar su tradición de lucha con las expresiones contemporáneas de organizaciones feministas.

En el mural asociado a «¿Para qué me casaría?», la violencia contra las mujeres no aparece como un asunto privado ni como un problema aislado. Se presenta como una cuestión social que debe ser nombrada, discutida y denunciada públicamente.

La acción de pintar juntas produce una memoria compartida. La canción aporta la crítica, la organización aporta la experiencia colectiva y el mural aporta una forma visible de intervención.

El lenguaje visual de las luchas sociales

La maquinaria siniestra que se come todo lo que encuentra a su paso expresa una amenaza amplia y destructiva. El pescador, el mapuche y el estudiante aparecen como figuras que encarnan distintas demandas sociales.

El mural feminista trabaja con una operación semejante: transforma una experiencia concreta de violencia en una denuncia pública. La agresión dentro de la pareja deja de ser invisible y se incorpora a un lenguaje colectivo de exigencia de derechos.

El mural es una expresión privilegiada porque combina texto, color, imagen, escala y ubicación. Su lectura no depende únicamente de un discurso escrito: la composición visual puede condensar una denuncia y hacerla circular entre personas diversas.

La tradición de las BRP muestra que los murales pueden comunicar mensajes relacionados con la ideología política, la realidad nacional, los derechos sociales y la memoria histórica. La intervención de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres incorpora a esa tradición la denuncia de la violencia machista y la afirmación de la lucha feminista.

Material bibliográfico sobre muralismo y gráfica social en Chile

  • Chile, ayer y hoy. Santiago: Ed. Nac. Gabriela Mistral, [1975]. [98] p.: il. 24 cm.
  • Ramona. Santiago: Sociedad Impresora Horizonte, 1971-1973. 2 v.: il., retrs.; 28 cm.
  • Cuando hicimos historia: la experiencia de la Unidad Popular. Santiago de Chile: Lom Eds., 2005. 206 p.; 21 cm.
  • Anales de la Universidad de Chile. Santiago: Impr. Del Pacífico, 1846-. v.: il.; 21 cm.
  • Salvador Allende: una época en blanco y negro. Buenos Aires: Aguilar, 1998. 235 p.; 27 cm.
  • Aisthesis. Santiago: El Departamento, 1966-. v.: il.; 26 cm.
  • Chile vive. México: El Centro, 1982. 198 p.: il. (algunas col.); 20 x 22 cm.
  • La revolución chilena no la para nadie!: Por esto los reaccionarios conspiran...! [Santiago: s.n., 1971. [4] p.: il.; 38 cm.
  • Muralismo: arte en la cultura popular chilena. Berlín: El Comitè, 1990. 223 p.: principalmente il. col., mapas; 21 x 30 cm.
  • Cartel chileno 1963-1973. Santiago de Chile; Eds. B, Grupo Zeta Z, 2004. 111 p.: principalmente il. (algunas col.); 40 cm.
  • El sábado. Santiago: El Mercurio S.A.P., 1998-. v.: il.; 30 cm.
  • Paloma. Santiago: Editora Nacional Quimantú, 1972-1973. 2 v.: il., retrs.; 26 cm.
  • Araucaria de Chile. Madrid: Ediciones Michay, 1978-1989. 12 v.; 22 cm.
  • Alvarez Caselli, Pedro. hdgch: historia del diseño gráfico en Chile. Santiago de Chile: Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2004. 187 p.: il. col.; 28 cm.
  • Bellange, Ebe. El mural como reflejo de la realidad social en Chile. Santiago: Eds. Chile América CESOC, 1995. 127 p.: il. col.; 28 cm.
  • Carrasco, Eduardo. Il sogno dipinto: i murales del Cile nella memoria storica = El sueño pintado: los murales de Chile en la memoria histórica = O sonho pintado: os murales do Chile na memória histórica. Milano: Hobby & Work, 2004. 183 p.; il. col.; 21 x 31 cm.
  • Castillo Espinoza, Eduardo. Puño y letra: movimiento social y comunicación gráfica en Chile. [Santiago], Chile: Ocho Libros Editores, 2006. 191 p.: il. (algunas col.); 28 cm.
  • Galaz, Gaspar, 1941-. Chile, arte actual. Valparaíso: Eds. Universitarias de Valparaíso, c1988. 367, 109 p.: il., retrs.; 26 cm.
  • Jara, Víctor, 1932-1973. El derecho de vivir en paz. Santiago: Warner Music Chile, 2001. 1 disco son; (ca. 58 min.); stereo digital; 4 3/4 plg.
  • Sandoval, Alejandra, 1975-. Palabras escritas en un muro: el caso de la Brigada Chacón. Santiago de Chile: Ediciones Sur, [2001]. 84 p.: il.; 22 x 22 cm.
  • Saul, Ernesto. Pintura social en Chile. Santiago: Quimantú, 1972. 96 p.: il.

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