La caída de cenizas volcánicas puede afectar la salud de las personas y los animales, contaminar el agua y los alimentos, dañar equipos y provocar sobrepeso, daños o desplomes en los techos de las viviendas y otras edificaciones.
Una preocupación común durante la caída de ceniza es el posible colapso de los edificios por el peso acumulado sobre las cubiertas. Sin embargo, este impacto es muy poco frecuente y normalmente requiere depósitos de ceniza muy gruesos, típicamente superiores a 100 mm.
Qué es la ceniza volcánica
El magma está hecho de roca parcialmente derretida que se encuentra almacenada en el interior de la Tierra.
Al igual que las gaseosas o el agua mineral, el magma contiene muchos gases disueltos en su interior, que crean mucha presión.
Durante las erupciones, estos gases son expulsados violentamente, haciendo que la roca se rompa en millones de pedazos de distintos tamaños.
Todos estos fragmentos de roca son llamados piroclastos.
El magma es expulsado en forma de fragmentos líquidos y sólidos, que son eyectados hacia arriba desde el cráter para formar una columna o nube de material transportado por el aire, del cual las partículas más finas son arrastradas por el viento.
La ceniza volcánica está formada por partículas de vidrio volcánico, roca y cristales producidas por la fuerza explosiva de la erupción.
La ceniza tiene varios tamaños, que pueden ser fácilmente entendidos por comparación con objetos del día a día.
Se distingue, por ejemplo, ceniza de color negro, blanco, gris y rojo.
Los fragmentos más grandes y pesados pueden alcanzar el tamaño de un automóvil; debido a la gravedad siempre caerán cerca al cráter.
Los fragmentos de mayores tamaños caen rápidamente en el área más cercana al volcán y los más pequeños a mayores distancias.
La distancia a la que viajan los granos de ceniza depende de su tamaño.
Las partículas de ceniza comúnmente tienen bordes rotos y afilados, lo que las convierte en un material muy abrasivo.

Por qué la ceniza puede sobrecargar un techo
El peso de la ceniza depositada sobre los techos puede hacer que colapsen.
La acumulación de ceniza puede producir enterramiento de estructuras, empuje lateral de muros, sobrepeso y desplome en los techos de las viviendas.
Los efectos de las caídas de cenizas varían ampliamente, dependiendo del volumen de material expulsado y la duración o intensidad de la erupción, los vientos y las condiciones de humedad.
Los efectos de la ceniza sobre los techos dependen principalmente de la densidad y el espesor del depósito de ceniza.
La carga asociada a una caída de ceniza puede provocar el colapso del material de cubierta, como las láminas, de la estructura de soporte, como las vigas o los muros, o de ambos.
Con cargas suficientemente grandes, superiores a 100 mm, todo el edificio puede colapsar.
La ceniza húmeda pesa más que la ceniza seca y puede aumentar rápidamente la carga sobre la cubierta.
Por este motivo, no se debe empapar la ceniza acumulada en los techos.
Al mezclarse con el agua forma una pasta pesada similar al cemento, esta mezcla no solo es más difícil de remover sino que puede favorecer el colapso de los techos de algunas casas.
La ceniza, al mezclarse con agua, forma una pasta similar al cemento que es difícil de quitar y puede colapsar techos y edificios.
Espesores y daños esperados
Las zonas de impacto de la caída de ceniza pueden clasificarse en áreas que reciben menos de 1 mm de ceniza, entre 1 y 5 mm, entre 5 y 100 mm, entre 100 y 300 mm y más de 300 mm.
Con caídas de ceniza menores de 100 mm, los daños estructurales son poco probables, aunque los elementos no estructurales, como canalones y aleros, pueden sufrir daños.
Los techos no diseñados por ingeniería, de grandes luces y con poca pendiente son especialmente vulnerables al colapso, potencialmente con espesores de alrededor de 100 mm o menos.
Los daños estructurales en edificios diseñados por ingeniería con techos de luces cortas son poco probables con espesores de ceniza inferiores a 300 mm.
De acuerdo con los espesores de ceniza esperados por las erupciones de Galeras con base en el Mapa de Amenaza, que generalmente no exceden los 40 cm, se descarta el enterramiento de viviendas y los efectos por cargas de empuje lateral a elementos con disposición vertical como puertas y ventanas.
La mayor implicación está en la transferencia de cargas verticales a elementos con disposición horizontal o subhorizontal como son los techos o cubiertas de las edificaciones.
Erupciones de tamaño similar a las ocurridas en 1989, 1992 y 1993 generarían depósitos de caída piroclástica con espesores de orden métrico en las proximidades del cráter, y de orden centimétrico y milimétrico a distancias mayores a 1 km.
En el caso de erupciones como las de los últimos 5000 años se esperaría que se generen caídas piroclásticas con espesores superiores a 30 cm en distancias menores a 5 km del cráter activo.
Factores que aumentan la vulnerabilidad
La resistencia de un techo depende de los materiales, la configuración geométrica, la inclinación de la cubierta, la longitud entre apoyos y correas, las secciones transversales de los elementos, las conexiones, la transferencia de cargas, la continuidad de los elementos, el estado y la edad de la cubierta.
En los daños observados en techos durante la erupción del Pinatubo en 1991, las causas de falla y colapso más comunes fueron, en su orden, las grandes luces superiores a 5 m, las estructuras de cubiertas de madera y los grandes voladizos en techos.
Adicionalmente, los daños fueron mayores en edificaciones no residenciales.
El efecto de la pendiente de las cubiertas resultó ser ambiguo, quizás debido a las condiciones de humedad de la ceniza con relación al ángulo de reposo.
Con 3 kPa, para un espesor equivalente de 24,5 cm de ceniza húmeda, asumiendo un peso específico de 1250 kgf/m3, se presentaron daños graves, con una probabilidad de colapso del 33%.
| Característica del techo | Riesgo o consideración |
|---|---|
| Grandes luces superiores a 5 m | Mayor probabilidad de falla y colapso |
| Estructuras de madera | Mayor vulnerabilidad observada |
| Grandes voladizos | Mayor probabilidad de daños |
| Techos no diseñados por ingeniería, de grandes luces y poca pendiente | Pueden ser vulnerables con espesores de alrededor de 100 mm o menos |
| Edificios diseñados por ingeniería con luces cortas | Los daños estructurales son poco probables con espesores inferiores a 300 mm |
Tipos de cubierta
Cubierta en teja liviana: techos que tienen como material de cobertura hojas de zinc o aluminio y hasta cartón o similares como marquesinas en marcolita u otro material acrílico o vidrio.
Cubierta en teja moderada: techos que tienen como material de cobertura tejas de asbesto-cemento o láminas predeterminadas en ciertas cerámicas.
Cubierta en teja pesada: techos que tienen como material de cobertura tejones o tejas de barro.
El estado general de la estructura hace referencia a la calificación del estado de conservación.
El estado regular se califica por la ausencia de una o varias de las condiciones del estado bueno; es decir, presencia de algunas fisuras que no implican daño estructural, la no existencia de un buen acople entre los elementos estructurales y otros aspectos de conservación.
Qué hacer antes de una caída de ceniza
Prepárate para una erupción.
Prepárate para una posible erupción.
Arma tu mochila de emergencias.
Si se espera una caída de ceniza muy espesa, se debe hacer una evaluación de la resistencia de los techos de la zona y del espesor máximo de ceniza que pueden soportar sin peligro de colapso, especialmente en instalaciones críticas y edificios destinados a servir como refugio durante la caída de ceniza.
Estas evaluaciones deben tener en cuenta la densidad tanto de la ceniza seca como de la ceniza húmeda.
Mantén puertas y ventanas cerradas.
Cubre sus bordes con trapos, mantas y cinta adhesiva para evitar que la ceniza ingrese.
Mantén fuera de los edificios, en la medida de lo posible, la ceniza que pueda entrar en la maquinaria, los vehículos, los bajantes, los suministros de agua y los sistemas de aguas residuales, como los desagües pluviales.
La gravedad de la entrada de ceniza depende de la integridad de las ventanas y entradas, de las características de las tomas de aire y del cuidado ejercido para controlar el transporte de ceniza al interior de un edificio o vivienda mediante los zapatos y la ropa.
Qué hacer durante la caída de ceniza
NO SALGAS DE CASA, a menos que sea estrictamente necesario.
No realices actividades al aire libre y, si es posible, no salgas.
Una caída sostenida de ceniza puede mantener a las personas dentro de sus casas durante horas o incluso días.
Si tienes que salir, protege tus ojos con gafas, tu nariz y boca con un paño húmedo o mascarilla y usa ropa que cubra la mayor parte del cuerpo para evitar afecciones a la piel.
Si tienes que salir, cubre nariz y boca con un pañuelo o cubreboca.
Utiliza lentes de armazón y evita los lentes de contacto para reducir la irritación ocular.
En lo posible, usa un trapo o mascarilla húmedos para nariz y boca, lávalos y mójalos con frecuencia.
Si padeces alguna enfermedad respiratoria, permanece dentro de tu casa y evita cualquier exposición innecesaria a las cenizas.
La ceniza puede resultar peligrosa para la salud.
Puede irritar la piel y, sobre todo, causar problemas respiratorios.
El polvo en el aire puede causar problemas respiratorios, irritación en las mucosas y abrasión en dentaduras en las personas y los animales.
Mascarillas y protección respiratoria
Recuerda que no todas las mascarillas ofrecen la misma protección.
Es conveniente buscar mascarillas que protejan contra material particulado, como las N95.
Esto significa que la mascarilla tiene una eficiencia de filtración de al menos el 95 % para partículas mayores o iguales a 0,3 micras.
Cabe destacar que estas mascarillas, si bien son eficientes para la ceniza, no ofrecen protección contra gases y vapores tóxicos.
La mascarilla debe ajustarse bien a la cara para impedir el ingreso de partículas; de lo contrario, su protección no será efectiva.
Quienes realicen operaciones de limpieza siempre deben usar mascarillas eficaces contra el polvo.
En ambientes con ceniza fina, usa gafas o lentes correctivos en lugar de lentes de contacto para proteger los ojos de la irritación.
Cómo limpiar la ceniza de los techos
LIMPIA LOS TEJADOS.
El peso de la ceniza depositada sobre los techos puede hacer que colapsen.
Por eso hay que limpiarlos teniendo mucho cuidado.
Es preferible limpiar los techos antes de que se acumulen más de unos pocos centímetros de ceniza.
La ceniza hace que las superficies sean mucho más resbalosas; por ello, muchas personas han muerto al caer mientras limpiaban la ceniza de sus techos.
Ten en cuenta la carga adicional causada por permanecer sobre un techo que ya puede estar sobrecargado y camina con mucho cuidado.
Usa precauciones adicionales en escaleras y techos.
Procedimiento de limpieza
- Ponte la mascarilla antes de comenzar a limpiar.
- Si no tienes una mascarilla recomendada, utiliza un paño húmedo.
- Humedece ligeramente los depósitos de ceniza antes de retirarlos con una pala.
- Utiliza una escoba para barrer la ceniza.
- Si la ceniza es muy gruesa, puedes usar una pala.
- Recógela en bolsas resistentes o costales.
- No arrojes las bolsas a la calle.
- Consulta a las autoridades sobre la disposición de la ceniza volcánica en tu comunidad.
Para limpiar la ceniza, barre utilizando una escoba; si la ceniza es muy gruesa, puedes usar una pala.
Recógela en bolsas resistentes o costales.
No los arrojes a la calle; en las ciudades hay cronogramas de recolección de ceniza.
Coordina las actividades de limpieza con tus vecinos y con las operaciones comunitarias.
Humedece la ceniza de patios y calles para reducir su suspensión, pero intenta utilizar el agua con moderación.
No empapes la ceniza, porque se convertirá en una masa dura y compacta que hará más difícil la limpieza.
No uses mangueras para limpiar la ceniza.
La ceniza, al mezclarse con agua, forma una pasta similar al cemento que es difícil de quitar y puede colapsar techos y edificios.
Para limpiar la ceniza, puedes usar poca agua hasta humedecerla y facilitar la limpieza.
NO USES MANGUERA para limpiar la ceniza.
El uso generalizado de agua para la limpieza puede agotar las reservas públicas de agua.
No laves la ceniza hacia los canalones, las alcantarillas ni los desagües pluviales.
Nunca arrojes las cenizas al desagüe para evitar que se tape.
Precauciones al subir al techo
No subas al techo si no es estrictamente necesario.
Antes de realizar la limpieza, observa si existen grietas, deformaciones, ruidos, filtraciones o señales de sobrecarga.
No permanezcas sobre una cubierta que muestre signos de inestabilidad.
La ceniza volcánica es resbalosa.
Usa extra precaución en escaleras y techos.
El peso de la persona que limpia se suma a la carga de ceniza acumulada.
Cuando sea posible, la limpieza debe ser realizada por personal capacitado y siguiendo las indicaciones de las autoridades.
¿Cómo retirar la ceniza volcánica?
Cómo evitar que la ceniza entre en la vivienda
La ceniza volcánica es una gran molestia y llega a todas partes de la casa y la oficina, incluidos televisores, computadoras, cámaras y otros equipos valiosos, donde puede causar daños irreparables.
La ceniza es diferente del polvo doméstico común.
Su estructura afilada y cristalina causa rayones y abrasión en las superficies cuando se elimina frotando o cepillando.
La forma más eficaz de prevenir daños causados por la ceniza en la maquinaria es apagar, cerrar o sellar los equipos hasta que la ceniza haya sido retirada del entorno inmediato, aunque esto no siempre sea práctico.
En climas cálidos, donde las ventanas permanecen abiertas o no existen, puede ser necesario limpiar las viviendas varias veces al día.
En general, las superficies deben aspirarse para eliminar la mayor cantidad posible de ceniza de alfombras, muebles, equipos de oficina, electrodomésticos y otros objetos.
Siempre que sea posible, se recomiendan sistemas de aspiración portátiles equipados con filtros de partículas de alta eficiencia.
Después de aspirar, las alfombras y tapicerías pueden limpiarse con un champú detergente.
Las superficies de vidrio, esmalte porcelanizado y acrílico pueden rayarse si se limpian con demasiada fuerza.
Los acabados de madera brillante perderán su brillo por efecto del polvo fino.
Aspira las superficies y después sécalas con un paño húmedo.
Utiliza métodos de limpieza que no produzcan polvo, como lavar con agua y un detergente eficaz o un agente humectante.
Siempre que sea posible, utiliza paños húmedos o aspiración.
Usa una mopa húmeda o un paño mojado para limpiar los pisos duros.
La ropa sucia requerirá detergente adicional.
Lava pequeñas cargas de ropa, utilizando abundante agua para que las prendas tengan espacio para moverse libremente.
Ten cuidado de no provocar una contaminación adicional al vaciar, limpiar y mantener los equipos de aspiración.
Durante varios meses después de una caída de ceniza, puede ser necesario reemplazar los filtros con frecuencia.
Presta especial atención a los filtros del aire acondicionado y de la calefacción.
Limpia las entradas de aire del refrigerador.
Limpia cualquier superficie que pueda expulsar aire y volver a poner la ceniza en circulación.
Canalones, agua y alimentos
PROTEGE LAS FUENTES Y RESERVORIOS DE AGUA.
Cubre los alimentos y el agua que consumes para evitar que se contaminen con la ceniza.
Lava bien los alimentos antes de consumirlos.
Consumir alimentos con ceniza puede enfermarte.
No consumas alimentos en la vía pública.
Cubre los tanques y cisternas de agua para evitar que entren en contacto con la ceniza.
No permitas que la ceniza llegue a los bajantes, las alcantarillas, los desagües pluviales ni los sistemas de aguas residuales.
La ceniza puede obstruir los canalones y aumentar la carga sobre los bordes del techo.
Protección de plantas, mascotas y animales de granja
La ceniza cae sobre las hojas de las plantas y las cubre.
Al no poder tomar luz solar, ellas mueren.
La ceniza también puede afectar a las plantas.
Al caer sobre las hojas, las tapa y las plantas no reciben luz solar.
Para evitar que esto suceda, sacude delicadamente las hojas para que la ceniza caiga.
La ceniza mejora los suelos.
La lluvia y el viento son eficaces para retirar la ceniza, y el pasto y otras plantas finalmente la incorporan al suelo, pero con grandes caídas de ceniza este proceso es demasiado lento y la ceniza debe limpiarse y retirarse de las zonas pobladas.
Los animales de granja y las mascotas también son afectados por la ceniza.
Ellos deben ser protegidos para que no la respiren.
En lo posible, deben guarecerse bajo techo o ser movidos a zonas donde no haya caído ceniza.
Mantén a las mascotas dentro de casa.
El ganado debe comer hierba que no tenga ceniza, pues la ceniza daña sus dientes y estómago.
La ceniza presente en su comida puede enfermarlos; es preferible darles alimentos balanceados, plátanos verdes u otros alimentos no afectados por la ceniza.
Conducción y vehículos durante una caída de ceniza
CONDUCE CON CUIDADO.
La ceniza hace que el pavimento se vuelva resbaloso y dificulta la velocidad.
Si es posible, evita conducir.
No conduzcas a menos que sea absolutamente necesario, porque la circulación de vehículos levanta la ceniza.
Si conducir es indispensable, hazlo lentamente, utiliza las luces delanteras y lleva suficiente líquido limpiaparabrisas.
Usar los limpiaparabrisas sobre ceniza seca puede rayar el parabrisas.
En una caída de ceniza intensa, conducir solo debe hacerse en una emergencia.
Utiliza botellas de agua y un paño para limpiar el parabrisas cuando sea necesario.
No conduzcas sin filtro de aire.
Si no puedes cambiarlo, límpialo soplando aire desde el interior hacia afuera.
Al limpiar el automóvil, retira la ceniza del interior del motor, del maletero, del área de almacenamiento de la rueda de repuesto y del habitáculo.
Lava el compartimento del motor con una manguera de jardín o un limpiador de vapor.
Otros efectos de la ceniza volcánica
La ceniza no causa incendios.
Existe la creencia popular de que la ceniza es un material incandescente y que al caer puede generar incendios, pero esto es completamente falso.
La ceniza sí afecta a los aviones.
Cuando la ceniza entra en contacto con los motores o turbinas, los daña, por lo que puede causar grandes accidentes.
La ceniza puede afectar los cultivos y cubrir terrenos dedicados a la agricultura.
También puede causar daños en acueductos, redes eléctricas y telefónicas, además de afectar la aeronavegación.
La electricidad puede interrumpirse; en las subestaciones puede producirse un cortocircuito por ceniza cuando esta se moja y se vuelve conductora.
El enterramiento de pastizales y plantas bajas puede afectar la alimentación del ganado.
El transporte por carretera puede detenerse debido a la acumulación de ceniza en las vías.
En tiempo húmedo, los depósitos de ceniza se humedecen y el aire puede estar despejado, pero en tiempo seco la ceniza puede levantarse y volver a suspenderse por el viento y el tráfico.
Como resultado, los niveles de polvo suspendido aumentan considerablemente y pueden alcanzar concentraciones potencialmente perjudiciales para la salud.
Evaluación de la vulnerabilidad de los techos
La vulnerabilidad física es el grado de pérdida o daño de un elemento o conjunto de elementos expuestos al riesgo ante la acción de un fenómeno natural de cierta intensidad.
Puede calificarse desde ausencia de daño, 0, equivalente a 0 % de daño, hasta daño o destrucción total, 1, equivalente a 100 % de daño.
Para obtener el grado de daño esperado de un elemento bajo riesgo, es posible determinar la relación entre el costo de reparación y el costo de reemplazamiento del elemento como una función de la intensidad de la amenaza.
La metodología para evaluar la vulnerabilidad comienza con la caracterización de la amenaza para establecer el patrón de intensidad que servirá como referencia para analizar la resistencia del elemento expuesto.
En el caso de la ceniza, la intensidad corresponde a la carga transferida por un determinado espesor de material acumulado sobre la cubierta.
También se realiza un inventario de los elementos expuestos en la zona de estudio, que en este caso son las cubiertas y las edificaciones.
A las cubiertas se les define el tipo de estructura, los materiales, la configuración geométrica y el estado de conservación para establecer una categorización de cubiertas tipo.
Para cada cubierta tipo se realiza un análisis de resistencia con el fin de determinar la máxima solicitación que conduce a su falla y evaluar también el impacto sobre toda la edificación.
Una vez establecidas las solicitaciones límite que conducen a la falla, se estima la probabilidad de daño mediante una función de distribución acumulativa.
Para ello se tiene en cuenta la variación de la solicitación límite debido a las heterogeneidades propias de los materiales, las dimensiones de los elementos, los efectos constructivos, la distribución de la carga de ceniza según la trayectoria del viento, el estilo de la cubierta y la humedad presente en la ceniza.
En primera instancia, el análisis de vulnerabilidad física concierne al impacto sobre la calidad de la obra de construcción, sus elementos o materiales, en cuanto a una disminución significativa de su resistencia.
No obstante, el concepto también se ha extendido a la consideración de la pérdida de funcionalidad.
La intensidad de las caídas de ceniza sobre elementos de cubiertas puede establecerse mediante las cargas ocasionadas por la ceniza depositada o su espesor equivalente.
La vulnerabilidad puede expresarse mediante funciones representadas por curvas que relacionan los valores esperados de la Relación Media de Daño y su desviación estándar con una medida de la intensidad del evento.
La Relación Media de Daño asignada a la cubierta no es igual a la de la edificación completa.
Por ello, es necesario establecer la Relación Media de Daño global a partir de la Relación Media de Daño de las cubiertas.
El comportamiento global de la edificación puede variar significativamente con respecto al comportamiento de la cubierta.
Esta afectación global puede establecerse como la relación entre el costo de reemplazar los elementos afectados, como la cubierta y los entrepisos, o incluso toda la edificación, y el costo total de la edificación.
El caso del volcán Galeras
En Ecuador existen más de 20 volcanes activos.
En Colombia, el Galeras es considerado uno de los volcanes con actividad eruptiva más recurrente.
Dentro de su actividad ha producido erupciones de tipo vulcaniano con unos 60 registros eruptivos entre 1500 y 1936 y 21 erupciones explosivas desde 1989, año en que se inició su vigilancia continua por parte del entonces INGEOMINAS, hoy Servicio Geológico Colombiano.
La actividad del Galeras se ha caracterizado por erupciones acompañadas de caídas de ceniza.
Algunas de estas caídas han durado horas o días y han cubierto áreas relativamente amplias alrededor de la zona de influencia del volcán.
El Galeras cuenta con importantes asentamientos humanos en sus laderas, incluida la ciudad de San Juan de Pasto, capital del departamento de Nariño.
En los años noventa fue escogido por la International Association of Volcanology and Chemistry of the Earth’s Interior como uno de los Volcanes de la Década, como parte del programa de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres Naturales.
El volcán Galeras es un estratovolcán que alcanza una altura máxima de 4276 msnm y se localiza en el límite oriental de la depresión interandina Cauca-Patía, en el departamento de Nariño, a 1°13,26’ N y 77°21,54’ W.
Su cráter activo se ubica a 9 km al oeste de San Juan de Pasto, capital del departamento de Nariño, que contaba con 445500 habitantes según la proyección del DANE para 2016.
El edificio volcánico del Galeras, con una edad aproximada de 4500 años, se caracteriza por la presencia de depósitos de flujos de lavas andesíticas, flujos piroclásticos y depósitos de caída, levantados dentro de una serie de complejos volcánicos más antiguos.
Los procesos eruptivos más comunes en Galeras conllevan caídas de ceniza.
Como parte de la gestión del riesgo, el Servicio Geológico Colombiano ha llevado a cabo estudios de evaluación de la vulnerabilidad física ante la caída de cenizas en la zona de influencia del volcán.
Estos estudios tienen en cuenta el tipo de estructuras expuestas y hacen hincapié en los techos y las edificaciones.
Zonas de amenaza volcánica
INGEOMINAS publicó en 1997 la tercera versión del Mapa de Amenaza Volcánica de Galeras, en el que se demarcan tres zonas de amenaza.
La zona de amenaza alta corresponde a un sector afectado con una probabilidad mayor al 20 % de que ocurran eventos volcánicos con la máxima severidad, cinco, asociados con flujos piroclásticos, donde se esperaría que no hubiera sobrevivientes y que las propiedades fueran destruidas a lo largo de su trayectoria.
Adicionalmente, esta zona sería afectada por flujos de lava, caídas piroclásticas, flujos de lodo, proyectiles balísticos, ondas de presión acústica y altas concentraciones de gases en las inmediaciones del cono activo.
La zona de amenaza media corresponde también a los fenómenos descritos en la zona de amenaza alta, pero debido a erupciones más grandes, con una probabilidad entre el 10 % y el 20 %, con severidades entre 3 y 5.
En esta zona también se contemplan los efectos de la onda de calor asociada a los flujos piroclásticos.
La zona de amenaza baja está definida por áreas que serían afectadas con una probabilidad inferior al 10 % y una severidad igual o mayor a 2.
Esta zona está delimitada principalmente por las tendencias de los depósitos de caídas piroclásticas, que incluyen la caída de ceniza, formada por partículas con tamaños no superiores a 2 mm, y la onda de presión acústica.

Información oficial y organización de la limpieza
ESCUCHA SOLO LAS FUENTES OFICIALES.
No difundas rumores por redes sociales, pues pueden causar pánico.
Usa tu radio para obtener información confiable de las autoridades de Protección Civil sobre la caída de ceniza.
En las ciudades hay cronogramas de recolección de ceniza.
No arrojes la ceniza a la calle, al desagüe, a los canalones ni a las alcantarillas.
La limpieza de grandes depósitos debe coordinarse con los vecinos y con las operaciones comunitarias para evitar sobrecargar las redes de agua y los sistemas de drenaje.
La International Volcanic Health Hazard Network fue fundada en 2003 y reúne a expertos cuyo objetivo común es comprender y abordar los efectos de las emisiones volcánicas sobre la salud.
Sus integrantes trabajan en disciplinas como la vulcanología, la salud pública y la toxicología.