¿Se puede echar hormigón después de colocar una tubería de PVC?

Cuando se coloca una tubería de PVC enterrada, el objetivo no es simplemente cubrirla, sino garantizar que conserve su posición y que pueda soportar correctamente las cargas del terreno, del pavimento o de la tierra que se coloque encima.

Podemos definir la instalación de una tubería como el conjunto de acciones que hay que realizar para colocarla en su posición definitiva, garantizando el cumplimiento de la función hidráulica y mecánica para la que ha sido diseñada.

Por tanto, una tubería de PVC puede quedar protegida por una solera o un recubrimiento de hormigón, pero el hormigón no debe utilizarse como sustituto de una cama adecuada, de un relleno correctamente ejecutado ni de una compactación cuidadosa.

Instalación de tubería PVC en zanja

Qué debe hacerse antes de cubrir una tubería de PVC

El apoyo debe realizarse de forma que los tubos reposen a lo largo de toda su caña.

El tendido de la cama de arena o material granular debidamente compactado es imprescindible para que la tubería no descanse sobre salientes o piedras que pudieran existir en la base de la zanja.

En caso necesario, deberá excavarse alojamiento en la capa de apoyo para acomodar a las uniones.

Si el fondo no satisface las condiciones de apoyo de los tubos, deberá sobreexcavarse y rellenar con un material seleccionado adecuado, colocado siguiendo correctamente el perfil longitudinal, y compactado.

Solo se puede prescindir de la cama cuando el material del terreno natural de la zanja tenga la calidad y granulometría adecuadas (arenas, zahorras naturales, etc.) según la normativa.

También se debe cuidar el ángulo de apoyo previsto en proyecto, soportándose mejor las cargas externas cuando mayor sea el ángulo de apoyo.

Cómo rellenar correctamente la zanja

El relleno de zanja tiene como misión la de garantizar la solidez en la zona de los riñones y los laterales del tubo.

La calidad del material de relleno, así como su correcta ejecución, son aspectos que influir en el comportamiento y funcionalidad a lo largo del tiempo de la tubería instalada.

El relleno de la zanja, desde la cama de apoyo hasta 30 cm sobre la clave del tubo, se debe hacer por tongadas de 15-20 cm, compactadas hasta alcanzar el grado de compactación considerado en proyecto, no menor del 95% del Proctor Normal.

Debe compactarse por debajo de la tubería y a ambos lados simultáneamente, para impedir movimientos de la tubería.

Hasta una altura de 30 cm por encima de la clave del tubo, el material de relleno debe colocarse en capas de 15 cm muy bien consolidadas lateralmente y asegurando la ausencia de coqueras bajo los riñones del tubo.

Siempre que el terreno natural tenga la calidad adecuada, se empleará en el relleno el mismo material procedente de la excavación debidamente seleccionado, evitando la caída de piedras u otros objetos que pudieran dañar al golpear los tubos durante el vertido.

Para terminar el relleno hasta la rasante del suelo, se pueden utilizar materiales ordinarios en los que se hayan eliminado los terrones y piedras gruesas.

Zona de la zanjaRecomendación de ejecución
Cama de apoyoArena o material granular debidamente compactado
Laterales y riñonesRelleno colocado uniformemente y consolidado lateralmente
Desde la cama hasta 30 cm sobre la claveTongadas de 15-20 cm
CompactaciónNo menor del 95% del Proctor Normal
Por encima de 30 cm sobre la claveRelleno hasta alcanzar la rasante del suelo
Compactadores pesadosPermitidos a partir de una altura de relleno igual o mayor a 1 m sobre la generatriz superior

¿Es recomendable recubrir la tubería directamente con hormigón?

La instalación con solera de hormigón es una solución posible cuando se necesita una superficie rígida sobre la zanja o cuando existen cargas adicionales que deben distribuirse.

Sin embargo, antes de ejecutar la solera, el tubo debe estar correctamente apoyado y rodeado por material seleccionado, especialmente en los laterales y bajo los riñones.

El relleno de las zanjas se debe realizar en dos etapas.

El material utilizado para el relleno parcial debe situarse uniformemente en la zanja.

Hasta una altura de 30 cm por encima de la clave del tubo, el material de relleno debe colocarse en capas de 15 cm muy bien consolidadas lateralmente y asegurando la ausencia de coqueras bajo los riñones del tubo.

Después puede ejecutarse la solera o la protección de hormigón prevista, siempre que el diseño de la solución tenga en cuenta las cargas y las condiciones de apoyo.

Recubrir el tubo con hormigón puede aportar protección frente a cargas exteriores, pero no constituye por sí mismo una protección antirraíces garantizada. Además, una ejecución deficiente puede dejar huecos, transmitir cargas de forma irregular o dificultar futuras reparaciones.

06. INSTALACIONES SANITARIAS - RELLENAR Y COMPACTAR

Precauciones durante la compactación

En la compactación del relleno de la zanja, desde la cama hasta 30 cm sobre la generatriz superior del tubo, se deben usar pisones vibradores mecánicos ligeros (peso máximo en funcionamiento de 0,30 kN), o placas vibratorias ligeras (peso máximo en régimen de funcionamiento de 1 kN), y con los espesores adecuados de las capas de tierra a compactar.

También se pueden utilizar compactadores específicos como la rueda compactadora de zanjas.

Los compactadores pesados se permiten a partir de una altura de relleno igual o mayor a 1 m sobre la generatriz superior de la tubería.

En tanto las obras no hayan terminado se deberán evitar cargas mayores (por ejemplo, tránsito de vehículos pesados, incluidos los de obra).

El uso de un mallazo en el hormigón puede ser apropiado para controlar la solera o distribuir las cargas, pero no reemplaza la correcta ejecución del relleno ni transforma una tubería mal apoyada en una instalación segura.

Protección frente a una jardinera y árboles

En una zona destinada a una gran jardinera, el peso de la tierra aumenta la carga sobre el terreno situado encima de la tubería.

La altura del relleno será tal que se impida la congelación de los tubos; si ello no fuera posible, deberán emplearse otros dispositivos alternativos de protección antihielo.

Si además se plantan árboles de buen porte, las raíces pueden desarrollarse alrededor de la conducción y ejercer esfuerzos sobre tubos, uniones o elementos próximos, especialmente si encuentran humedad o una zona de terreno más suelto.

Por ello, antes de plantar árboles conviene conocer con precisión el trazado de la bajante de pluviales y de la salida de fecales, comprobar el estado de las tuberías y evitar que los ejemplares queden directamente sobre las arquetas, las uniones o los cambios de dirección.

La solución más segura consiste en mantener las tuberías accesibles para inspección y reparación, utilizar un relleno adecuado y valorar una barrera física independiente cuando la proximidad de las raíces pueda ser problemática.

El hormigón puede proteger frente a determinadas cargas, pero no debe considerarse automáticamente una barrera antirraíces completa.

Uso de piezas de hormigón alrededor del tubo

Las piezas de hormigón cuadradas de treinta centímetros de lado pueden servir como elementos de protección exterior si se colocan sin transmitir cargas puntuales ni presionar directamente la tubería.

No obstante, la protección debe evitar apoyos rígidos sobre un tubo de PVC, golpes durante el montaje y puntos de contacto que puedan concentrar las cargas.

La tubería debe continuar descansando sobre una cama adecuada y quedar rodeada por material seleccionado, con los laterales bien consolidados.

Una pieza de hormigón colocada de forma improvisada alrededor del tubo no sustituye el procedimiento de instalación ni garantiza por sí sola la protección frente al peso de la tierra o al crecimiento de las raíces.

Relleno, congelación y cargas superiores

La altura del relleno será tal que se impida la congelación de los tubos; si ello no fuera posible, deberán emplearse otros dispositivos alternativos de protección antihielo.

La cantidad y el tipo de relleno situado sobre la tubería deben adaptarse a las cargas reales que tendrá que soportar: tierra de la jardinera, pavimento, tránsito ocasional o tránsito de vehículos.

En tanto las obras no hayan terminado se deberán evitar cargas mayores (por ejemplo, tránsito de vehículos pesados, incluidos los de obra).

Cuando existan dudas sobre la capacidad del conjunto, especialmente si la tubería se encuentra a escasos centímetros de la superficie, es preferible revisar la profundidad, el apoyo y el trazado antes de cerrar definitivamente la zanja.

Impermeabilización de la parte de la casa en contacto con la tierra

La protección de la parte de la casa que estará en contacto con la tierra debe resolverse como un sistema de impermeabilización del elemento constructivo, no únicamente como un recubrimiento superficial aislado.

La elección entre tela asfáltica y pintura impermeabilizante depende de la humedad existente, de la presión del terreno, del drenaje y del estado del soporte.

Una pintura impermeabilizante puede ser insuficiente si la zona queda permanentemente en contacto con tierra húmeda o sometida a presión de agua.

Una solución con tela asfáltica puede proporcionar una barrera más continua, pero requiere una preparación correcta del soporte, continuidad en encuentros y protección frente a daños durante el relleno.

La impermeabilización debe ejecutarse antes de colocar la tierra y debe protegerse para evitar que piedras u otros objetos la perforen durante el vertido y la compactación.

Aspectos que deben comprobarse antes de cubrir la instalación

  • Localizar exactamente la bajante de pluviales y la salida de fecales.
  • Comprobar que los tubos reposen a lo largo de toda su caña.
  • Excavar alojamientos para las uniones cuando sea necesario.
  • Colocar una cama de arena o material granular debidamente compactado.
  • Evitar salientes, piedras y objetos que puedan golpear el tubo.
  • Rellenar los laterales y los riñones sin dejar coqueras.
  • Compactar por debajo de la tubería y a ambos lados simultáneamente.
  • Ejecutar el relleno por tongadas de 15-20 cm.
  • Alcanzar un grado de compactación no menor del 95% del Proctor Normal.
  • Utilizar equipos ligeros hasta 30 cm sobre la generatriz superior del tubo.
  • Evitar cargas mayores mientras las obras no hayan terminado.
  • Valorar la accesibilidad futura para inspección, limpieza y reparación.
  • Separar los árboles de las tuberías, uniones, arquetas y cambios de dirección.
  • Proteger correctamente la impermeabilización antes de colocar la tierra.

Rehabilitación de tuberías enterradas

En los últimos años, el encamisado de tuberías se ha puesto de “moda” en el sector del mantenimiento por ser económico y perfecto para proteger las tuberías de saneamiento o alcantarillado.

El encamisado de tuberías se trata de una técnica que permite la reparación de tuberías enterradas de saneamiento o alcantarillado en mal estado, sin necesidad de tener que romper el pavimento y excavar hasta alcanzar la tubería, para posteriormente reponerlo.

En resumen, el encamisado de tuberías permite la reparación de tuberías enterradas en mal estado en un plazo menor y sin necesidad de realizar obras.

Este sistema a largo plazo además, ofrece una superior vida útil y supone un ahorro general ya que se evitan obras auxiliares y tiene unos costes de mantenimiento inferiores.

Hidrotec dentro la gran variedad de servicios que ofrece uno de ellos es la rehabilitación de bajantes mediante el encamisado vertical.

Esta técnica consiste en la inserción por inversión de una manga de poliéster impregnada con resina dentro del bajante utilizando aire comprimido.

Esta alternativa corresponde a la reparación de conducciones que ya presentan daños o deterioro y no sustituye la correcta protección de una tubería nueva durante su colocación y relleno.

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