Tipos de pensamiento episódico concreto: características, desarrollo y relación con otros procesos mentales

Muchas veces resumimos todos los procesos mentales relacionados con el intelecto llamándolos, simplemente, pensamientos. Sin embargo, la realidad es más compleja que este concepto tan abstracto. El concepto de pensamiento hace referencia a procesos mentales relativamente abstractos, voluntarios o involuntarios, mediante los cuales el individuo desarrolla sus ideas acerca del entorno, los demás o él mismo.

En psicología, el pensamiento se entiende como un proceso cognitivo “… en el que se experimentan o manipulan ideas, imágenes, representaciones mentales u otros elementos hipotéticos del pensamiento”. Por eso, al hablar de los tipos de pensamiento en psicología, conviene verlos como formas distintas de procesar la información.

La psicología del pensamiento estudia actividades como el razonamiento, la solución de problemas, el juicio y la toma de decisiones. Para ello se debe tener presente que las características del pensamiento humano son amplias, flexibles y dependen del contexto, la experiencia y el aprendizaje.

Qué significa pensamiento concreto

Si cada uno de nosotros recordara nuestra vida en retrospectiva, nos daríamos cuenta que en cierta etapa de nuestra niñez fantaseamos, más adelante nos volvemos concretos y ya a los 11-12 años comenzamos a razonar, y a través de esto a buscar respuestas lógicas de muchas cosas.

Así, cuando el niño tiene 7 años comienza autilizar el llamado pensamiento plástico-concreto, mediante el cual puede conocer la realidad que lo circunda y pensar sobre ella estableciendo relaciones a partir de sus sentidos.

A partir de aproximadamente los 5 años de edad, el pensamiento mágico y las creencias mágicas comienzan más o menos a decaer, coincidiendo con la adquisición de explicaciones físicas de los objetos y el mundo (período plástico-concreto).

Esta etapa concreta se extiende hasta los 11-12 años cuando logra alcanzar entonces lo que conocemos como pensamiento abstracto, que forma parte del pensamiento lógico-racional.

Por lo tanto, el plástico-concreto es un tipo de pensamiento literal que se centra en el mundo físico y sus elementos. El niño a través de sus sentidos establece relaciones que le permiten conocer la realidad, pero aún no es posible que realice hipótesis, y tampoco le es posible aplicar un aprendizaje adquirido previamente a situaciones nuevas.

Por ende, a este pensamiento se le considera el opuesto al pensamiento abstracto, ya que es utilizado para reflexionar sobre hechos, sobre el aquí y ahora, sobre objetos físicos, y sobre definiciones literales.

Características del pensamiento episódico concreto

El pensamiento concreto se organiza alrededor de experiencias, objetos, acontecimientos y situaciones que pueden observarse o relacionarse directamente con la realidad. Su funcionamiento depende en gran medida de la información que proporcionan los sentidos y de las relaciones que el individuo establece entre los elementos presentes.

  • Se centra en el mundo físico y sus elementos.
  • Reflexiona sobre hechos, sobre el aquí y ahora, sobre objetos físicos, y sobre definiciones literales.
  • Establece relaciones a partir de los sentidos.
  • Permite conocer la realidad que circunda al individuo y pensar sobre ella.
  • Todavía no permite realizar hipótesis.
  • Tampoco permite aplicar un aprendizaje adquirido previamente a situaciones nuevas.
  • Se opone al pensamiento abstracto.

En el pensamiento concreto, la persona tiende a interpretar las expresiones de acuerdo con su significado directo. Las metáforas, los símbolos y las formulaciones que exigen separar el sentido literal del sentido figurado pueden resultar difíciles de comprender.

Para entender la diferencia, por ejemplo, ante una metáfora como: “las nieves del tiempo platearon mi sien”, alguien con abstracción normal lo relacionará con la aparición de canas en la sien de la persona aludida, mientras que otra con pensamiento concreto imaginará que alguien se encuentra en algún lugar donde está nevando y le está cayendo nieve en la sien, o sea lo tomaría literalmente.

Desarrollo del pensamiento concreto durante la infancia

Hoy día, para comprender el desarrollo ontogénico del pensamiento humano aún tomamos como referencia las etapas del desarrollo cognitivo elaboradas por el famoso investigador y psicólogo suizo Jean Piaget.

Partiendo de lo anterior, se considera que el niño en edades de 3-5 años,también desarrolla un tipo de pensamiento mágico, producto de asociaciones simples y arbitrarias que hace cuando intenta entender cómo funciona el mundo.

Así, por ejemplo, éste le teme al cuco, juega con el Pato Donald, está seguro que la cigüeña le trae sus hermanitos y Santa Claus sus juguetes navideños. En esta etapa al niño le cuesta separar lo real de lo irreal y suele mezclar realidad con fantasía.

Después de los 5 años, y como era habitual en nuestro entorno, los niños nos íbamos separando de personajes como Batman, Superman, el Pato Donald…, para dedicarnos a jugar con pelotas en sus diversas versiones, ya sea tratando de meter una en forma de balón en algún viejo tinaco que hacía las veces de canasta, o golpeando una más pequeña y sólida con un bate, o simplemente, disfrutábamos haciéndolas rebotar contra paredes y suelo, o pateándolas, o intercambiando lanzamientos con otros chicos en calles, parques, patios o potreros.

La pelota, en esta etapa, se había convertido en la fascinación diaria de todos los niños del barrio.

Aproximadamente a los 5 años de edad, en mi natal Chitré, al sur de la República de Panamá, los niños del barrio solíamos disfrutar mucho de una cámara en forma de bati-ametralladora que proyectaba mecánicamente imágenes fijas, tipo pasquín, sobre Batman y Robin, famosos personajes de la ficción mundial hasta hoy día.

En realidad, no entendíamos nada porque muchos aún no sabíamos leer, y sobre todo, porque los diálogos de los personajes aparecían escritos en inglés. Sin embargo, estábamos convencidos de la existencia real de nuestros héroes, cuyo hogar imaginábamos en los Estados Unidos de América.

También nos divertíamos con las llamadas cómicas, cuyas imágenes veíamos en pasquines y revistas, ya que la televisión apenas llegaba al país.

Cuando llegamos a la escuela secundaria, en aquellos tiempos a los 13 años de edad, observé cómo un vecino de la misma edad, se dedicaba constantemente a leer y hacer experimentos.

Recuerdo que en una ocasión escribió con jugo de limón sobre una hoja de papel y luego pasó una vela encendida por debajo del papel, y todo lo escrito, invisible a nuestros ojos, se iba tornando legible por efecto del calor.

Luego me dio una larga explicación del por qué sucedía eso, aunque en verdad, no le entendí mucho.

Con el tiempo, esta persona se convirtió en un destacado alumno en física, química y matemáticas, pero paralelamente, también empezó a elaborar cuentos, ensayos, obras de teatro y sobre todo poesías, con los que ganó varios premios a nivel nacional e internacional.

Evidentemente, nuestro pensamiento fue cambiando con los años.

Del pensamiento mágico al pensamiento concreto

El pensamiento concreto aparece en una fase de transición entre el pensamiento mágico y el pensamiento abstracto. En los primeros años, el niño interpreta el mundo mediante asociaciones simples y arbitrarias, y mezcla con facilidad la realidad y la fantasía.

Así, por ejemplo, éste le teme al cuco, juega con el Pato Donald, está seguro que la cigüeña le trae sus hermanitos y Santa Claus sus juguetes navideños.

A partir de aproximadamente los 5 años de edad, el pensamiento mágico y las creencias mágicas comienzan más o menos a decaer, coincidiendo con la adquisición de explicaciones físicas de los objetos y el mundo (período plástico-concreto).

El pensamiento mágico confiere intenciones a elementos que no cuentan con voluntad ni consciencia propias, y menos aún capacidad para actuar siguiendo planes. Por otro lado, el pensamiento mágico no es propio solo de la etapa de la infancia: también aparece en adultos pertenecientes a sociedades y culturas poco familiarizadas con la escritura y con la ciencia.

Partiendo de lo anterior, se considera que el niño en edades de 3-5 años,también desarrolla un tipo de pensamiento mágico, producto de asociaciones simples y arbitrarias que hace cuando intenta entender cómo funciona el mundo.

Es así como empezó a predominar en él lo que conocemos actualmente como pensamiento mágico-primitivo, un tipo de pensamiento al que le cuesta separar lo real de lo irreal.

No obstante, como señalé en el artículo anterior, el pensamiento mágico-primitivo ha tenido una gran importancia en el desarrollo del pensamiento lógico-racional, y su vigencia, lejos de desaparecer, parece ir en aumento tanto en su forma pura, llena de primitivismo, como en formas más estilizadas y modernas, a veces creadas por el propio pensamiento lógico racional.

Así, los humanos actuales podemos distinguir uno del otro, pero también nos cuesta extinguir su convivencia.

El pensamiento concreto y el pensamiento abstracto

El pensamiento concreto y el pensamiento abstracto representan formas diferentes de procesar la información. El primero se apoya en objetos físicos, hechos observables y definiciones literales; el segundo permite reflexionar sobre aquello que no está presente de forma material.

Esta etapa concreta se extiende hasta los 11-12 años cuando logra alcanzar entonces lo que conocemos como pensamiento abstracto, que forma parte del pensamiento lógico-racional.

A medida que el cerebro del ser humano fue aumentando en complejidad, tanto por su evolución filogenética, como por su desarrollo ontogénico, emerge el pensamiento lógico-racional, que es el que utilizamos actualmente los seres humanos aceptados como normales. El mismo, señalaba, se genera en la pubertad (11-12 años).

Ya en esta etapa de adolescente, el pensamiento lógico racional nos sirve para entender todo aquello que nos rodea, así como las relaciones o diferencias que existen entre las acciones, los objetos o los hechos observables, además de resolver las situaciones diarias, a través del análisis, la comparación, el razonamiento, la abstracción y la imaginación.

Tipo de pensamientoForma de procesar la información
Pensamiento mágicoMezcla realidad con fantasía y establece asociaciones simples y arbitrarias.
Pensamiento plástico-concretoSe centra en el mundo físico, los sentidos, los hechos y las definiciones literales.
Pensamiento abstractoPermite formular hipótesis, generalizaciones y reflexiones que no dependen de objetos presentes.
Pensamiento lógico-racionalUtiliza el análisis, la comparación, el razonamiento, la abstracción y la imaginación.

Limitaciones del pensamiento concreto

La principal limitación del pensamiento concreto es su dificultad para apartarse de la información inmediata. La persona puede comprender un objeto o un hecho presente, pero encuentra más dificultades cuando debe imaginar posibilidades, formular hipótesis o transferir un aprendizaje a una situación nueva.

El niño a través de sus sentidos establece relaciones que le permiten conocer la realidad, pero aún no es posible que realice hipótesis, y tampoco le es posible aplicar un aprendizaje adquirido previamente a situaciones nuevas.

Por ende, a este pensamiento se le considera el opuesto al pensamiento abstracto, ya que es utilizado para reflexionar sobre hechos, sobre el aquí y ahora, sobre objetos físicos, y sobre definiciones literales.

Esta diferencia también explica por qué determinadas expresiones simbólicas, metafóricas o ambiguas pueden interpretarse literalmente cuando predomina un modo de pensamiento concreto.

Presencia del pensamiento concreto en algunas condiciones

El pensamiento plástico-concreto también podemos encontrarlo en algunas personas con retardo mental o demencias, ya que en los primeros su cerebro no ha madurado o ha sufrido un temprano deterioro (no ha corticolizado, o se detiene su corticolización), mientras en los segundos, se ha perdido su integridad neuronal (se ha descorticolizado), por lo que su identificación tiene utilidad diagnóstica en este tipo de pacientes.

Su identificación tiene utilidad diagnóstica en este tipo de pacientes.

La observación de la forma en que una persona interpreta metáforas, clasifica objetos, comprende relaciones y transfiere aprendizajes puede aportar información sobre el funcionamiento de sus procesos cognitivos.

Relación con otros tipos de pensamiento

Los tipos de pensamiento en psicología pueden clasificarse según la forma en que procesan la información: unos reducen la incertidumbre y buscan una respuesta práctica, como el pensamiento lógico o convergente; otros amplían las posibilidades, por ejemplo, el creativo o el divergente; y algunos evalúan las relaciones, evidencias o consecuencias, entre ellos el pensamiento analítico, crítico y sistémico.

Esta clasificación ayuda a comprender mejor las características del pensamiento humano, como el pensamiento analítico, creativo y crítico, porque muestra que para pensar bien hay que elegir el enfoque adecuado según cada situación.

Pensamiento lógico-racional

El pensamiento lógico-racional se genera en la pubertad (11-12 años). Ya en esta etapa de adolescente, el pensamiento lógico racional nos sirve para entender todo aquello que nos rodea, así como las relaciones o diferencias que existen entre las acciones, los objetos o los hechos observables, además de resolver las situaciones diarias, a través del análisis, la comparación, el razonamiento, la abstracción y la imaginación.

El pensamiento lógico se basa en ordenar las ideas de manera coherente para llegar a una conclusión válida. Se utiliza para comparar premisas, seguir una secuencia de causa y efecto o revisar si una explicación tiene sentido.

Es esencial en el razonamiento matemático, científico, jurídico y clínico, pero también en decisiones cotidianas.

Pensamiento analítico

El pensamiento analítico consiste en dividir una situación en partes más pequeñas para entenderla mejor. Se utiliza cuando se comparan datos, se investigan causas, se detectan patrones o al separar lo importante de lo secundario.

Comprender una situación dividiéndola en partes pequeñas o determinando las implicaciones de una situación paso a paso estableciendo causalidades.

Incluye la organización de las partes de un problema o situación en una forma sistemática, haciendo comparaciones de las diferentes características o aspectos, estableciendo prioridades sobre una base racional, identificando secuencias de tiempo, relaciones causales o relaciones condicionales (si … entonces …).

Cuando se piensa analíticamente, se centra la atención en objetos aislados o en las partes que los componen, asignando propiedades a esos objetos y partes para explicar un hecho.

Pensamiento crítico

El pensamiento crítico consiste en evaluar de manera objetiva y sistemática la validez de ideas, argumentos o información. Se basa en la lógica, el análisis y la evidencia, y evita aceptar afirmaciones sin someterlas a un escrutinio riguroso.

Permite evaluar la información antes de aceptarla como verdadera. Implica revisar las evidencias, detectar contradicciones, identificar los sesgos y preguntarse si una afirmación tiene bases suficientes.

El pensamiento crítico es un tipo de pensamiento que se propone analizar o evaluar la estructura y consistencia de los razonamientos, particularmente opiniones o afirmaciones que la gente acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana.

Tal evaluación puede basarse en la observación, en la experiencia, en el razonamiento o en el método científico.

El Pensamiento Crítico se basa en valores intelectuales que tratan de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares, por lo que requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad.

Pensamiento creativo

En el pensamiento creativo se juega a crear soluciones originales y únicas ante problemas, mediante el cuestionamiento de las normas que en un principio parecen ser evidentes.

El pensamiento creativo es la capacidad de producir nuevas ideas, conectar elementos que parecían separados y encontrar soluciones diferentes a las habituales.

De igual forma, como ya señalé anteriormente, como un perfeccionamiento del pensamiento lógico-racional, o como otro tipo de pensamiento, los seres humanos también contamos con el pensamiento creativo, el cual consiste en el desarrollo de nuevas ideas y conceptos, así como en la habilidad de formar nuevas combinaciones de ideas para llenar una necesidad.

Por lo tanto, el resultado o producto de este pensamiento tiende a ser, además de nuevo, original.

Por ejemplo, una silla de columpio parece “predestinada” a ser utilizada en un tipo de juguete muy particular, pero es posible transgredir esta idea utilizándola como soporte para una maceta que cuelga de un porche.

Pensamiento convergente

En el pensamiento convergente se da un proceso por el cual nos damos cuenta de que hay diferentes hechos o realidades que encajan entre sí a pesar de que en un principio parecía que no tenían nada en común.

El pensamiento convergente busca llegar a una respuesta concreta entre varias posibilidades.

Es de utilidad cuando se necesita elegir la alternativa más adecuada, resolver un problema, tomar una decisión de diagnóstico o seleccionar la mejor estrategia según determinados criterios.

Pensamiento divergente

En el pensamiento divergente se establece una división entre dos o más aspectos de una idea, y se explora las posibilidades de mantener esta “partición”.

El pensamiento divergente funciona en sentido contrario al convergente, abriendo posibilidades, creando alternativas y permitiendo explorar distintas soluciones para un mismo problema.

Es de gran valía para la creatividad, la innovación, el aprendizaje y la resolución de conflictos, porque ayuda a encontrar nuevas respuestas.

Pensamiento sistémico y holístico

El pensamiento sistémico se caracteriza por considerar las interacciones entre diferentes elementos dentro de un conjunto o sistema, en lugar de analizarlos de manera aislada.

Este enfoque busca comprender cómo los componentes de un sistema se afectan mutuamente y cómo contribuyen al comportamiento global del mismo.

El pensamiento sistémico permite observar una situación como parte de un conjunto de relaciones. En lugar de mirar un problema de forma aislada, analiza cómo interactúan sus componentes y qué consecuencias puede generar un cambio en un elemento del sistema.

El pensamiento holístico no pone el énfasis en las partes, sino en el todo, especificamente en las relaciones entre las partes o en cómo encajan unas con otras.

En gran medida se contrapone al Pensamiento Analítico. La distinción fundamental radica en poner el foco en los «individuos» o en las «partes», como hace el Pensamiento Analítico o hacerlo en sus «relaciones», como hace el Pensamiento Holístico.

Pensamiento intuitivo

El pensamiento intuitivo se basa en la capacidad de llegar a conclusiones de forma rápida y sin un razonamiento consciente evidente.

Suele surgir de manera automática, influido por experiencias pasadas, patrones previamente aprendidos y emociones.

Es común en situaciones donde se necesita una respuesta inmediata o cuando no se dispone de toda la información disponible.

Pensamiento metacognitivo

El pensamiento metacognitivo implica reflexionar sobre los propios procesos mentales y ser consciente de cómo pensamos y aprendemos.

Es la base de la autorregulación del aprendizaje, ya que nos permite evaluar nuestras estrategias cognitivas, identificar errores y buscar formas de mejorar.

Pensamiento mágico

El pensamiento mágico confiere intenciones a elementos que no cuentan con voluntad ni consciencia propias, y menos aún capacidad para actuar siguiendo planes.

Por otro lado, el pensamiento mágico no es propio solo de la etapa de la infancia: también aparece en adultos pertenecientes a sociedades y culturas poco familiarizadas con la escritura y con la ciencia.

Así, lo anterior dio como resultado que empezara a utilizar la lógica de las operaciones mentales sobre la realidad externa para explicar el funcionamiento de esta última, lo que lo llevaba a conclusiones basadas en supuestos informales, erróneos o no justificados y, frecuentemente, sobrenaturales que le generaban ideas carentes de fundamentación empírica robusta.

Es así como empezó a predominar en él lo que conocemos actualmente como pensamiento mágico-primitivo, un tipo de pensamiento al que le cuesta separar lo real de lo irreal.

Así, por ejemplo, como destaca Manuel Hinds: “Los pueblos primitivos comenzaron a atribuir a dioses, o grupos de ellos, todo lo que pasaba en el mundo físico y también de lo que hacían los seres humanos con su vida. Si un rayo caía a la tierra, era porque algún dios, enojado por algo, había decidido tirarlo. Si una ciudad era derrotada en una guerra era porque la diosa a cargo de ésta se le había volteado.El mundo entero era como un tablero de ajedrez en el que jugaban los dioses.

Pensamiento duro y pensamiento suave

El pensamiento duro utiliza conceptos lo mas definidos posibles, y trata de evitar las contradicciones.

El pensamiento duro tiende a ser rigurosamente lógico, preciso, exacto, específico y coherente.

Denominación propuesta por Roger van Oech, que lo contrapone al pensamiento Suave. Los conceptos duros son muy concretos, sin ambigüedad, mientras que los suaves admiten muchas más matizaciones.

El pensamiento suave es más efectivo en la fase de incubación, cuando se están buscando nuevas ideas.

Este tipo de pensamiento se caracteriza por utilizar conceptos con unos límites muy difusos y poco claros, a menudo metafóricos, y la tendencia a no evitar las contradicciones.

Perspectiva evolutiva del pensamiento humano

En realidad, el desarrollo del pensamiento humano podemos verlo primeramente desde una óptica filogenética, una vez que el cerebro del Homo sapiens sapiens adquirió las características anatómicas y la vascularización del humano actual.

Esta expansión cerebral se inició de manera más marcada en uno de sus antecesores, o grupo evolutivo diferente (según la línea evolutiva horizontal o verticalista que tomemos en cuenta), el Homo habilis (habilidoso), el cual era capaz de fabricar y utilizar una gran variedad de herramientas de piedra para cazar y realizar otras acciones del día a día, y cuya sociedad seguía una jerarquía, siendo liderados por un macho alfa, mientras que el resto estaban por debajo y se dividían en grupos dependiendo de la tarea que realizaran, y aunque aún no era capaz de usar el lenguaje, se comunicaba por sonidos.

Posteriormente el Homo erectus (de pie), también manejaba la tecnología de piedra para la fabricación de armas, pero vivía en grupos pequeños, de alrededor de 30 personas, y desarrolló cierto nivel de intercambio y socialización entre tribus, probablemente para el intercambio de información, bienes y mujeres, y así evitar el empobrecimiento genético de la endogamia.

Igualmente, no es probable que esta especie manejara el lenguaje articulado. Sin embargo, de acuerdo al tamaño de sus cerebros y su conducta la Antropología los ubica como seres con un pensamiento homínido.

El Homo sapiens tanto sapiens, como neanderthalensis, salvo algunas diferencias anatómicas, contaban con un cerebro morfológicamente apto para desarrollar a futuro la forma de pensamiento que predominantemente utilizamos los humanos adultos actuales, o sea el pensamiento lógico-racional, pero no así con una mente apta para tal fin, por lo que encontró serios escollos para desarrollar éste de inmediato.

Tal como señalaba en el artículo anterior, con su cerebro recientemente evolucionado, poco estimulado y con experiencias menos ricas y casi homogéneas, el hombre primitivo tenía mucho menos capacidad de analizar, comparar, razonar, abstraer e imaginar que los humanos posteriores.

Con el desarrollo del pensamiento lógico-racional, y como resultado, la llegada de la ciencia, los seres humanos comprendimos que había mucho que podíamos hacer con nuestras vidas, no sólo acurrucarnos en una cueva temblando del miedo, creyendo que los rayos de una tormenta significaban que los dioses habían decidido destruirnos y que contra eso no podíamos hacer nada.

La gente fue entendiendo los orígenes eléctricos de los rayos, lo cual llevó al establecimiento del control humano sobre la electricidad, lo cual a su vez llevó al desarrollo de la ciencia y la ingeniería eléctrica que tanto bien han hecho a la humanidad.

Esto, repetido en miles de campos, llevó al triunfo de la razón sobre la superstición.

El papel del razonamiento en la transición hacia lo abstracto

Mediante el análisis examinamos detalladamente las cosas para conocer sus características, cualidades, o su estado.

A través de la comparación establecemos sus relaciones, diferencias o semejanzas.

Por medio del razonamiento resolvemos problemas, extraemos conclusiones y aprendemos de manera consciente los hechos, estableciendo conexiones causales y lógicas necesarias entre ellos.

El mismo puede ser deductivo, inductivo o por analogías.

El pensamiento deductivo parte de afirmaciones basadas en ideas abstractas y universales para aplicarlas a casos particulares.

Este tipo de pensamiento no parte de afirmaciones generales, sino que se basa en casos particulares y, a partir de ellos, genera ideas generales.

La abstracción, considerada la más desarrollada de las funciones corticales, y un buen indicador de la función intelectual en general, ya vimos cómo nos permite la adquisición del conocimiento intrínseco de las cosas prescindiendo de sus cualidades materiales y así podemos hacer generalizaciones válidas sobre las cosas después de adquirir dichos conocimientos.

A través de la imaginación concebimos ideas, proyectos o creaciones innovadoras.

Algunas clasificaciones toman los tipos de razonamiento como formas de pensamientos particulares, así, hablan de pensamiento deductivo, inductivo, análogo, de igual forma, también hablan de pensamiento abstracto.

Sin embargo yo prefiero hablar de pensamiento lógico-racional, como el producto de los diferentes procesos antes señalados.

Importancia de desarrollar distintos tipos de pensamiento

Desarrollar los distintos tipos de pensamiento permite responder mejor a los problemas que no tienen fácil solución.

En la vida académica y profesional, más allá de memorizar datos, es necesario poder analizarlos, cuestionar fuentes, proponer ideas, razonar con coherencia y comprender cómo una decisión afecta a otras áreas.

Esta clasificación ayuda a comprender mejor las características del pensamiento humano, como el pensamiento analítico, creativo y crítico, porque muestra que para pensar bien hay que elegir el enfoque adecuado según cada situación.

Conocer los diferentes tipos de pensamiento es vital para entender cómo funciona la mente cuando estudias, trabajas, argumentas, creas una solución o enfrentas una situación compleja.

En psicología, el pensamiento forma parte de los procesos cognitivos vinculados con el comprender, juzgar y resolver problemas.

Por ello, estudiar estos mecanismos es esencial para interpretar la conducta humana.

El método científico, como fiel producto del pensamiento que lo engendró, emplea elementos de observación, análisis, comparaciones y razonamientos que han permitido llegar a innumerables conclusiones benéficas para la humanidad.

No puedo dejar de destacar en este escrito, el gran impacto del pensamiento lógico-racional en todas las ramas del saber humano, y sobre todo en la ciencia, donde a través de una herramienta muy eficaz y útil, el método científico, ha permitido, entre otras cosas, el alargamiento de la vida.

Para muchos, la génesis del pensamiento lógico-racional le pone el sello de salida a la homonización y el de entrada a la humanización.

Base neurobiológica del pensamiento

Referente a su neurobiología, el pensamiento lógico-racional se da preferente con la participación de los lóbulos frontales del cerebro, principalmente de la corteza prefrontal dorsolateral.

Aunque el pensamiento en general, sostiene el neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás en sus trabajos de magnetoencefalografía, consiste en una de tantas oscilaciones neuronales o estados funcionales del cerebro, al igual que la consciencia, las emociones, la memoria, y otras funciones psíquicas, que se originan por una actividad oscilatoria y eléctrica intrínseca de las neuronas.

El mismo parece producirse por esta activación breve y simultánea de conexiones neurales dispersas en todo el cerebro.

Las estructuras neurobiológicas involucradas en el procesamiento del pensamiento lógico-racional son predominantemente corticofrontales (razón), diferentes a las asociadas al pensamiento mágico-primitivo, más mesolímbicas (recompensa, emoción), aunque todas estas estructuras se interrelacionan.

Neurobiológicamente hablando, por la fascinación que continúa provocando principalmente en adultos racionales, se considera que el pensamiento mágico-primitivo provoca una gratificación asociada al sistema de recompensa dopaminérgico (vía mesolímbica).

Igualmente, Antonio Chávez lo asocia a los circuitos neurohormonales de recompensa y socialización, donde la dopamina es el mensajero decisivo para, en el eje frontal-temporal, agudizarlo como la dimensión cognitiva de una estrategia biológica de afrontamiento del estrés.

De esta forma, lo mágico parece gratificarnos y/o liberarnos de ansiedades.

El pensamiento concreto dentro de una visión amplia

Con lo que hemos visto hasta ahora ya queda claro que los pensamientos son altamente complejos y, en muchos casos, tan abstractos que encasillarlos en categorías herméticas supone caer en el reduccionismo.

Aunque existen múltiples formas de clasificar los tipos de pensamiento, estos siete que vamos a considerar son muy importantes para comprender cómo se estudia, trabaja, se argumenta, se crean ideas y se resuelven problemas.

El pensamiento episódico concreto puede entenderse dentro de esta diversidad como una modalidad centrada en la experiencia directa, los acontecimientos particulares y los elementos observables. Su utilidad se relaciona con la capacidad de reconocer, organizar y comprender situaciones concretas antes de avanzar hacia generalizaciones, hipótesis o explicaciones abstractas.

La actividad de pensar es muy rica en formas y estrategias.

La Creatividad es una actividad de pensar.

Por tanto, independientemente de que podamos aplicar Técnicas de creatividad en una sesión de generación de ideas, el hecho de comprender la naturaleza de la Creatividad es muy importante para poder fomentarla.

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