¿Cuántos centímetros compacta un rodillo?

La profundidad que puede compactar un rodillo depende del tipo de suelo, el espesor de la capa, el peso y el tipo de máquina, la frecuencia, la amplitud, la humedad y la velocidad de avance.

Como referencia general, los rodillos vibratorios pueden alcanzar profundidades de compactación de entre 200 y 500 mm (8 - 20 pulgadas) en suelos, dependiendo del peso del rodillo, las características de vibración y el tipo de suelo.

Profundidad de compactación por tipo de suelo

Profundidad aproximada según el tipo de material

MaterialProfundidad aproximadaCondiciones principales
Suelo arcilloso10 a 15 centímetrosLa arcilla retiene mucha agua y se necesita más esfuerzo para comprimirla.
Suelo arenoso15 a 20 centímetrosEs más fácil compactar suelos arenosos que arcillosos.
Suelo de grava20 a 25 centímetrosLa grava se compone de partículas más grandes y de forma irregular.
Suelo arenoso con vibración20 a 30 centímetrosAgregar vibraciones puede aumentar la profundidad de compactación entre 5 y 10 centímetros.
Asfalto mezclado en caliente5 a 10 centímetrosLa temperatura del asfalto durante la compactación juega un papel muy importante.
Asfalto frío3 a 8 centímetrosLa profundidad de compactación puede ser ligeramente menor.

Estas cifras corresponden especialmente a un rodillo compactador de 1 tonelada, por lo que no deben aplicarse de forma automática a máquinas de mayor peso o a otros tipos de rodillo.

Cómo influyen el peso y el tipo de rodillo

Hay varios tipos de rodillos de camiones disponibles en el mercado, cada uno diseñado para tareas de compactación específicas.

Los rodillos estáticos dependen de su propio peso para compactar el material, mientras que los rodillos vibratorios usan vibraciones para mejorar el efecto de compactación.

El diseño del rodillo, incluido su peso, tamaño del tambor y características de vibración, juega un papel importante en la determinación de la máxima profundidad de compactación.

Los rodillos más pesados generalmente tienen una mayor profundidad de compactación debido al aumento de la presión que ejercen sobre el material.

Del mismo modo, los tambores más grandes pueden cubrir un área más amplia y aplicar una presión más uniforme, lo que resulta en una mejor compactación.

La compactación vibratoria es generalmente más efectiva que la compactación estática, ya que puede lograr una compactación más profunda en un tiempo más corto.

Esto se debe a que las vibraciones reducen la fricción interna del material y permiten que se asiente más fácilmente.

Rodillos vibratorios

Los rodillos vibratorios pueden lograr profundidades de compactación más profundas en comparación con los rodillos estáticos.

Son máquinas caracterizadas por transmitir el esfuerzo de compactación al terreno mediante la vibración de una masa, que puede ser un cilindro o un bloque aislado.

Estos equipos combinan los esfuerzos estáticos con los dinámicos.

Eliminan en gran medida la fricción interna entre las partículas del suelo y mejoran la compactación.

El resultado es mejor en terrenos granulares que en terrenos cohesivos.

Otro efecto es el despegue del rodillo del suelo debido al impacto que este ejerce por la vibración.

Todo ello ha propiciado mayores rendimientos que la compactación estática, pudiendo compactarse tongadas de mayor espesor.

La acción de un rodillo vibrante equivale a la de otro estático de mucho mayor peso, según el material a compactar.

Rodillos estáticos

Los rodillos estáticos dependen exclusivamente de su propio peso para compactar el material.

Su profundidad de actuación suele ser inferior a la de un rodillo vibratorio de características equivalentes, especialmente cuando se trabaja con suelos granulares y capas de mayor espesor.

En las últimas pasadas de algunas superficies, la compactación estática puede ser conveniente para evitar marcas, controlar el acabado o trabajar sobre materiales que ya han alcanzado una densidad elevada.

Rodillos neumáticos

Los rodillos neumáticos se usan comúnmente para la compactación de asfalto.

Un rodillo neumático tiene varios neumáticos de goma lisos en la parte delantera y trasera, en lugar de un tambor de acero.

Se utiliza para la compactación de capas de asfalto finas y sellado: sus neumáticos amasan el asfalto, creando una superficie lisa y densa sin agrietarlo.

También se emplea en la compactación de suelos granulares finos y cohesivos, donde el efecto de amasado es beneficioso.

El compactador de neumáticos es un equipo en el cual el rodillo metálico es reemplazado por una serie de neumáticos montados en los ejes del vehículo.

Se utiliza principalmente para superficies pequeñas a medianas o para trabajos de acabado.

Se prefiere sobre un rodillo vibratorio en el asfalto cuando se busca un acabado de superficie superior y un sellado efectivo, o en suelos donde el amasado es más efectivo que la vibración.

Rodillos de pata de cabra

El rodillo de pata de cabra tiene un tambor con protuberancias en forma de “patas” o “tacos”.

Está diseñado para compactar materiales cohesivos, como arcilla y limo.

Las patas penetran en el material, amasándolo y rompiendo los terrones, logrando una compactación profunda y uniforme.

Es ideal para bases de carreteras y rellenos.

Los rodillos de tiro pata de cabra vibrante se utilizan fundamentalmente en arcillas, limos arcillosos, arcilla limosa y grava con aglutinantes arcillosos, es decir, suelos cohesivos y muy cohesivos, especialmente en terrenos con humedad excesiva.

El rodillo para obras de tierra se presta entonces especialmente bien para aplicaciones en suelos cohesivos.

El tambor de pie apisonador consigue ampliar la superficie, acelerando así el secado del terreno subyacente.

Rodillos monocilíndricos y tándem

El rodillo de un solo rodillo, o monocilíndrico, es la máquina ideal para la obra gruesa.

Equipado con un rodillo liso o pies de apisonamiento, es una máquina potente que puede compactar, comprimir y alisar un suelo rellenado o el asfalto de una carretera.

Un rodillo compactador simple, o de un solo tambor, tiene un tambor de acero grande en la parte delantera y neumáticos en la parte trasera.

Es el más común para la compactación de tierra y materiales granulares.

Con dos rodillos de acero, los compactadores tándem o de doble rodillo se utilizan para compactar suelos gruesos, ya sean asfálticos o con grano grueso.

Un rodillo doble, o tándem, tiene dos tambores de acero, uno en la parte delantera y otro en la trasera.

Es ideal para la compactación de asfalto y capas de base, ya que proporciona una compactación uniforme en dos puntos, logrando un acabado liso y denso con menos pasadas.

Profundidad de compactación según el peso de la máquina

Tratándose de suelos, las tongadas óptimas para un rodillo de 3-4 t son de 20 a 30 cm.

Los rodillos de 10-12 t pueden compactar tongadas de 50-60 cm.

Estas cifras describen el espesor de tongada que puede trabajarse en determinadas condiciones, no una profundidad universal aplicable a cualquier terreno.

Para determinar la profundidad de compactación máxima de un rodillo de camión, se deben considerar varios factores.

Primero, el tipo y el diseño del rodillo deben evaluarse para garantizar que sea adecuado para la tarea de compactación específica.

Además, las pruebas de campo se pueden realizar para determinar la máxima profundidad de compactación que se puede lograr con una combinación particular de rodillos y material.

Estas pruebas generalmente implican compactar una sección de prueba del material usando el rodillo y midiendo la densidad y profundidad de compactación en varias ubicaciones.

Espesor de la capa y profundidad efectiva

El espesor de la capa es uno de los factores que más condiciona cuántos centímetros puede compactar el rodillo.

Si intenta compactar una capa de 50 cm con un rodillo manual, el fondo quedará suelto.

Lo ideal son capas de 20 a 30 cm.

Los suelos cohesivos requieren capas más delgadas, no mayores a 15-20 cm, para que la onda vibratoria penetre efectivamente.

Las capas más gruesas requieren más pasadas o un rodillo más potente.

La amplitud de vibración se refiere a la distancia máxima que el tambor vibratorio se mueve hacia arriba y hacia abajo con cada vibración.

Alta amplitud: se utiliza para compactar capas gruesas de materiales granulares o cohesivos, ya que el mayor movimiento del tambor proporciona una energía de compactación más profunda.

Baja amplitud: se utiliza para compactar capas delgadas, materiales finos o asfalto, donde se busca una compactación superficial y un acabado liso sin fracturar el material.

Muchos rodillos modernos permiten al operador seleccionar entre alta y baja amplitud para adaptarse a las condiciones del material y el espesor de la capa.

Influencia del tipo de suelo

Las propiedades del material que se compactan también tienen un gran impacto en la profundidad de compactación máxima.

Por ejemplo, los suelos cohesivos, como la arcilla, tienden a ser más difíciles de compactar en comparación con los suelos granulares, como la arena.

Esto se debe a que los suelos cohesivos tienen una mayor fricción interna y requieren más energía para descomponer las partículas del suelo y lograr la compactación.

Los suelos granulares, como arenas y gravas, responden excepcionalmente bien a la vibración de alta frecuencia.

Debido a que poseen poca cohesión, la vibración reacomoda las partículas rápidamente.

Los rodillos vibratorios son idóneos en arenas y gravas sin finos y en terrenos húmedos cohesivos.

Las arcillas presentan un reto mayor debido a su plasticidad.

El contenido de humedad del material es otro factor importante.

Se requiere un contenido de humedad óptimo para una compactación efectiva, ya que demasiada o muy poca humedad puede evitar que el material alcance su densidad máxima.

Es crucial monitorear el contenido de humedad, ya que una arcilla muy seca nunca alcanzará la densificación deseada, sin importar cuántas veces pase el equipo.

¿Cuántas pasadas necesita el rodillo?

La profundidad en centímetros y el número de pasadas están relacionados, pero no significan lo mismo: un rodillo puede trabajar una determinada tongada sin alcanzar la densidad especificada si la humedad, la amplitud o la velocidad no son adecuadas.

El número de pasadas óptimo para lograr la compactación deseada depende de varios factores y a menudo se determina en campo mediante pruebas.

  • Tipo de material: cada material tiene una respuesta diferente a la compactación.
  • Espesor de la capa: capas más gruesas requieren más pasadas o un rodillo más potente.
  • Tipo de rodillo: vibratorio, pata de cabra, neumático, etc.
  • Humedad del material: la humedad óptima es crucial para una compactación eficiente.
  • Velocidad del rodillo: una velocidad demasiado alta reduce la energía de compactación por unidad de área.
  • Especificaciones del proyecto: los ingenieros suelen definir la densidad y el número de pasadas requeridos.

Suelos granulares

El número de pasadas recomendado para arenas y gravas está entre 3 y 5 pasadas.

Se recomienda una velocidad constante de avance.

Generalmente, con un rodillo vibratorio sencillo de buena capacidad, la densidad máxima se alcanza rápidamente en las primeras tres vueltas.

Suelos cohesivos

El número de pasadas recomendado para arcillas y limos está entre 6 y 10 pasadas.

Aquí, el peso estático del tambor es tan importante como la fuerza dinámica.

Estos suelos requieren capas más delgadas, no mayores a 15-20 cm, para que la onda vibratoria penetre efectivamente.

Mezclas asfálticas

El número de pasadas recomendado para mezclas asfálticas está entre 4 y 6 pasadas.

La primera pasada debe hacerse con el material a alta temperatura.

Las pasadas finales suelen realizarse en modo estático, sin vibración, para eliminar las marcas del tambor y dar un acabado estético impecable.

El sistema de rociado de agua es esencial en los rodillos compactadores de asfalto por varias razones.

  • Evitar la adhesión: el agua evita que el asfalto caliente se pegue al tambor del rodillo, lo que podría dañar la superficie del asfalto y el tambor.
  • Enfriamiento del tambor: ayuda a mantener la temperatura del tambor, evitando que el asfalto se enfríe demasiado rápido y permitiendo un mejor acabado.
  • Acabado liso: contribuye a un acabado más liso y uniforme de la superficie de asfalto.

El sistema debe funcionar correctamente y el agua debe estar limpia para evitar obstrucciones.

Frecuencia, amplitud y fuerza centrífuga

La fuerza centrífuga y la frecuencia de vibración son los parámetros clave en los rodillos vibratorios.

Fuerza centrífuga (kN): es la fuerza generada por los pesos excéntricos dentro del tambor.

Una mayor fuerza centrífuga permite compactar materiales más duros o capas más gruesas.

Frecuencia de vibración (Hz o VPM): es el número de vibraciones por segundo o por minuto.

Una mayor frecuencia es efectiva para compactar capas más delgadas y materiales granulares finos, mientras que una frecuencia más baja con mayor amplitud es mejor para capas gruesas o materiales cohesivos.

El operador debe ajustar estos parámetros según el tipo de material y el espesor de la capa para lograr la compactación óptima.

El número de impulsos ejercidos por unidad de tiempo se denomina frecuencia y se expresa en ciclos por segundo.

La energía que el rodillo transmite al suelo depende no solo de su masa, sino también de la amplitud alcanzada por la oscilación.

Esta amplitud está relacionada con la frecuencia, y ambas crecen hasta alcanzar la frecuencia natural o de resonancia del sistema suelo-rodillo.

Al emplear el mismo compactador, la frecuencia natural aumenta a medida que aumenta la densidad y disminuye la compresibilidad del terreno.

Algunas máquinas utilizan este fenómeno para evaluar el grado de compactación.

Por ello, a medida que se dan pases del cilindro sobre el relleno, varía la frecuencia de resonancia y, por consiguiente, para seguir compactando en condiciones óptimas se tendrá que modificar en cada pasada la frecuencia de vibración, incrementándola.

La amplitud de la vibración influye en el reparto de densidades en profundidad.

Velocidad, solapamiento y control de la operación

Un rodillo que se desplaza demasiado rápido no permite que la vibración se transmita profundamente.

La velocidad ideal es similar a una caminata lenta y constante.

La compactación es un proceso que requiere tiempo para que el aire y el agua salgan del material.

Si el operador corre demasiado, el tambor empieza a “brincar” o a generar ondulaciones en la superficie.

Cada pasada debe traslaparse al menos 10 o 15 cm con la anterior para evitar franjas sin compactar que se conviertan en puntos débiles.

En la práctica, se realizan pruebas de densidad en campo, por ejemplo, densidad nuclear o cono de arena, para verificar que se ha alcanzado la compactación especificada con el número de pasadas elegido.

Generalmente, después de 8 pases con un rodillo SNSC, el material ya no se compactará más.

La referencia de 8 pases debe entenderse como una guía operativa y no como una regla universal, porque el número real depende del material, la capa, la humedad, el equipo y las especificaciones del proyecto.

Cómo evitar la sobrecompactación

Cada pasada adicional incrementa la densidad del suelo hasta llegar a un punto óptimo, determinado comúnmente por la prueba Proctor Estándar o Modificado.

Después de alcanzar este pico, el material ya no puede comprimirse más.

En su lugar, la energía de vibración comienza a romper los granos del árido, reduciendo su resistencia.

Cuando el operador mantiene la vibración activa en un suelo que ya alcanzó su densidad máxima, esa energía rebota directamente hacia los rodamientos, los amortiguadores de hule y el motor hidráulico, causando fatiga prematura en el acero y componentes internos costosos.

Una compactación insuficiente compromete la integridad estructural, mientras que el exceso de pasadas genera una sobrecompactación que puede fracturar el material y desperdiciar recursos operativos.

Cuando estamos en pleno proceso de pavimentación o estabilización de suelos, hay una tentación muy grande para los operadores: dejar la vibración encendida “por si acaso”.

Sin embargo, vibrar sobre una superficie que ya está dura o que es intrínsecamente rígida es, posiblemente, el peor de los errores operar rodillo compactador.

La clave de cómo no dañar un rodillo vibratorio en estos terrenos es usar la compactación estática o amplitudes muy bajas.

Un equipo SNSC tiene la potencia necesaria para compactar por peso propio en las últimas pasadas; abusar del sistema vibratorio en estas condiciones es un error de juicio técnico que eleva el costo de mantenimiento de forma exponencial.

Señales de una operación incorrecta

Si el tambor empieza a saltar de forma errática y el ruido cambia de un zumbido sordo a un golpe metálico seco, apaga la vibración inmediatamente.

Cuando la vibración se vuelve molesta en el asiento, es que el suelo ya no está absorbiendo energía.

Si dejas la vibración encendida con la máquina estática, crearás un “pozo” o una depresión en el suelo y estarás castigando los sellos hidráulicos del sistema de vibración sin necesidad alguna.

Un tambor excesivamente caliente es señal de que algo anda mal con la lubricación o que se está vibrando sobre terreno demasiado duro.

El material pegado al tambor cambia el balance de la vibración.

En un rodillo, el material acumulado genera una vibración asimétrica que castiga los rodamientos laterales.

La eficiencia de tu equipo SNSC depende de que ese tambor sea una superficie perfecta y equilibrada.

Recomendaciones para evitar el desgaste prematuro

  1. Apaga la vibración antes de frenar: nunca te detengas por completo con el sistema vibratorio activo. Primero apaga el vibrador, luego detén la marcha.
  2. Verifica los niveles de aceite del eje excéntrico: la vibración genera calor extremo. Un nivel bajo de lubricante en el interior del tambor SNSC hará que los rodamientos se fundan en plena jornada.
  3. Usa la amplitud correcta para cada capa: si la capa de material es delgada, usa amplitud baja.
  4. Monitorea la temperatura de los tambores: es un método práctico para detectar una falla antes de que ocurra.
  5. Ajusta las raspadoras diariamente: mantener el tambor limpio evita vibraciones parásitas.

Inspección y mantenimiento del rodillo

Las inspecciones diarias son cruciales para el tambor y el sistema vibratorio.

  • Tambor: buscar daños, abolladuras, grietas o acumulación de material.
  • Rodillos de pata de cabra: verificar el desgaste de las patas.
  • Sistema de rociado de agua: verificar el nivel de agua, el estado de las boquillas y que no haya obstrucciones.
  • Amortiguadores de vibración: inspeccionar el estado de los aisladores de goma entre el tambor y el bastidor.
  • Fugas: buscar fugas de aceite en el tambor o en el sistema vibratorio.
  • Limpieza: mantener el tambor limpio de material adherido.

El nivel de aceite del sistema vibratorio debe revisarse diariamente o cada 8-10 horas de operación, y cambiarse según las recomendaciones del fabricante, generalmente cada 500-1000 horas.

Los amortiguadores de goma, o silentblocks, que aíslan el tambor del chasis deben inspeccionarse semanalmente o cada 50 horas para detectar signos de desgaste, grietas o deterioro.

Su correcto estado es vital para la eficiencia de la compactación, la comodidad del operador y la protección de la estructura de la máquina.

El mantenimiento de los neumáticos es fundamental para los rodillos neumáticos.

  • Presión de inflado correcta: asegura una compactación uniforme, una huella de contacto óptima y prolonga la vida útil del neumático.
  • Inspección de daños: buscar cortes, protuberancias y objetos incrustados.
  • Limpieza: mantener los neumáticos limpios de asfalto o material adherido.
  • Temperatura: monitorear la temperatura de los neumáticos, especialmente en asfalto caliente.

Un buen mantenimiento de los neumáticos optimiza la calidad de la compactación y reduce los costos operativos.

Tecnologías para controlar los centímetros compactados

Los sistemas de medición de compactación, CMS, son tecnologías avanzadas que permiten monitorear la calidad de la compactación en tiempo real.

  • Medición de Valor de M (MV): sensores en el tambor miden la rigidez del material.
  • GPS/GNSS: permite mapear las pasadas del rodillo y la cobertura, asegurando que toda el área reciba la compactación adecuada y evitando pasadas excesivas o insuficientes.
  • Termómetros infrarrojos: en rodillos de asfalto, miden la temperatura de la superficie para asegurar que la compactación se realice en el rango de temperatura óptimo.

Estos sistemas mejoran la calidad del trabajo, reducen el tiempo y el combustible al optimizar el número de pasadas, y proporcionan documentación para el control de calidad.

La telemetría en rodillos compactadores ofrece beneficios clave.

  • Monitoreo de horas de operación y tiempo en ralentí para una planificación precisa del mantenimiento y optimización del consumo de combustible.
  • Alertas de diagnóstico sobre códigos de falla o necesidades de servicio.
  • Rastreo GPS para conocer la ubicación del equipo y la cobertura de compactación.
  • Análisis de rendimiento sobre la velocidad de compactación, frecuencia y amplitud utilizadas.
  • Gestión de flotas para optimizar la asignación de equipos y los programas de mantenimiento.

Seguridad durante la compactación

Operar un rodillo compactador requiere atención a la seguridad.

Es necesario conocer los límites de estabilidad, especialmente en pendientes.

El operador debe consultar el manual de su equipo y, en caso de detectar ruidos o vibraciones inusuales, solicitar una inspección técnica profesional de inmediato.

La capacitación del personal es una inversión importante, porque los errores de operación pueden comprometer la estabilidad del suelo, aumentar el desgaste y reducir la vida útil del equipo.

Aplicaciones de los rodillos compactadores

El equipo de construcción dedicado a la compactación del suelo, el rodillo compactador o rodillo compresor se utiliza en obras de explanación y pavimentación para nivelar, compactar y alisar todo tipo de suelos.

Un rodillo compactador está dedicado a la compactación de suelos, asfaltos y sub-bases.

Se utiliza ampliamente en trabajos de infraestructura vial y urbana, como la construcción de carreteras, estacionamientos, zanjas, cimentaciones, entre otros.

Equipado con uno o dos rodillos de acero, esta máquina de construcción aumenta la densidad del suelo mediante su peso, a veces complementado con vibraciones verticales hacia el suelo.

  • Construcción y reparación de carreteras: compactación de sub-bases, bases y capas de asfalto.
  • Construcción de cimientos y plataformas para edificios, puentes y otras estructuras.
  • Proyectos de represas y terraplenes: compactación de grandes volúmenes de tierra.
  • Pistas de aeropuertos: para garantizar la estabilidad y resistencia de las pistas.
  • Construcción de vías férreas: compactación del balasto y sub-bases.
  • Paisajismo y preparación de sitios: nivelación y compactación de terrenos.

La placa vibrante, más manejable, es menos adecuada para áreas de trabajo grandes.

Los rodillos vibratorios son versátiles y permiten trabajar materiales muy flotantes, materiales de espesor elevado, asfaltos y revestimientos superficiales.

Dimensiones y capacidades de un rodillo vibratorio

Los rodillos autopropulsados de BOMAG para las obras civiles de tierra están impulsados por unos motores especialmente potentes y eficientes.

Están equipados con un sistema excitador circular o con VARIOCONTROL de BOMAG.

Los rodillos de vibración alcanzan unos extraordinarios resultados de compactación.

En los excitadores circulares la vibración se genera mediante una masa centrífuga que gira sobre un eje.

En el rodillo para obras de tierra con el sistema VARIOCONTROL, el tambor no vibra en una trayectoria circular, sino lineal.

Un rodillo autopropulsado de BOMAG con VARIOCONTROL ofrece una ventaja decisiva: la amplitud se puede adaptar de forma automática o manual.

Ya se trate de compactar suavemente cerca de los edificios o a toda potencia, siempre se obtiene la máxima calidad con un mínimo de pasadas.

Los rodillos autopropulsados de BOMAG están disponibles con cuatro tipos de tambor distintos: tambor liso, tambor de pata de cabra, tambor impactador y tambor poligonal.

Una característica distintiva clave en los rodillos autopropulsados para las obras de movimiento de tierras es la clase de peso.

  • El rodillo autopropulsado de 5 toneladas.
  • El rodillo autopropulsado de 5 a 7 toneladas.
  • El rodillo autopropulsado hasta 11 toneladas.
  • El rodillo autopropulsado con un peso de 13 toneladas.
  • El rodillo autopropulsado de la clase de 19 toneladas.
  • El rodillo autopropulsado de la clase de 26 toneladas.

Los rodillos autopropulsados de BOMAG con la combinación de letras DH en el nombre abreviado del producto se distinguen por sus extraordinarias características de marcha y estos rodillos para las obras de tierra tienen una impresionante capacidad de ascensión de hasta el 60 % gracias a las bombas gemelas.

Si este pesado rodillo para obras civiles de tierra está equipado con un tambor poligonal, lleva la abreviatura DI.

Con un tambor poligonal se puede aumentar significativamente más la profundidad de actuación de un rodillo.

El rodillo pesado BW 226 DI de BOMAG de casi 26 toneladas alcanza un impresionante efecto de profundidad de 2 m, o incluso 3 m, en función del terreno subyacente.

Este dato de 2 m o incluso 3 m corresponde a un rodillo pesado específico y a unas condiciones determinadas, por lo que no puede compararse directamente con los 10 a 30 centímetros de un rodillo compactador de 1 tonelada.

Compactadores de tierra para grandes espesores

Los compactadores de tierra de BOMAG están en su elemento en las obras de gran envergadura y con terrenos pesados, sobre todo en los vertederos de áridos.

Cuando, en un vertedero con residuos minerales hay que extender el material en capas estables, casi nunca es posible obtener una compactación buena y eficiente con una cargadora de ruedas o con un bulldozer.

Además, el efecto de profundidad de estas máquinas es muy reducido.

Un compactador de tierras de BOMAG alcanza, también mediante compactación estática, unos valores significativamente mejores gracias a sus dientes de compactación en profundidad y colocación en desfase, así como a una elevada penetración en el subsuelo.

El compactador de tierras permite distribuir, mezclar y compactar en un solo paso de trabajo.

Si se utiliza de forma efectiva en un vertedero de áridos minerales, se puede lograr una reducción del volumen en torno al diez por ciento, con la misma cantidad de material de desecho y en comparación con el extendido convencional.

Cómo elegir el rodillo según el ancho de trabajo

Los rodillos de asfalto autopropulsados tienen varios tamaños estándar de ancho de tambor que oscilan entre 32" y 84".

Los rodillos remolcables tienen anchos de tambor entre 14" y 32" para trabajos más pequeños.

El ancho es importante porque permite comprender el tamaño de la máquina y los trabajos en los que puede utilizarse.

El peso operativo es una especificación útil porque da una idea de la fuerza de compactación de la máquina.

Los rodillos tándem, también llamados rodillos de doble tambor, se utilizan para compactar y nivelar superficies como carreteras, ciclovías, vías urbanas y estacionamientos.

El diseño de doble tambor permite realizar más compactación en menos pasadas, aumentando la eficiencia y la productividad.

Los rodillos neumáticos, a diferencia de los rodillos tándem, no tienen tambores de acero.

Utilizan neumáticos para compactar el asfalto.

El nivel de compactación de los rodillos neumáticos cambia dependiendo de cuánto aire haya en los neumáticos.

El patrón de la banda de rodadura de los neumáticos también está diseñado para proporcionar una compactación uniforme.

Por lo general, la marca de rodillo que se elige para alquilar o comprar dependerá del ancho del trabajo y de cuánta fuerza de compactación se necesite.

Dependiendo del espacio de operación, será necesario seleccionar el tamaño adecuado del tambor para trabajar dentro del área y mejorar la eficiencia.

Preguntas frecuentes sobre los centímetros que compacta un rodillo

¿Un rodillo de 1 tonelada compacta siempre 20 centímetros?

No. Un rodillo compactador de 1 tonelada normalmente puede compactar suelo arenoso a una profundidad de alrededor de 15 a 20 centímetros, mientras que en suelo arcilloso la profundidad suele ser de aproximadamente 10 a 15 centímetros.

En suelo de grava puede alcanzar generalmente entre 20 y 25 centímetros.

¿La vibración aumenta la profundidad?

Sí. Las vibraciones pueden aumentar significativamente la profundidad de compactación.

En el suelo, agregar vibraciones puede aumentar la profundidad de compactación entre 5 y 10 centímetros.

La profundidad final dependerá de la amplitud, la frecuencia, el peso de la máquina, el tipo de suelo y la humedad.

¿Cuántos centímetros compacta en asfalto?

Un rodillo compactador de 1 tonelada puede compactar asfalto mezclado en caliente a una profundidad de aproximadamente 5 a 10 centímetros.

Si el asfalto está frío, la profundidad de compactación puede ser ligeramente menor, alrededor de 3 a 8 centímetros.

¿Es mejor aumentar el número de pasadas?

No necesariamente. Después de alcanzar el punto óptimo, el material ya no puede comprimirse más y la energía de vibración puede comenzar a romper los granos del árido.

El número óptimo debe confirmarse mediante pruebas de densidad en campo y conforme a las especificaciones del proyecto.

¿Qué profundidad puede alcanzar un rodillo vibratorio pesado?

Los rodillos vibratorios pueden alcanzar profundidades de compactación de entre 200 y 500 mm, dependiendo del peso del rodillo, las características de vibración y el tipo de suelo.

En equipos especiales, como el rodillo pesado BW 226 DI de BOMAG de casi 26 toneladas, el efecto de profundidad puede alcanzar 2 m, o incluso 3 m, en función del terreno subyacente.

¿Qué ocurre si la capa es demasiado gruesa?

Si intenta compactar una capa de 50 cm con un rodillo manual, el fondo quedará suelto.

Las capas más gruesas requieren más pasadas o un rodillo más potente.

Lo ideal son capas de 20 a 30 cm, aunque el espesor admisible debe definirse según el equipo, el material y el control de campo.

Uso correcto del Rodillo Vibratorio Palme de 3 toneladas

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